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Tenor, actúa hoy con la OSPA en el Auditorio

José Manuel Zapata: “Tenemos que darle una vuelta a la música clásica para buscar a un nuevo público”

“A veces se mira la obra de gente como Björk o Paco de Lucía como si fuera algo menor, pero no lo es”

José Manuel Zapata, ayer, en Oviedo. | Julián Rus

José Manuel Zapata, ayer, en Oviedo. | Julián Rus

José Manuel Zapata (Granada, 1973) retorna a Oviedo para cantar junto a la Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA), con la que ya actuado en varias ocasiones. La última, en marzo de 2019, cuando presentó su “Concierto para Zapata y orquesta”. Esta tarde, en el Auditorio Príncipe Felipe (19.00 horas), Zapata lidera “From Bach to Radiohead”, un recital en el que se combinan obras canónicas de la música clásica con sugerentes orquestaciones de artistas contemporáneos.

–Dos años desde su último concierto en Oviedo. Cómo hemos cambiado.

–Dos años ya, sí. Recuerdo aquel concierto de 2019, lo pasamos en grande con el público de Oviedo. Y sí, hemos cambiado mucho y para mal. Pero ahora mismo estoy muy feliz de poder volver, porque desde el mes de marzo, con Juan Francisco Padilla, hemos dado solo dos conciertos, contando este de Oviedo. Gracias a esta orquesta y a esta ciudad nos volvemos a sentir artistas. Y es que, más allá de los temas económicos, nosotros vivimos para el público, y poder actuar delante de la gente lo es todo para nosotros.

–Háblenos del programa que interpretará junto a la OSPA.

–La idea de “From Bach to Radiohead” es que la música buena es buena, da igual que se haya compuesto en el siglo XVIII o en el XXI. Sobre esta premisa, armamos un programa ecléctico que va de Bach a “Radiohead” o “Iron Maiden”, y de Rossini a Björk. Son compositores que han hecho buena música.

–¿Nos falta a veces esa consciencia de que esta música popular son los clásicos del mañana?

–Nos falta muchas veces, sobre todo en el mundo de la clásica, donde a gente como Björk, “Radiohead” o al mismo Paco de Lucía siempre se les mira con un poco de condescendencia, como si fuera música menor. Pero no lo es, solo pasa que no está orquestada. Juan Francisco Padilla se ha encargado de orquestar esa música y es algo maravilloso, porque cobra una dimensión extraordinaria. Todas las que incluimos en el programa son obras que merecen ser orquestadas.

–De todas las obras que incluyen en el concierto, ¿cuál es la que a usted más le impresiona? ¿Cuál es en la que más aprecia ese sabor a clásico?

–Juan Francisco ha creado una pieza espectacular conectando “Spiegel im Spiegel”, de Arvo Pärt, con “No Surprises”, de “Radiohead” y, cuando se unen, es algo que trasciende, algo que te levanta el alma. Cuando la gente lo escucha en directo se percibe eso, se percibe que es algo trascendente. Resulta una experiencia espectacular.

–Dentro de esta comparación de la que hablaba, entre la música clásica y la contemporánea, quizás los compositores para cine sean mejor tratados, también por su uso de la orquestación. ¿Le parece a usted que tienen más predicamento en el mundo de la clásica?

–Sí, pero es que esa es la gran música sinfónica del siglo XX y el XXI. Y es música de una calidad excepcional: se decía que la melodía estaba agotada y entonces llega Morricone y... (comienza a tararear “Gabriel’s Oboe”, de la banda sonora de “La Misión”). Morricone hace “Gabriel’s Oboe” y te demuestra que la melodía, cuando eres un genio, no está agotada. Lo que pasa es que hay que tener ese talento para buscar nuevas melodías.

–¿Cómo lleva lo de ensayar y actuar con mascarilla?

–Es una lata. Pero puedes salir de casa y volver a hacer música, pues hasta la mascarilla parece maravillosa. Yo me la voy quitando y poniendo cuando tengo que cantar y cuando no, manteniendo siempre la distancia de seguridad con la orquesta. Lo que me fastidia es que no veo las expresiones de los músicos, y no es lo mismo ver solo los ojos que la cara entera: cuesta más comunicarse. En cualquier caso, me siento un privilegiado por estar aquí en Oviedo.

–¿Qué otros proyectos tiene en el horizonte?

–Pues el día 27 sale mi primer libro, “Música para la vida: From Bach to Radiohead”, editado por Planeta. Me hace una ilusión bárbara. En paralelo, lanzaremos un espectáculo, que combina concierto para orquesta con una conferencia. Proyectamos empezar a finales de febrero, pero vamos a ver cómo va todo.

–¿Es un ensayo?

–Tiene algo de divulgación y de autoayuda de la buena. Parto de mi propia vida, cuyo eje central es la música, para hablar de cómo esa música nos puede curar y nos puede hacer mejores. Yo intento que la gente se enamore de esa música, que es la mejor música del mundo, y que se apoye en ella como hago yo, como un eje fundamental en su vida. Porque la música siempre está ahí.

–Vienen nuevas restricciones, ¿cómo lo llevan en el sector?

–Se sufre mucho. Pero no quiero criticar a nadie, porque esto es algo muy difícil de gestionar. Por nuestra parte, tenemos que darle una vuelta al sector, sobre todo a la música clásica. Tenemos que pensar en un nuevo público, porque además son unas circunstancias muy malas para que nuestro público habitual, que es de más edad, acuda a los conciertos. Tenemos que pensar en el futuro y trabajar por esa famosa renovación que pide, desde hace tiempo, nuestra profesión.

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