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El comercio, agradecido con las ayudas municipales frente al “ninguneo” regional

La hostelería y los sectores favorecidos por las nuevas subvenciones dan la bienvenida a la iniciativa, pero prevén que “se quedará corta”

Una tienda con la persiana bajada tras el cierre del comercio local el pasado noviembre. | Irma Collín

Una tienda con la persiana bajada tras el cierre del comercio local el pasado noviembre. | Irma Collín

“Es de agradecer que el Ayuntamiento se acuerde de nosotros, sobre todo cuando el Principado nos ningunea y nos olvida”. Así de rotundo se mostró ayer el presidente de la asociación Comercio de Oviedo, Nacho del Río, tras conocer a través de LA NUEVA ESPAÑA los planes del Ayuntamiento de lanzar una segunda línea de ayudas de 2,3 millones de euros para los autónomos y pymes afectados por la pandemia. El comerciante ovetense subraya el hecho de que el anuncio llegue la misma semana en la que el Principado ha desvelado su intención de sacar el sector de los beneficiarios del plan de rescate de 100 millones previsto para este año, mientras que los hosteleros aplauden las subvenciones a pesar de prever que “se quedarán cortas”. Otros sectores minoritarios favorecidos por las nuevas bases aseguran recibirlas como “un pequeño salvavidas”.

El pequeño comercio da más valor al esfuerzo municipal después de conocer “el disparate” de su exclusión del fondo de ayudas regionales. “Suponen un alivio para tapar parte de las hipotecas que nos dejará esta pandemia”, indica Nacho del Río, indignado con “el desprecio” del Principado a una actividad económica que supone el “15 por ciento del empleo” de la capital asturiana.

Desde los interiores clausurados de bares, restaurantes, sidrerías y cafeterías ven en el anuncio del nuevo plan de ayudas un primer paso hacia lo que deben ser las compensaciones por las pérdidas derivadas de las restricciones sanitarias. “Tenemos derecho constitucional a ser compensados como al vecino que le expropian un terreno para hacer una autopista o un embalse por causa mayor”, defiende el presidente de la Ruta de los Vinos, Edén Jiménez, convencido de que ese es el camino frente a unos cierres de locales que se muestra dispuesto a “asumir sin protestar” siempre y cuando vengan acompañados de ayudas.

Apoyo estatal

En la Ruta del Oviedo Antiguo van más allá. Ven con buenos ojos las subvenciones del Consistorio e incluso las del Principado, pero echan de menos una mano desde Madrid. “Lo del Ayuntamiento es una bombona de oxígeno, en un momento en el que casi llevamos un año de pandemia y restricciones. No obstante, va siendo hora de que el Gobierno central se implique también”, indica Casto Fano, presidente del colectivo hostelero del casco histórico, en un llamamiento al Ejecutivo de Pedro Sánchez que ayer compartió el concejal de Somos Oviedo, Rubén Rosón.

Por parte de la patronal Otea, el presidente de la junta hostelera local, David González Codón, se muestra muy pesimista respecto al impacto de las subvenciones, pero también les da la bienvenida. “De momento guardamos prudencia hasta conocer la cuantía, pero estamos seguros de que será poco para el daño tan grande que hemos sufrido”, apunta Codón, “agradecido” a la par que convencido de que la ayuda “se quedará corta”.

Con satisfacción contenida acogieron la noticia del nuevo fondo los representantes de otros sectores afectados por la crisis que hasta la fecha apenas habían sido objeto de ayudas de la Administración. Es el caso, por ejemplo, del sector del taxi, que pese a que ha sufrido una caída de actividad del 60% apenas ha tenido apoyo de la Administración. “Toda ayuda es bienvenida, si bien las cuantías que manejan son claramente insuficientes para dar una solución realista”, apunta el presidente de la Federación del Taxi, Gabino Pérez.

La patronal del sector, que mantiene reducida considerablemente su oferta hasta el fin del estado de alarma, estima que si se dispusiese una ayuda mensual de 600 euros para cada uno de los 312 taxistas de Oviedo tan solo se cubriría “el 25% de las pérdidas” ocasionadas por el impacto de las restricciones.

Miedo al virus

En la misma línea se pronuncia Carmen Francés, propietaria de una guardería privada del barrio de San Lázaro en la que desde el pasado mes de septiembre resulta casi misión imposible captar nuevos usuarios. “La situación económica, el miedo al virus y las restricciones echan para atrás a unos padres que solo recurren a nuestros servicios si no les queda más remedio”, indica Francés, vinculada desde hace tres décadas al sector y algo más contenta tras conocer a través de este diario la intención municipal de que las subvenciones lleguen también hasta negocios como el suyo. “Solo nos queda agarrarnos a ayudas como estas para evitar tener que cerrar, como ya ha pasado con media docena de guarderías de la ciudad en los últimos meses”, explica la propietaria del equipamiento educativo privado.

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