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Jorge Pardo, joya flamenca

El flautista y su quinteto brillan ante el público del Filarmónica en el primer concierto del festival de jazz con una sesión de fusión gozosa

Jorge Pardo, en el centro, entre Ton Risco y Melón Jiménez, ayer, en el Filarmónica. | Luisma Murias

Jorge Pardo, en el centro, entre Ton Risco y Melón Jiménez, ayer, en el Filarmónica. | Luisma Murias

El festival de jazz de Oviedo no podía haber empezado con mejor sintonía entre espectadores e intérpretes. Con las pocas entradas (117 por el aforo covid) vendidas nada más ponerse a la venta, la sesión en el Filarmónica capitaneada por el legendario flautista y saxofonista Jorge Pardo y su quinteto estaba llamada a convertirse, como indica el nombre del grupo en un “trance”. Fue el de la noche del viernes un concierto precioso en el que a los músicos y los espectadores se les hizo tan corta y tan cómoda la velada que cuando empezaron a despedirse parecía que no habían hecho nada más que empezar.

En total, fue un concierto de hora y media larga y ocho composiciones en las que Jorge Pardo y el resto de la banda fueron poco a poco, muy cómodos y muy compenetrados en todo momento, optando por los desarrollos largos y dinámicas crecientes.

Entre los músicos merece especial mención la labor del vibrafonista gallego Ton Risco, espectacular con un instrumento que, en principio, parecía difícil de casar con el lenguaje flamencólico y orientalizante de las fusiones de Jorge Pardo. De las pinceladas de color iniciales, el vibráfono fue cobrando protagonismo y en cuanto Pardo le cedió sitio y tiempo, Risco se lució y arrancó el aplauso del público.

Jorge Pardo incidió en el diálogo con sus músicos a lo largo de todo el concierto, en especial con Melón Jiménez a la guitarra. El bajo eléctrico de Víctor Merlo y la batería de Dani Domínguez ayudaron a recrear una atmósfera que remitió mucho a aquel sonido de las primeras grabaciones revolucionarias de fusión patria en las que Pardo participó, fuera con Camarón de la Isla o con Paco de Lucía. Y quizá que solo empleara la flauta y ayer no sonara el saxo incrementó ese vínculo con aquellos sonidos.

Al inicio del concierto, con una exposición paso a paso del tema y tiempo suficiente para que cada músico recompusiera los lenguajes, Jorge Pardo hizo pronto las presentaciones, mostrándose ante el público como uno “de un puelbo de las afueras de Oviedo que se llama Madrid”.

Tras la actuación, Jorge Pardo sí recordó sus fuertes conexiones en Asturias, donde llegó a inaugurar el primer festival de jazz en los años ochenta, actuar muchas veces con Carles Benavent y el asturiano Tino di Geraldo.

El festival de jazz que organiza la Fundación Municipal de Cultura con la colaboración del Ministerio de Cultura, regresa el día 29 al Filarmónica con el quinteto de Andrea Motis.

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