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Andrea Motis | Trompetista y cantante de jazz, actúa el viernes en el Filarmónica (19.00 horas)

“Entre los músicos de jazz hay mucha variedad, hay para todos los públicos”

“Me parece fantástica la decisión de Oviedo de ampliar su apuesta por el género; ahora es muy difícil para todos, pero el público lo agradece”

Andrea Motis.

Andrea Motis. Carlos Pericás

Andrea Motis (Barcelona, 1995) es, pese a su juventud, una figura muy consolidada dentro de la escena jazzística nacional. Talento precoz, tanto con la trompeta como de cantante, con apenas quince años grabó como solista un disco de estándares de jazz, “Joan Chamorro presenta Andrea Motis”, y comenzó a tocar regularmente con un grupo de músicos con los que, una década después, continúa compartiendo escenarios y estudio de grabación. El viernes, a partir de las 19.00 horas, Andrea Motis actuará en el teatro Filarmónica, en el marco del Festival Oviedo Jazz, al frente del “Andrea Motis Quintet”, formado además por Joan Chamorro (contrabajo), Ignasi Terraza (piano), Josep Traver (guitarra) y Esteve Pi (batería).

Háblenos del concierto. ¿Qué se puede esperar el público asturiano?

–Haremos un repertorio de quinteto con temas que tenemos muy trabajados. Habrá algo de swing y también una parte inspirada en la música brasileña. Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo disco a dúo con Randy Greer que no está en el repertorio, pero puede salir algo. En esencia, vamos a pasar por todo lo que hemos hecho con el quinteto, desde clásicos del jazz hasta originales.

–En este nuevo disco, ¿volverá a trabajar la fusión con la música brasileña, como en el disco “Do Outro Lado do Azul”?

–En verdad no, ya no tiene nada de sonido brasileño. Es un homenaje al swing, de hecho son clásicos. Es un poco el típico dúo vocal masculino-femenino. Un disco de estándares de swing con arreglos a medida para el grupo, con una selección de eventos para tenor y trompetista, también con algún original pero sobre con revisiones de clásicos.

–¿Cómo llegó a profundizar en esa fusión con ritmos brasileños?

–Supuso meternos en una onda que hasta ese momento no habíamos hecho, la de un estilo más relacionado con la música brasileña que no tenía tanto que ver con el jazz. Esto nos permitió cierto grado de fusión, haciendo canciones originales inspiradas en la bossa nova o en otras canciones de Brasil. Incorporamos el pandeiro al quinteto y solistas al violín y al clarinete, fue un cambio bastante grande.

–¿Por qué vuelve ahora al swing?

–Es que no me quería ir para siempre a tocar música brasileña, el disco anterior era solo un proyecto. Siempre he hecho jazz, una música muy concreta, y esto no era para siempre. De hecho, este nuevo proyecto tampoco definirá a lo que me voy a dedicar. Pero sí que me apetecía hacer un dúo vocal con Randy Greer, porque me parece un artista impresionante y me encanta. Quería algo con vientos, con arreglos más clásicos, versionando estándares. Pero también tengo que decir que esto tampoco es lo que pretendía tocar ahora, ya que tenía en perspectiva un proyecto más personal. Lo que pasa es que iba a implicar a muchos artistas internacionales y, con la pandemia, no podían viajar para las grabaciones. Así que lo aparcamos para hacerlo en un futuro y nos pusimos con este otro proyecto, “A Swingin’ Story”, que justo presentamos este jueves en el Palau de la Música de Barcelona, justo en la víspera de viajar a Oviedo para actuar en el teatro Filarmónica.

–¿Cómo ha llevado el quinteto toda la problemática de estos meses?

–En verano tuvimos la suerte de poder reanudar algunos conciertos, pero aparte de esos meses no hemos trabajado mucho, y para los próximos no hay gran proyección de conciertos. Por eso también cambiamos el planning de los proyectos. Luego, todo el tema de los aforos no lo notamos tanto, cuando nos ponemos a tocar.

–En Asturias se llegaron a paralizar los espectáculos en vivo durante varias semanas. ¿Sabe usted de algún brote en un teatro o en una sala de conciertos?

–No. Conozco algún positivo, pero no en esos casos. Creo que se ha demostrado que se puede ir con seguridad a los teatros. Pero tampoco quiero ser crítica: entiendo que es una situación muy complicada de gestionar, y no creo que con las medidas que se toman se busque favorecer o perjudicar a alguien, sino que se basan en cuestiones de salud pública. Es cierto que vemos cambios cada semana, los vemos en Cataluña como se ven en toda España, pero tengo mucho respeto por la gente que está gestionando toda esta situación. Dicho esto, creo que pronto se va a poder volver a los teatros, y nosotros haremos lo que podamos para seguir tocando allí donde se nos quiera y a donde podamos ir.

–Oviedo quiere recuperar su Festival de Jazz, ¿le ve recorrido?

–Pues me parece fantástico que Oviedo quiera ampliar su oferta de música jazz. Ahora es cierto que está muy difícil para todo el mundo, pero creo que hoy en día se agradece todo tipo de actuaciones en vivo, de jazz pero también de danza, de teatro... Dar alternativas para acceder a la cultura creo que es muy enriquecedor, para todo tipo de públicos.

–La experimentación o cierto grado de fusión, como la que usted trabajó con la música brasileña, ¿pueden ser las claves para atraer a nuevos públicos al jazz?

–No lo sé. Entre los músicos de jazz hay mucha variedad, hay jazz para todos los públicos. En mi caso, mismamente, no creo que la experimentación o esa fusión sea lo más destacado de lo que he hecho. Me gusta también tocar algo más tradicional, y creo que el tipo de jazz que nosotros hacemos es quizá más entendible que otros, que al ser más complejos necesitan de cierto bagaje o de más afición. A mi me gusta moverme en esos terrenos del jazz tradicional, en cosas más audibles.

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