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Pintura y cante jondo: así son los trajes de “Granada”, el programa que abre la temporada de zarzuela

Jesús Ruiz, responsable de vestuario de la obra muestra sus diseños a LA NUEV ESPAÑA

Pintura y cante jondo: así son los trajes de “Granada”

Pintura y cante jondo: así son los trajes de “Granada” Franco TORRE

En el programa doble “Granada”, el título que inaugura el próximo día 25 (19.00 horas) la nueva temporada del Festival de Teatro Lírico Español, conviven dos almas plenas de creatividad: las de Gerónimo Giménez, el autor de “La Tempranica”, y de Manuel de Falla, responsable de “La vida breve”. Al encajar estas dos sensibilidades en un único espectáculo, el diseñador de vestuario de “Granada”, Jesús Ruiz, se enfrenta a un reto mayúsculo: respetar la esencia individual de cada una de esas obras, pero al tiempo reforzar las conexiones temáticas, los vínculos entre personajes y situaciones, entre ambas.

Jesús Ruiz muestra el traje del novio de “La vida breve”. | Miki López

“Estamos ante dos obras fantásticas. ‘La vida breve’ una genialidad absoluta, que tiene un montaje espectacular, y ‘La Tempranica’ es soberbia también”, relata Jesús Ruiz. “Ambas”, continúa, “parten de una anécdota similar: el amor equivocado, el amor hacia la persona que te va a hacer sufrir. Son dos pesadillas internas. Pero en ‘La vida breve’, que es una obra muy compacta, el montaje está planteado como un viaje interior, más orgánica, en la que los escenarios son casi como las paredes del alma de Salud”. En cambio, el diseñador de vestuario ve el de “La Tempranica” como “un montaje mucho más iconoclasta, más yuxtapuesto más libre y con una iconografía que coge toda esa profundidad mítica, atávica de los gitanos, pero a una categoría más universalista que folclorista”.

Al traducir estas particularidades al vestuario, Jesús Ruiz parte de esa condición compartida nuclear de ambas obras, pero teniendo siempre en cuenta que son “dos pesadillas distintas”. Para “La vida breve”, el diseñador opta por una vía netamente pictórica. “Es algo que percibes cuando lo ves de lejos, ves que es todo más pictórico. Es una pesadilla más orgánica, parece que la protagonista está abierta en canal”.

Jesús Ruiz, en el Campoamor. Miki López

Entre los diseños que realizó para la obra, Jesús Ruiz se detiene en los modelos que llevan los novios, cuyos bocetos cede amablemente para su reproducción en LA NUEVA ESPAÑA. “Son dos diseños en los que se aprecia esa cualidad pictórica. Hay una voluntad de que sea algo aéreo, algo que no pesa. Hay una ligera esencia andaluza en los bordados, pero pasado todo ello por un crisol más universal, dentro de un propósito estético muy fuerte, que es precisamente ese de que sean modelos muy pictóricos”, sostiene el diseñador.

Pintura y cante jondo: así son los trajes de “Granada”

Frente a estas cualidades del vestuario de “La vida breve”, para “La Tempranica” Jesús Ruiz refuerza esa componente iconoclasta, atávica, con diseños más oscuros, más tenebrosos. “Es una cualidad que se deriva de esa cosa atávica, mítica, a esa visión negra absolutamente ligada con el cante jondo y con el mundo lorquiano”, explica. Por eso, sus diseños son “más severos, menos pictóricos, y funcionan por yuxtaposición iconoclasta”.

La conexión estética entre los diseños para la obra de Falla y los de “La Tempranica” casi parecen sintetizar la evolución de la plástica española, desde ese romanticismo heredero de Goya, la carismática “veta brava”, hasta la emergencia de la “España negra”. Jesús Ruiz incide este paralelismo, aunque remarcando la influencia de Federico García Lorca y del cante jondo. Algo que de hecho también conecta las figuras de Giménez y Manuel de Falla: no en vano, el segundo fue el gran impulsor del mítico concurso de cante jondo que se celebró, precisamente, en Granada, en el año 1922. Un certamen al que, cerrando ese círculo estético que arma Jesús Ruiz con sus diseños, asistió un Federico García Lorca entusiasmado, que en paralelo a la organización del concurso escribió su “Poema del cante jondo”.

“Para ‘La Tempranica’ opté por hacer unos diseños más universalistas, aunque siendo superandaluces al mismo tiempo. Es lo mismo que pasa con el cante jondo filtrado por Lorca, que siendo superandaluz es al mismo tiempo algo universal”, explica el diseñador de vestuario. Para ejemplificar su obra, Jesús Ruiz muestra el traje del “cantaor” y otro que corresponde a una mujer del ballet siniestro que arrastra a la protagonista en su pesadilla interior. “Son trajes deliberadamente extraños. El del cantaor no puede ser más extraño: es una visión casi de circo ambulante, conectada con visiones venecianas y victorianas”.

En cuanto a la mujer, Jesús Ruiz remarca su singular tocado, que le otorga una imagen un tanto espectral, inquietante. “Esa chistera no se corresponde con el folclore, sino que se vincula más a las pinturas negras españolas. Porque esta visión negra no es exclusiva de Andalucía, sino que es algo muy español”, concluye Jesús Ruiz.

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