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Una noche con la Policía Local: Oviedo cumple el toque de queda

La Policía Local intercepta de madrugada a un hombre en busca y captura en un ambiente general de respeto al toque de queda

Una noche con la Policía Local: Oviedo cumple con el toque de queda Amor Domínguez

El concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado, sale de patrulla nocturna desde hace algunas semanas con la Policía Local para conocer de primera mano las necesidades del servicio. Presencia con calma las intervenciones y asegura que faltan recursos humanos, pero que se suple con “la entrega y el compromiso de los funcionarios”.

“Si le parece, concejal, empezamos”, dice, con las manos en el volante, el subinspector Fernández antes de arrancar. No lleva señas que le identifiquen como agente de la Policía Local, tampoco quien hace de copiloto. Pero porque este no es funcionario, es político. El edil de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado (PP), cuenta que “lleva varias semanas saliendo con sus agentes” para tomarle el pulso al servicio y la temperatura a la ciudad en estas noches raras de toque de queda y cierre perimetral. La del viernes se zanjó con una intervención movida. Los agentes y el concejal terminaron deteniendo a un hombre buscado por homicidio imprudente y violencia de género. Un final acelerado para una noche más en la que los agentes y el concejal aseguran que “Oviedo cumple”: una detención, una fiesta ilegal y cuatro denuncias no son “gran cosa”.

Los agentes controlando una fiesta ilegal. Pedro Delgado

En un furgón sin distintivos, Prado explica que quiere “comprobar sobre el terreno” el grado de cumplimiento de los ciudadanos. El vehículo recorre las calles sin encontrar grandes incidencias. En la radio policial se va dando parte de las llamadas de los vecinos: ruidos en un piso, unos chavales que han entrado a jugar al fútbol en un polideportivo... Poca cosa. “Oviedo cumple”, repite el concejal. Pero esa es la tónica general, “siempre hay alguno que la lía”. Pasadas las 22.00 horas, cuando entra en vigor el toque de queda, el vehículo del concejal se reúne con otros dos furgones de la Local para instaurar un primer control. La operación se repite metódicamente, el conductor coge los papeles que le permiten recorrer la ciudad pasadas las diez y los agentes le permiten continuar. Hasta que aparece un coche “de interés policial”. Un vehículo ocupado por cuatro jóvenes no convivientes rompiendo el toque de queda y el cierre perimetral. Los agentes proceden a cachear a los ocupantes mientras les informan de que se les propondrá para sanción. Los jóvenes se excusan diciendo que se dirigían a una farmacia, lo que a los policías no les suena convincente. Finalmente, les requisan una navaja de más de ocho centímetros de hoja.

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Patrullaje nocturno con la Policía Local de Oviedo Pedro Delgado

Cuando los agentes dan por finalizado el control entra una llamada que informa de una fiesta en un piso del Antiguo. El concejal espera en el portal del edificio mientras los agentes aporrean la puerta. Se trata de un piso de estudiantes y, según informa una vecina, llevan de fiesta desde las tres de la tarde. Los agentes llaman una y otra vez pero nadie abre. Pero la música cesa y los golpes en la puerta retumban en las escaleras. “La cuestión es hacer más ruido que ellos”, explica uno de los policías. No es la primera vez que se les atrinchera alguien en un piso y advierten de que las cosas no se quedan ahí. Al volver al cuartel lo primero que hacen es averiguar quién ocupa la vivienda.

La noche sigue avanzando. El Antiguo vacío –o vaciado por la pandemia– ofrece para el concejal un aspecto que solo puede definir como triste. “Oviedo cumple”, insiste el edil, pero como decía un agente al comenzar la patrulla, “siempre hay alguno que la lía”.

José Ramón Prado conversa con uno de los subinspectores durante un control. Pedro Delgado

Un coche camuflado le da el alto a una furgoneta en el puente de Ángel Cañedo pasada la una de la madrugada. Observa movimientos extraños en el interior y pide refuerzos. En menos de cinco minutos se presentan casi todas las unidades, entre ellas el vehículo en el que viaja el concejal. Ambos ocupantes han bebido y consumido estupefacientes, pero la cosa no queda ahí. El conductor se niega a identificarse, por lo que los agentes le detienen. En Comisaría descubren que está en busca y captura por un homicidio imprudente, violencia de género y delitos contra la seguridad vial. Su acompañante, que se había ido sin cargos, pero a pie, vuelve al vehículo, que sigue custodiado por los agentes. Dice que ha perdido las llaves de casa. Rebusca en el coche y encuentra un envoltorio con cocaína. Pillado. Menos trabajo que les queda a los agentes.

Oviedo cumple.

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