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Una tesis concluye que la planificación de la periferia ovetense es errónea

Ícaro Obeso sostiene, tras estudiar cuatro décadas de desarrollo urbano, que urge renovar las directrices regionales de ordenación del territorio

Ícaro Obeso, a la izquierda, con su director de tesis, Felipe Fernández. | Miki López

Ícaro Obeso, a la izquierda, con su director de tesis, Felipe Fernández. | Miki López

Oviedo y su periferia, formada por los concejos de Siero, Llanera, Noreña, Las Regueras y Ribera de Arriba, han experimentado en el último medio siglo una transformación que ha ido menoscabando el paisaje rural precedente en favor de una conexión desarticulada de entornos urbanos e industriales. Esta evolución ha sido estudiada por Ícaro Obeso para su tesis doctoral, “Las transformaciones paisajísticas recientes en la periferia de Oviedo”, dirigida por Felipe Fernández, catedrático de Análisis Geográfico, y que ha sido defendida en la Universidad de Oviedo. Sus conclusiones son una llamada de atención: en vista de la evolución del paisaje urbano de esta zona, los instrumentos de ordenación impulsados por el Principado y los ayuntamientos se han revelado “ineficaces”.

A juicio de Obeso, resulta “fundamental” la “completa revisión de las Directrices Regionales de Ordenación del Territorio, que debieran de incluir mecanismos de coordinación entre la escala regional y la municipal, así como un amplio proceso de participación ciudadana junto a elementos que ayuden a superar la excesiva rigidez de los instrumentos y la dificultad para su renovación, características que hacen de ellos documentos poco flexibles ante situaciones de cambios territoriales drásticos”.

Y es que, tal y como ha constatado el investigador, desde 1970 la periferia ovetense ha visto aumentar su población hasta en un 41%, incrementado además su peso demográfico en el conjunto de la región de forma notable: si en 1970 estos concejos aglutinaban al 20% de la población de Asturias, ahora se sitúan en torno al 28%.

Ganancia y pérdida de población en la periferia de Oviedo 1970-2011

Pérdida de

población

Aumento

de población

Difusión espacial de las actividades económicas

Lugo de

Llanera

Oviedo

Llanera

Siero

Soto de

Llanera

km2

3

Posada de

Llanera

2

A-66

1

Asipo

0

Antes de

1960

1960-1969

1970-1979

1980-1989

1990-1999

2000-2010

AS-17

La Fresneda

Corredor Pruvia-Viella

Polo

Lugones-Llanera

Polo

Meres-Granda-Bobes

Lugones

Noreña

AS-II

Pola de Siero

AS-I

La Corredoria

El Berrón

A-64

Granda

Colloto

Corredor

de Siero

A-66

AS-17

Oviedo

Fuente: “Las transformaciones paisajísticas recientes en la periferia de Oviedo”, Ícaro Obeso

Ganancia y pérdida de población en la periferia de Oviedo 1970-2011

Pérdida de

población

Aumento

de población

Lugo de

Llanera

Soto de

Llanera

Posada de

Llanera

A-66

Asipo

Corredor Pruvia-Viella

AS-17

La Fresneda

Polo

Lugones-Llanera

Polo

Meres-Granda-Bobes

Lugones

Noreña

AS-II

Pola de Siero

El Berrón

AS-I

La Corredoria

A-64

Granda

Colloto

Corredor

de Siero

A-66

AS-17

Oviedo

Fuente: “Las transformaciones paisajísticas recientes en la periferia de Oviedo”, Ícaro Obeso

Difusión espacial de las actividades económicas

Oviedo

Llanera

Siero

km2

3

2

1

0

Antes de

1960

1960-1969

1970-1979

1980-1989

1990-1999

2000-2010

Según documenta Obeso, en estas décadas se ha registrado una importante pérdida de suelo agrícola, enmarcada en una modificación del balance de usos del suelo. En paralelo, la red de infraestructuras, una topografía muy llana con una gran bolsa de suelo con pendientes inferiores al 3% y la laxitud del marco normativo, con “instrumentos anticuados de construcción del territorio”, han derivado en la emergencia de polos y concentraciones de actividades industriales, “algunos sin planificar como la zona industrial que discurre entre Pruvia y Hevia”, explica.

Estas manchas industriales, continúa Obeso, no surgen de un plan concreto ni de una planificación urbana, sino del “interés de un momento concreto”, lo que tiene repercusiones tanto para la movilidad como para la posterior ordenación urbana, que puede verse constreñida por la presencia de estas zonas industriales no integradas en una planificación coordinada. Una dinámica que se agrava por el hecho de que los desarrollos industriales surgen a impulsos, con picos de crecimiento que, en este período, se sitúan entre las décadas de 1960 y 1970 (cuando surgen los grandes polígonos de Llanera), y entre finales del siglo pasado y la primera década de este (cuando se da el gran impulso a las zonas industriales de Siero).

A juicio de Obeso, “habría que renovar las directrices de ordenación del territorio, que son de 1991”, una antigüedad que las ha dejado obsoletas. “En el País Vasco las han renovado tres veces desde entonces”, concluye el investigador.

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