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alfredo canteli | Alcalde de Oviedo

"Quiero estar ocho años para que se vea realmente mi labor en Oviedo"

“Barbón no puede estar cogido al poste de la Sanidad permanentemente, al otro lado están los autónomos, el comercio, la hostelería...” | “Estamos haciendo cosas muy simples que la gente pedía desde hace veinte años”

Alfredo Canteli: "Quiero estar ocho años para que se vea realmente mi labor en Oviedo" Amor Domínguez

¿Qué tal la Navidad?

–Muy bien, logré estar con mis hijos y con mis nietos. Vinieron los de Dubái, vino el de Madrid. Soy un gran amante de la familia, así que muy bien.

–¿Nochevieja?

–Muy tranquila y en casa. Con mi hijo de Dubái, con la nuera y los nietos. Los seis juntos.

–Cumpliendo las normas.

–Totalmente, no puede ser de otra manera.

Alfredo Canteli (Teverga, 1946) suma un año y medio como alcalde de Oviedo, dice que con la ilusión intacta y ya convencido de ir a por el segundo mandato, pues sus planes están pensados para ocho años.

–Le pido balance, más que del año, de lo que lleva de mandato, cerca de dos.

–Año y medio, con una pandemia, con lo cual está todo muy condicionado. Los primeros seis meses fueron de aterrizaje.

–¿Pero está contento?

–Sí. Yo creo que se me nota. Estoy contento, relajado y preocupado al mismo tiempo. El momento es delicado para Oviedo. Estamos luchando a muerte por lo más importante, que es la salud, y por eso siempre reclamo a los ovetenses el cumplimiento estricto de las normas sanitarias. Al tiempo, defiendo la economía y el empleo, no podemos mirar para otro lado y ver cómo los negocios se van cayendo. Pelearé a muerte por que la economía de Oviedo no se venga abajo.

–A sus 74 años, ¿redondea con la Alcaldía su ciclo vital?

–Se me enfocó permanentemente. Estando en Palacio Valdés como director de oficina (Canteli cumplió su trayectoria laboral en Banesto, donde llegó a ser jefe regional) ya se me fue a buscar. Estamos hablando del año 86 o por ahí.

–¿Pensaba que ya no llegaría la oportunidad?

–Es que siempre lo rechacé. A veces me pregunto por qué ahora.

–Hoy hace dos años de una llamada clave.

–Sí. Era 3 de enero. Entonces estaba dando vueltas a si presentarme o no a la reelección en el Centro Asturiano cuando aparece, después de todas las negativas anteriores, el Partido Popular; un día por la noche me llama el secretario general, Teodoro (García Egea), y me hace ese planteamiento. Después de escucharlo, por supuesto Marta (su esposa) ya se puso... “no se te ocurra”. Luego razonamos que podía ser una broma: un día por la noche, un señor que yo nunca hablé con él, que tiene mi teléfono móvil... parecía una broma.

–¿Qué es lo mejor de ser alcalde?

–Hombre, pasear por Oviedo. Sin lugar a dudas. Gente que no conozco de nada, que nunca hablé con ellos, o a lo mejor a alguno conozco pero como va con mascarilla tampoco me entero de quién es, bueno, que me felicitan, “gracias, alcalde, por lo que está haciendo”; ahora la gente con el tema de las luces... Se respira felicidad por la calle. Te encuentras a gusto con ellos. Yo pateo mucho la calle y es mi forma de ser. Yo no cambié en nada. Sigo yendo a los mismos sitios, sigo saliendo con mi mujer, sigo estando con mis amigos igual que antes, tomando un café, y hago el mismo recorrido de siempre.

–¿Y lo que menos le gusta?

–Yo soy muy respetuoso con la gente y me gusta que la gente lo sea conmigo. Por eso el comportamiento de la oposición no me gusta. Ya lo dije un día, que yo pensaba que habría gente normal enfrente. Les pareció mal, dijeron que les había llamado anormales. En absoluto, lo que dije fue que no me encontré con gente normal.

–¿Tiene proyecto para un segundo intento?

–Sí, hombre, sí. Mi idea es estar ocho años, para que realmente la labor mía en Oviedo se vea.

–Cada cierto tiempo se monta una polémica en torno a cualquier declaración suya. ¿Usted es consciente cuando habla de que algo va a crear revuelo?

–Es que lo que dije lo volvería a repetir ahora mismo.

 (Canteli se lanza a explicar unas palabras suyas acerca de salir de compras con su mujer y el posterior reproche que le hizo en el Pleno la portavoz de Somos, Ana Taboada)

–Yo nunca uso la palabra “muyer”, con lo cual, la usa ella, no yo. Y yo dije, estando yo en la calle, que tenemos que salir a la calle, y si vas acompañado de tu mujer, de tus hijos y de tus nietos, mejor que mejor. Yo, personalmente, si tengo que comprar yo solo, no compro. Si voy con mi mujer no solamente lo escoge ella, sino que también me fuerza a comprar. Lo he comentado con muchos amigos y la mayoría de la gente es así. Ella es la consejera generalmente. Entonces, si no lo entendió, pues es que no tiene una vida normal de familia. Yo sí la tengo. Yo salgo con mi mujer y no ofendo a mi mujer por decir que salgo con mi mujer y que salgo con mi mujer de compras. ¿Que no le gustó? El otro día se lo decía en el Pleno, yo no opino como ella, pero “lo que opina usted y lo que opino yo lo saben los ovetenses perfectamente; los ovetenses juzgan rápidamente lo que usted dice y lo que yo digo”. Y eso fue cuando yo estaba defendiendo los intereses de los comerciantes. Yo quiero que la gente salga a la calle a comprar. Y si salgo acompañado de mi mujer, mejor. Eso fue lo que dije, y está recogido perfectamente por su periódico.

–Disculpe, usted se está refiriendo a la portavoz de Somos, Ana Taboada, entiendo.

–¿A quién me voy a referir si no? Bueno, y también me refiero al señor López. Que también hizo un manifiesto importante en contra de mis palabras. Que venga Dios y lo vea.

Canteli, en el Campo. |

–Para usted el consumo en la ciudad es vital.

–Si hay actividad, hay sueldos. Yo no quiero subsidiar a la gente, quiero que la gente salga de casa todos los días, que tengan un empleo y que luego salgan y consuman. Es una cadena.

–¿Cuánto ha afectado la pandemia?

–Nos ha llevado casi 10 millones de euros. El programa “Oviedo Contigo” de proyectos sociales tiene 1,5 millones. Hay pequeñas partidas, como 100.000 euros en equipos de protección o 90.000 para internet en los colegios, que es triste que el Ministerio no se haya ocupado de eso. En ayudas directas a autónomos son 3,2 millones; limpiezas por covid, un millón. La zona azul nos costó 750.000 euros. Y el transporte urbano fueron 2,8 millones. Todo esto, con cosas más pequeñas, suma 9.950.000 euros.

–¿Qué habrá visible del gobierno de Canteli de aquí al final del mandato?

–Estamos permanentemente haciendo cosas que te dicen que llevaban veinte años pidiendo. Cosas muy simples. Un paso de cebra en Colloto, que llevan toda la vida pidiendo, está hecho. Hay unos aparcamientos también en Colloto, los están rematando; unas señoras de Sograndio me pararon en la calle porque el agua municipal no llega a sus casas, pues lo van a tener a primeros de año. Y así podemos estar hablando toda la mañana.

–Usted es de los de “dicho y hecho”.

–En el Centro Asturiano, si decía que había que hacer algo, al día siguiente estaba hecho. Tuve la gran suerte de fichar, porque lo fiché sin conocerlo de nada, a un gran director general, que se va a jubilar ahora, Gerardo Martínez Quesada.

–¿Hace lo mismo en el Ayuntamiento?

–Me gusta que las pequeñas cosas, que son las que menos cuesta hacer, se hagan con agilidad.

–De camino a la entrevista he pisado una baldosa suelta y me he manchado los pantalones, ¿qué hago?

–Que yo me entere. Se lo digo de verdad. Estuvimos en Ventanielles y se nos acercó un señor que tiene un tallerín. Delante había una baldosa suelta. Pues al día siguiente estaba hecho.

–No todo son pequeñas obras.

–La recuperación del Palacio de los Deportes será una de las más importantes. Espero que antes de junio de 2023 esté terminada. Hay que recuperar esa gran instalación obsoleta y abandonada. De ahí sacaremos la pista de atletismo a lo que era el antiguo spa del Naranco Pretendemos hacer una pista que sirva para competiciones internacionales y liberar el Palacio para hacer allí una gran obra.

–¿Un pabellón para el Oviedo Baloncesto?

–Para ellos y para todos los equipos de élite que necesitan un pabellón de nivel para jugar.

–Bueno, pero la urgencia ahora la tienen ellos.

–Tengo una gran amistad con Fernando (Villabella, presidente del Oviedo Baloncesto). Nuestro apoyo no es dudoso, pero ¿qué pasó los cuatro años anteriores? ¿Es que todo lo tenemos que hacer ahora nosotros de repente? Haremos un gran pabellón para el deporte de la ciudad, que pueda acoger cualquier competición y donde pueda jugar el Oviedo Baloncesto. Son obras muy importantes. Y luego está la plaza de toros

–Trabajan con la idea de cubrirla.

–Con la idea de recuperar el proyecto original de Juan Miguel de Laguardia al 100% y cubrirlo. Exclusivamente lo que estoy diciendo. Es una decisión tomada en firme y no hay vuelta atrás. ¿Cuánto cuesta? Lo que cueste. Para hacer un pabellón ahí multiusos, que lo necesita mucho la ciudad.

–¿Por qué no han enviado ninguna propuesta al Ministerio de Defensa todavía respecto al solar de La Vega?

–La pandemia ha cortado mucho. Estuvimos perimetrados, nosotros y ellos.

–Hay muchas formas de contacto.

–Sí, pero condiciona muchas cosas. El estudio está preparado para ir a verlos, espero que en breve, cuando pase Reyes, retomemos el tema.

–¿Era imprescindible la prórroga presupuestaria este año?

–Sí. ¡Y soy de números, eh! No soy dudoso. No se puede hacer un presupuesto sin conocer los parámetros de ese presupuesto. Los gastos son más o menos controlables porque ya sabemos que vamos a gastar otros 10 millones por la pandemia. Pero, ¿y los ingresos? ¿Alguien conoce los ingresos que van a tener los ayuntamientos el próximo año? ¿El IVA que nos llega a nivel estatal se va a parecer en algo al de otros años? ¿De los fondos europeos va a llegar algo a los ayuntamientos?

–Usted ha sido crítico con las restricciones sanitarias en Asturias.

–Yo defendí mucho los horarios de hostelería. Me cuesta entender que puedas estar por la calle hasta la 12.30 de la noche, como en Nochevieja, pero te echen del restaurante a las 11 de la noche, yo eso no lo entiendo. La hostelería habría que haberla cerrado algo más tarde, de forma que permitiera tomar las uvas, una o dos copas de cava, y todo el mundo para casa. Se lo dije a Barbón.

–¿Demasiado rígido?

–No puede estar cogido al poste de la Sanidad permanentemente. Tiene que pensar que al otro lado están los autónomos, está el comercio, está la hostelería. Que a futuro va a ser un problema grande. Las depresiones están ahí. No lo digo yo, lo dicen los expertos. La falta de seguridad, cuando una persona no llega a fin de mes, tiene hijos, no tiene qué darle para comer, hace lo que sea.

–Adrián Barbón criticó a los ovetenses esta Navidad por salir en masa a la calle, como usted les pide.

–Esa le salió regular a Barbón porque él había salido a comprar y se lo dijeron en las redes. A comprar libros. Y otro iría a comprar zapatos. Yo lo que quiero es que la gente salga con mucho orden, que consuman en los comercios de Oviedo, tenemos que levantar la ciudad.

–¿Sigue las redes sociales?

–No, no estoy en ninguna.

–Pero el Alcalde tiene perfil en algunas.

–Sí, bueno, me andan ahí con él, pero yo nada.

–¿Pregunta lo que se dice de usted en las redes?

–Me lo cuentan, sí, me cuentan alguna cosa. Y cuando es fea seguro que ni me lo dicen.

"La recuperación del Palacio de los Deportes será una de las grandes obras, espero que esté en junio de 2023"

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–De lo hecho hasta ahora, ¿de qué está más orgulloso?

–De la alegría que respira Oviedo a pesar de la pandemia. En la calle te encuentras con la gente. Ayer, con las luces, una señora... Yo siempre contesto lo mismo. “No hicimos nada, hay que hacer mucho más”. Pero yo creo que cambió esa tristeza que había. Los últimos cuatro años en el Ayuntamiento de Oviedo y en Oviedo en general no fueron buenos. Y me da pena que cosas que ellos pudieron haber hecho las critiquen ahora cuando las hacemos nosotros.

–¿A qué se refiere?

–Me refiero a la fábrica de gas. Aquello como está no vale para nada. Hay que descontaminar, tirar lo que no vale. Hay una Comisión de Patrimonio.

–¿Qué es lo que vale y lo que no?

–Hay expertos de verdad, no como otros, que saben lo que hay que tirar y esos son los que tienen que decidir. Patrimonio es quien mejor puede valorar lo que hay que conservar. Además, hay un plan especial hecho por un magnífico arquitecto, aprobado por Patrimonio. EDP va a hacer lo que le permite Patrimonio en función de lo que dijo el señor arquitecto. Y el día que aquello se despeje, aquello tiene un valor. Según está, el Ayuntamiento no puede entrar y pagar 4,5 millones por aquello e invertir otro tanto en ponerlo a funcionar.

–¿Y cuando el recinto esté descontaminado?

–El Ayuntamiento pagará por lo que valga la fábrica. Estaremos ahí seguro, pero cuando sea aprovechable para que entren empresas, para hacer cosas ahí nosotros, para dar vida a una zona importante de la ciudad.

–Hemos hecho las fotos de esta entrevista en el Campo San Francisco, ¿será la bandera de su mandato?

–¿El Campo está bien? No. Pero está mejor que la mayoría de los parques municipales. La jardinería está muy cuidada. Tenemos un problema de pavimento y de elementos decorativos. Otros también tuvieron la oportunidad de arreglar cosas.

–¿A qué se refiere?

–A las fuentes, que acabamos de poner a funcionar después de años. Nos dejaron una situación complicada con Aqualia que hemos desbloqueado. Estaban sin liquidar los años 2017 y 2018, ellos sabrán por qué. Llegamos a una liquidación muy positiva para el Ayuntamiento. Ingresamos casi un millón de euros y, a partir de ahí, se revisaron las fuentes, se pusieron a funcionar, se revisaron los hidrantes, las bocas de riego... Fue un paquete entero y la relación con Aqualia mejoró infinitamente.

–Siga con el Campo.

–El Campo tiene un aguaducho que la peor conejera del peor barrio, que aún hay conejeras por ahí, es mejor. Espero que para marzo o abril el Campo tenga un aguaducho muy completo, con un servicio público y con terraza, digno de lo que es Oviedo.

–Y también quiere un restaurante en el Pavo Real.

–Espere. Llegaremos a eso ahora. En el estanque de los patos se va a remodelar toda la barandilla y colocarla de hierro. Vamos a modificar la ubicación del pipicán (recinto para los perros) y estamos con el kiosco de la música.

–Sigue bloqueado, ¿no?

–También ellos tuvieron la ocasión de haberlo resuelto. Es una de mis obsesiones. Bueno, sabes que la empresa cascó y lo dejó ahí tirado. Ya hemos sacado los pliegos tres veces. Ahora, a la tercera, creemos que va a salir, metimos un poco más de presupuesto y espero que antes del verano esté ya en obras. Son tres temas muy importantes: las fuentes, el kiosco y el aguaducho.

–Y el restaurante.

–Sí, sí, y además un restaurante de cierto nivel. No invento nada, cuando viajo por ahí, en los parques hay restaurantes.

–¿Sería una concesión, ya lo tiene pensado?

–Sí, sí, sería una concesión, tenemos que retomarlo.

–Usted siempre acaba con que hay que poner un bar o un restaurante; será que sale a menudo a comer.

–No, no, yo como en casa. Créame. Todo lo contrario, huyo de todas las comidas posibles. Sí que salgo el fin de semana.

–Entre semana procura comer en casa, entonces.

–En la etapa del banco, inevitablemente, de lunes a viernes comía fuera, pero eso fue hace mucho.

–Pero ahora procura comer en casa.

–Procuro, no. Como en casa.

–Bueno, pero al final siempre acaba sacando que si un restaurante, un bar, y no es usted chigrero.

–Eso lo dice usted. Yo nací en un chigre. Y serví mucho. Y serví en alguna boda y trabajé mucho en el restaurante de la familia. Iba yo a preguntarle, ¿usted saldría si no hubiera bares?

–Ahora no salgo mucho.

–Quiero decir que el bar es el mejor acto social que puedes encontrar. Donde coincides con gente, donde charlas y donde consumes. Hay que sacar a la gente a la calle y tener una hostelería de calidad.

–El Presupuesto regional está cerca de aprobarse y a usted le ha gustado.

–Si cuando pido una cosa se me da e incluso aparecen algunas cosillas más... Es público que negocié con él (con el presidente regional, Adrián Barbón), conté lo que había pedido y cuando sale el Presupuesto veo que casi todo está ahí, pues tengo que agradecerlo.

–Sin embargo, el PP en la Junta no está en esa línea.

–Yo en eso no voy a entrar. Quiero lo mejor para Asturias y lo digo de corazón siempre, pero Oviedo es Oviedo.

–Pero usted está con Teresa Mallada, ¿verdad?

–Sí, hombre. Siempre la apoyé, pero a mí las decisiones políticas me cuesta entenderlas porque no me siento político, me siento gestor. Yo fui a pedir lo que creía que podía darnos el Principado. Hay cosas muy necesarias. La conexión entre las estaciones, la salida a Ciudad Naranco por la glorieta Luis Oliver, ahí tienen que ayudarnos. Y así, muchas cosas más.

–¿Por ejemplo?

–El Camino de Santiago. Hemos mantenido una reunión con la conseyera –es que yo la llamo la conseyera–. Con la consejera Berta Piñán, de Cultura. Nosotros para el Camino ponemos un millón en dos años, queremos que ellos pongan otro millón.

–¿La llama conseyera porque habla asturiano?

–Sí, hombre, sí, ¡yo soy asturiano!

–Pero ¿por qué la llama conseyera?

–Porque ella habla mucho en asturiano, por solidarizarme un poco con ella. Me llevo muy bien con ella. Al final, en lugar de los 500.000 para el primer año que le pedíamos nos dan 400.000, pues yo tengo que estar satisfecho.

–Aunque no entienda algunas decisiones políticas, ¿ha entrado ya en la vida del partido?

–Un poco tangencialmente. Es mi partido, estoy feliz en el PP, sé que soy alcalde porque vine con el PP.

–¿Tiene ya el carné del PP?

–No, pero bueno, lo tengo en cualquier momento, eso no es el problema. Si alguien defiende al PP en Asturias soy yo. Siempre ha sido mi partido, siempre lo voté.

"El Ayuntamiento pagará lo que valga por la fábrica de gas cuando esté descontaminada"

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–¿Qué tal con su socio de Ciudadanos, Nacho Cuesta?

–No lo conocía de nada y hoy es mi amigo. Con esto lo digo todo.

–¿Entiende ese complicado equilibrio de Cuesta, que gobierna con usted en Oviedo y en el Principado apoya el Presupuesto socialista?

–Son chavales jóvenes que tienen otras opciones diferentes. Nuestra relación es buena y cuando me reúno con él siempre llegamos a un acuerdo. Estoy a gusto trabajando con él y creo que él lo está conmigo.

–Con la alcaldesa de Gijón tuvo un roce a media pandemia.

–No me acuerdo ya muy bien. Con Ana (González) tengo muy buena relación, aunque nos vemos poco. También con Mariví (Monteserín, alcaldesa socialista de Avilés). Intento por mi forma de ser no tener problemas con nadie. Con el alcalde de Siero (Ángel García, del PSOE) tengo una relación magnífica; con el de Mieres (Aníbal Vázquez, de IU), muy buena...

–Total, que solo se lleva mal con Wenceslao López y Ana Taboada.

–No. Se llevan mal ellos conmigo. Me hubiera gustado tener una oposición diferente, constructiva, que sea congruente.

–Vox es oposición también.

–Los partidos están ahí para oponerse. En ese sentido, Cristina Coto se está portando bien. El insulto es permanente desde Podemos y desde el Partido Socialista. Eso de “venís a llevároslo todo”, ojo, no. Ni yo ni los míos. Yo sé cómo está mi gente, con un sueldo muy inferior a un concejal de Gijón. Y están todas las horas del mundo. Hay gente que entra aquí a las nueve de la mañana, sale a las ocho de la noche y come dos pinchos. Y eso no lo ve nadie. Que yo sepa, nadie de la oposición devolvió el sueldo. Me duele porque son personas que tenían sus empleos y lo dejaron por venir conmigo y tienen que llevar un sueldo digno a casa. Aquí se viene a cobrar un sueldo por un trabajo que yo creo que está mal pagado. Me duele. Me hubiera gustado tener una buena relación con Wenceslao, una buena relación con Podemos, por qué no, pero es inviable.

–¿Qué quiere para la zona rural?

–Es tan importante como lo demás. Queremos dotar de internet a toda la zona rural. Estamos trabajando pero no hay operadoras que quieran llegar ahí. Seguiremos peleando por que tenga internet hasta la última casa del último recinto rural del municipio. Estamos este año con la limpieza de caminos, que parece ser que se hizo muy bien. Me han dicho que la subida al Naranco no ha estado jamás como la dejamos este año.

–Estaría feo que precisamente usted no se preocupase por el Naranco.

–El Naranco va a ser una de las zonas importantes de este mandato. Hay que darle vida, es el pulmón de Oviedo. Hay que limpiarlo, dotarlo de sendas para que todo el mundo pueda subir en bicicleta o andando. Soy un enamorado del Naranco, bueno, enamorado del Centro Asturiano, que está en el Naranco. Es una pena que se haya hecho tan poco hasta ahora. A ver si poco a poco vamos metiendo ahí euros.

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