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Sus Majestades: “Los niños se han portado bien, hay regalos para todos”

Melchor, Gaspar y Baltasar recogen las cartas de los niños en el Calatrava con un estricto protocolo de seguridad por el virus

Los Reyes Magos brindan en Oviedo "por el fin de la pandemia" Amor Domínguez

Melchor, Gaspar y Baltasar son los Reyes Magos por algo. A pesar de todas las dificultades que trae consigo la pandemia, sus Majestades se las han arreglado para llegar a Oviedo desde el lejano Oriente y para no faltar a la cita con los niños de la ciudad aunque este año no haya cabalgata. Los Reyes saben de sobra que las aglomeraciones son el mejor caldo de cultivo para un virus que se va a llevar todo el carbón de sus reservas y por eso han decidido dejar a toda su comitiva en el palacio para encontrarse con los más pequeños en el Palacio de Congresos del Calatrava, una recepción que comenzó ayer y que continuará a lo largo de toda la jornada de hoy atendiendo a un estricto protocolo de seguridad. No en vano, hasta sus Majestades llevan mascarillas a juego con sus lujosos trajes de fantasía. “He tenido que saludarles desde lejos porque no podemos acercarnos, pero he gritado un poco y le he dicho a Baltasar que no se olvide de la muñeca que le pedí”, explicaba Tamara Solís, una niña de siete años a la que ayer le costaba controlar sus nervios.

El séquito real llegó al Calatrava a las doce del mediodía. El protocolo de seguridad sólo permite la entrada escalonada de aquellos pequeños que hayan reservado una plaza previamente (las entradas se agotaron el primer día) y establece un número máximo de 300 visitantes cada media hora. Una vez que finaliza cada turno, se esperan diez minutos para dejar entrar al siguiente y realizar así labores de limpieza y ventilación. Los pequeños, acompañados de sus padres o familiares, tienen que recorrer un circuito vallado y respetar las distancias de seguridad hasta llegar a la sala en la que los esperan los Reyes Magos sentados en sus lujosos tronos. Después de ver de cerca a sus Majestades, de tirarles besos y de comunicarse con ellos como buenamente pueden, los niños salen a la calle por el otro extremo tras recibir un revoltijo individual. Muchos de ellos le dejan la carta a su rey preferido en unos cajones que se han habilitado con ese fin justo frente a cada uno de los tronos. “Yo me pido un juego de Mario Bros, unos muñecos de Star Wars y un Monopoly. He sido bastante bueno así que imagino que me lo traerán todo”, confiaba Mateo Martínez, de siete años, que acudió a ver a los Reyes junto a su hermano pequeño Luca y a su amigo Iago Rodríguez.

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Recepción de los Reyes Magos en Oviedo, enero 2021 Irma Collín

Iván Solano y su hermana Inés –de siete y nueve años respectivamente– también aseguraban haberse portado muy bien durante el año que acaba de finalizar. Él pidió, entre otras cosas, “figuras de Pokemon y muñecos Bakugan”. Ella, por su parte, quiere que le traigan “una tablet, un pencil y el resto, sorpresas”. El Rey Mago preferido de Inés es sin duda Gaspar, a su hermano le da un poco igual. “A mí me gustan todos. Cada vez que los veo me pongo muy nervioso, así que no tengo ninguno que me guste más que otro”, señalaba el pequeño mientra hacía cola.

Aunque el recibimiento a los Reyes no fue tan ruidosos como en años anteriores –en la cabalgata se desata la locura al paso de cada carroza y son miles los niños que se juntan en las calles–, sí que hubo revuelo cuando los Reyes llegaron al Calatrava. “¡Baltasar, Baltasar, vivo cerca de aquí. Pasa primero por mi casa!” le pedía a gritos Raúl Suárez al monarca. Marco Oubel, de cinco años y vecino de Ciudad Naranco, también se quedó embelesado cuando se vio frente a los Reyes. Algo similar a lo que le ocurrió a Adriana Fernández, que estuvo un buen rato hablando de lejos con Melchor y lanzándole besos. “Pedí tanto que ya no me acuerdo. Eso sí, me he portado regulín, a ver si me lo traen”, dudaba la pequeña de cinco años.

Inés e Iván Solano junto a su madre.

La mayoría de los niños coinciden al señalar que lo más duro de este año, cuando más les costó seguir a rajatabla las indicaciones de sus padres, fue durante el confinamiento. “No me gustó nada estar encerrada en casa”, decía Nora Mier, a la que se le entendía a la perfección a pesar de tener cuatro años. “Quiero el Nenuco Pañalero y el juego del Fontanero Chapucero”, decía. Como son magos, los Reyes también estuvieron ayer en San Claudio y en Trubia. Hoy repetirán en Oviedo –a partir de las once de la mañana– y estarán en el polideportivo de Colloto (12.00 horas) y en el de Tudela Agueria (17.00 horas). Después repartirán los regalos por las casas.

Con mascarilla y distancia de seguridad: así han recibido los Reyes Magos a los niños en Oviedo Amor Domínguez

Los Reyes Magos llegaron a la ciudad en torno a las diez y media de la mañana de ayer y lo primero que hicieron fue acercarse al Ayuntamiento, donde el alcalde, Alfredo Canteli, les ofreció una recepción institucional en la que no faltó el tradicional brindis. Sus Majestades confirmaron que los niños ovetenses “se han portado bien durante el último año” y que, en consecuencia, esta noche repartirán “regalos para todos”. Además, se mostraron convencidos de que el impacto de la pandemia del coronavirus irá reduciéndose poco a poco y que España regresará a una relativa normalidad el próximo verano.

Canteli aprovechó la estancia de los Reyes en el Ayuntamiento para pedir el final de la pandemia y dedicó el brindis a todos los niños de Oviedo. El regidor también destacó el “buen comportamiento” de la ciudadanía durante las fechas navideñas.

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