Hay casos que parece que jamás podrían aclararse. Uno de ellos era el de la muerte por atropello de una mujer ocurrido, en enero de 2006, hace casi 15 años, en Oviedo. Los agentes han podido encontrar el ADN de la persona que pudo cometer este homicidio a a través de la saliva hallada en una colilla.

El pasado 9 de noviembre, funcionarios adscritos a la Brigada Provincial de Policía Científica de la Jefatura Superior de Asturias consiguieron relacionar dos investigaciones policiales catorce años después, gracias al perfil genético (ADN) recogido de una colilla en el lugar de los hechos cotejado con las muestras biológicas de la reseña de un detenido.

En el ámbito de la Comisaría General de Policía Científica se encuentra la Unidad Central de Análisis Científicos en donde, a través del Servicio de Coordinación Analítica del Laboratorio de Biología-ADN, han conseguido la identificación de una muestra de perfil genético relacionada con una investigación policial del año 2006.

El Laboratorio de Biología-ADN se encarga del análisis de los vestigios y evidencias biológicas recogidos en el lugar del hecho durante la práctica de la inspección ocular técnico-policial. En general, cualquier tipo de muestra biológica es analizable en el laboratorio de ADN. La mayor parte del material genético de los organismos superiores se halla dentro de las células que lo forman, concretamente en un compartimiento llamado núcleo, aislado del resto de la célula y protegido por la membrana nuclear. Los vestigios biológicos, relacionados con hechos delictivos, que más comúnmente se reciben en este laboratorio de la Policía Nacional son entre otros la saliva.

La secreción salival del hombre varía entre litro y litro y medio diario. Tiene una función lubricante y facilitadora de la masticación y la deglución; asimismo posee una función enzimática desdoblando los glúcidos. La saliva en sí, no es un fluido que contenga componente celular y por ello carece por sí misma de ADN, pero se encuentra en un medio lleno de células epiteliales procedentes del epitelio bucal. Estas células se desprenden continuamente y llegan a formar parte de la saliva. Así, un chicle puede contener células del epitelio bucal que son nucleadas y por tanto contienen ADN. Y en un filtro de cigarrillo se pueden encontrar células adheridas que se han desprendido del epitelio labial.

Los agentes compararon el ADN de las células halladas en la colilla con las de un hombre detenido recientemente, lo que ha permitido esclarecer este caso de homicidio imprudente que pronto se juzgará en los tribunales.