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Colloto, partido en dos por el cierre perimetral, se salta el límite por sentido común

Los vecinos de la parte sierense de la localidad siguen haciendo “vida normal” en la zona que pertenece a Oviedo a pesar de las restricciones regionales

Nanci Lucía Agramonte sirve a José Antonio Pantiga en la terraza de su establecimiento hostelero de Colloto, en el límite entre los concejos de Oviedo y Siero. | Luisma Murias

Nanci Lucía Agramonte sirve a José Antonio Pantiga en la terraza de su establecimiento hostelero de Colloto, en el límite entre los concejos de Oviedo y Siero. | Luisma Murias

Pedro Fernández y Rubén Argüelles, en el interior de un bar de la parte sierense de Colloto. | Luisma Murias

Eduardo Alba justo en la frontera entre ambos municipios. | L. Murias

Eduardo Alba justo en la frontera entre ambos municipios. | L. Murias

El cierre perimetral de Oviedo afecta poco al día a día de Colloto. La estrecha línea que divide el pueblo en dos concejos –una parte de la localidad pertenece a Siero y la otra es ovetense– sigue siendo lugar de paso habitual para unos vecinos acostumbrados a hacer vida en ambos municipios. Con la ley en la mano, los de un lado no deberían de pasar al otro mientras duren las restricciones, pero personas como Mari Carmen González, que reside en la parte de Siero, no ha dejado de acudir a su supermercado de costumbre, que está en suelo de Oviedo, a pesar de que se hayan cerrado las fronteras. “Yo voy andando con las bolsas y nunca nadie me ha dicho nada. Lo absurdo sería que tuviese que ir a comprar a Limanes teniendo esto a menos de doscientos metros de mi casa. El límite debería ser el sentido común”, explica la mujer.

Sentido común. Eso es lo mismo que pide José Antonio Pantiga, que ayer estaba tomando un café en una terraza situada justo en el límite de ambos concejos. “Se trata de evitar aglomeraciones y de que la gente se desplace lo menos posible para hacer sus recados, no de poner barreras en sitios en los que lo único que hacen es complicar las cosas. Esto es un pueblo y lo lógico es que las personas que viven aquí se puedan mover por donde lo han hecho siempre. Eso sí, respetando a rajatabla la normativa porque la pandemia no es ninguna broma”, señala. La dueña del establecimiento, sin embargo, nota que la medida le ha restado clientes. “Algunos de mis clientes tienen miedo a venir por si les multan. Sobre todo los que son mayores”, señala Nanci Lucía Agramonte.

Pero son los menos, según sostiene el carnicero Eduardo Alba. “La gente sigue haciendo la misma vida que antes del cierre perimetral. La separación de concejos es algo administrativo, pero a los vecinos eso no les afecta porque siempre han estado acostumbrados a ver un Colloto unitario y en el que todos somos iguales. Lo que no sería razonable es que las personas que viven aquí tengan que salir a comprar a otros lugares mucho más alejados”, dice. Iván García, que tiene una frutería, también es de la misma opinión. “Estaría bueno que no se aplicase la lógica. Hay que ser consecuentes y utilizar la cabeza. Si un cliente mío vive a cincuenta metros de aquí y viene todos los días de forma segura no va a dejar de hacerlo ahora”, sostiene.

Uno de los hechos que distingue la parte sierense de la de Oviedo en Colloto es la normativa que se aplica en los bares. En Siero, los clientes pueden estar en el interior mientras consumen. “Hemos venido aquí para comer un pincho y no tener que pasar frío en la calle. Estábamos trabajando en la parte de Oviedo, pero nos hemos venido a comerlo a Siero como hemos hecho otras muchas veces”, señala Rubén Argüelles mientras comparte mesa con su amigo Pedro Fernández. Francisco Javier Palacios, el dueño del local, asegura que sigue teniendo los mismos clientes. “Lo noto cuando llueve o está muy frío. Esos días los clientes que suelen hacer ronda por el pueblo se quedan aquí más rato y consumen más”, reconoce. “Lo que hay que hacer de una vez es unificar Colloto y que pertenezca a un único concejo. Al que sea, pero a uno”, dice.

Control policial “con manga ancha” mientras el tránsito de personas “no sea algo preocupante”

Dicen los vecinos de Colloto que en el límite entre los concejos de Oviedo y Siero –las farolas isabelinas indican la entrada en el municipio ovetense– no es raro encontrarse con la policía, aunque reconocen que los agentes tienen “manga ancha” con aquellos que cruzan la línea para ir a la otra parte del pueblo. “Se han dado casos en los que le han dado la vuelta a gente, pero nunca por ir a Correos o a comprar a un supermercado. Ha pasado con gente que iba a tomar algo a un bar”, explica. Fuentes del servicio de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Oviedo explicaron ayer que en Colloto están actuando teniendo en cuenta la idiosincrasia del pueblo. “No vamos a multar a nadie por ir a comprar a un supermercado. Es evidente que una mujer con bolsas no puede recorrer mucha distancia y no es para nada peligrosa. Lo que hacemos es informar mientras el tránsito de personas no sea algo preocupante”.

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