Los jabalíes han perdido el miedo y ya no es raro verlos paseando a sus anchas por cualquier punto de la ciudad, pero en la zona de La Manjoya su presencia es casi diaria. Los vecinos de la zona de Llamaoscura saben que la cercanía de los bosques que rodean al barrio trae consigo una mayor presencia de este tipo de animales, pero también apuntan a otras razones “que tienen solución”: la acumulación de maleza y suciedad en los solares que siguen sin edificar en La Manjoya a consecuencia de la crisis del ladrillo. “Un día vamos a tener que lamentar una desgracia. Salen de esos solares cada poco. El otro día yo mismo iba conduciendo y me apareció uno de repente en mitad de la carretera. Al haber tanta maleza en esas parcelas no los ves salir y cuando te das cuenta los tienes encima”, asegura Eduardo Arnáez, el secretario de la asociación de vecinos Llamaoscura-Pereda.

Los solares a los que se refieren los vecinos son aquellos sobre los que iba a desarrollarse la segunda fase de la urbanización de Llamaoscura y el resto de promociones que se habían planteado para una zona que en su día se vendió como un lugar idílico a cinco minutos en coche del centro de Oviedo, un paraíso repleto de servicios y a su vez rodeado de naturaleza. Pero aquellas promesas no se corresponden con la realidad actual de esta zona de la ciudad. “No es muy difícil saber quiénes son los propietarios de estos solares para pedirles cuentas porque hay algunos carteles que lo ponen claramente”, señala el secretario de la asociación vecinal de la zona.