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La Baja Sajonia, un espejo bio-tech para Oviedo

Tradición universitaria y tecnológica han hecho de la alemana Gotinga, una ciudad similar a la capital asturiana, un paraíso de la investigación y la generación de empleo

Vista general del centro histórico de Gotinga, con sus típicas construcciones medievales.

Vista general del centro histórico de Gotinga, con sus típicas construcciones medievales.

Cuando un investigador del área biosanitaria acaba su contrato becado por el ministerio o el Principado, suele tener tres opciones: reengancharse en la Universidad de Oviedo, regresar al extranjero o esperar en el paro. La cuarta opción, la de que una industria fuerte o una red investigadora autónoma pueda recogerle hasta que una nueva fórmula le permita regresar a su grupo de trabajo original, es hoy, en Oviedo, impensable. Esa gran industria tractora de la que hablan todos los agentes consultados sobre el desarrollo del polo biosanitario en la capital del Principado también es crucial para la retención de talento. Los investigadores asturianos lo saben bien y conocen los ejemplos fuera de España. En Alemania, la ciudad de Gotinga (Göttingen) parece el ejemplo perfecto en el que Oviedo podría haberse mirado desde hace décadas, aunque nunca es tarde. Con menos población, una historia no tan diferente y similar carácter universitario, esta localidad de la Baja Sajonia ha logrado hacer del conocimiento su lema y de la combinación de la investigación y la industria tecnológica local, un motor de empleo fortísimo con tasas de paro por debajo del 5%.

En la imagen superior, una panorámica general del campus de Ciencias Químicas de Gotinga.

Ciudad universitaria

La condición de ciudad universitaria es, en Gotinga, algo mucho más que una etiqueta. Desde su fundación, en 1737, un siglo después que la de Oviedo, debe su fama actual a los más de 40 premios Nobel que han estudiado o trabajado en sus aulas. Pero no es solo excelencia académica. Uno de cada cuatro vecinos de Gotinga trabaja en alguna de sus facultades (se imparten unos ochenta grados) o centros de investigación y la vida de los estudiantes universitarios sigue presidiendo la de la ciudad. Las cifras, no obstante, no están tan lejos de las de la Universidad de Oviedo, 29.000 estudiantes en la localidad alemana (frente a 22.000) y un 11% de estudiantes extranjeros (cuando aquí rozan el 7%).

Los universitarios de Gotinga protagonizan, además, algunas de las principales tradiciones locales, como la vinculada a «Gänseliesel», la estatua de la “chica de los gansos”, personaje de uno de los cuentos populares recopilados por los hermanos Grimm, a la que los estudiantes llevan flores y dan besos antes de leer su tesis doctoral o realizar los últimos exámenes para graduarse en Medicina.

Las posibilidades de esos jóvenes recién egresados no solo se encuentran en la industria. Además de las facultades de Gotinga, la ciudad alberga cinco institutos Max Planck. La potente red de centros investigadores se fundó aquí y en la actualidad mantiene en Gotinga el Instituto de Investigación sobre el Sistema Solar, el de Biofísica Química, el de Medicina Experimental, el de Dinámica y Autoorganización y el de Diversidad Religiosa y Étnica.

El Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar.

Otros institutos científicos destacados como el Centro Alemán de Primates y el Centro Aeroespacial Alemán impulsan el carácter académico e investigador de la ciudad, donde se ha establecido también el Campus de innovación del sur de la Baja Sajonia (SNIC). Su función, más allá de coordinar servicios, es fortalecer la relación entre ciencia y tejido empresarial, y cuenta con 20 firmas privadas como socios financieros.

Comunicaciones

Una diferencia sustancial entre Gotinga y Oviedo es su posición en el país y sus comunicaciones. La joya académica de la Baja Sajonia ocupa un lugar central en Alemania y sus vías de comunicación la conectan de forma rápida y directa con las grandes urbes alemanas. No solo autopistas. Tiene tren de alta velocidad en su estación principal que lleva a los viajeros a Hannover en media hora o a Berlín, Hamburgo o Fráncfort en solo dos horas.

Tejido empresarial

Pero el milagro de Gotinga llama más la atención por esa gran red de empresas innovadoras de base tecnológica (en especial en los campos de medición y control, biotecnología, óptica o tecnología médica) que son en parte una evolución de los primeros trabajadores especializados de finales del siglo XIX y, por otro, resultado de los proyectos de investigación de la Universidad.

El caso más destacado es el de Sartorius, el mayor proveedor de laboratorios de Alemania y una de las empresas de tecnología médica más grandes del país. El origen de este grupo está en el taller de ingeniería de precisión que Florenz Sartorius tenía en la ciudad en 1870. Siglo y medio más tarde, con 60 delegaciones repartidas por el mundo, Sartorius mantiene su sede principal aquí y ha ampliado su campo inicial (el de las famosas balanzas de precisión) a dos líneas fundamentales de negocio, el de los bioprocesos y el de la tecnología de laboratorio. Su implicación en la vida local se refleja en proyectos como el de la “Fábrica de las Ciencias de la Vida”, que acaba de presentar. Sartorius está desarrollando todo un barrio encaminado a convertirse en semillero de empresas punteras y atraer a otros agentes importantes. Son 3.000 metros cuadrados con unos 100 laboratorios, impresoras 3D y cortadoras láser donde se intentará ensayar un modelo de crecimiento muy rápido de empresas de base tecnológico, que en 2 años podrían saltar al mercado.

Sartorius no es el único grupo tecnológico de importancia en Gotinga. Con una pata en el sector biosanitario y otra en el académico, la ciudad acoge a Phywe GmbH & Co., un fabricante de equipos científicos vinculado a la enseñanza que es uno de los proveedores más importantes en el mundo para escuelas y universidades.

Tecnología y ciencias de la medición están relacionadas con el otro sector pujante de Gotinga, que se ha denominado el “valle de la medición” (Measurement Valley), por la extraordinaria concentración de fabricantes de máquinas de precisión, ópticas y láser.

El Grupo Mahr es una de esas empresas dedicada a la metrología, Qioptiq o Carl Zeiss en el de las ópticas, también con presencia en la ciudad, Coherent Inc. en la tecnología láser y Ottobock en el de las prótesis, por citar solo algunos ejemplos. La lista de empresas alemanas o internacionales que mantienen sede en la ciudad o que han buscado aquí una nueva delegación es larga. Son el resultado de la atracción que genera el talento académico y ese ecosistema emprendedor que la potentísima combinación entre universidad y empresa privada ha ido tejiendo a lo largo de los años en esta pequeña ciudad medieval.

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