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La fórmula de los empresarios para convertir Oviedo en un referente biosanitario: “Necesitamos un relato de ciudad y ciencias de la vida”

La Cámara de Comercio ve viable captar empresas en crecimiento que reclaman lugares donde estar juntas y acceso a buenos profesionales

Vista general del entorno del HUCA. | Mara Villamuza

Vista general del entorno del HUCA. | Mara Villamuza

En la tarea de definir el potencial de crecimiento que un posible polo biosanitario traería para la ciudad y toda el área central lleva la Cámara de Comercio de Oviedo más de dos años y medio. Su presidente, José Manuel Ferreira, matiza que son otras administraciones, las que deben definir y dar pasos, pero ofrece el resultado de este tiempo de investigación como reflexiones sobre las que sentar las bases de lo que podía ser esa “ciudad de la salud”, más allá del proyecto en la fábrica de La Vega. La Cámara, en este tiempo, ha detectado que se pueden captar empresas de un tamaño medio y que lo que hace falta para que vengan es generar y vender un “relato de ciudad” vinculado al sector. Creérselo y aglutinar lo que ya existe.

Los pilares.

La primera fortaleza que la Cámara pone encima de la mesa al hablar del polo biosanitario de Oviedo son “los pilares en los que sustentar el proyecto”. “No partimos de la nada, no se trata de ver ahora, por ejemplo, cómo nos vinculamos a la industria aeroespacial”, razona Ferreira. Por el contrario, la ciudad cuenta ya con el HUCA como gran equipamiento metropolitano, los grandes grupos de investigación de la Universidad de Oviedo y del CSIC y la iniciativa privada, que va desde los grandes centros como el instituto Fernández-Vega o el Imoma a los prestigiosos centros de odontología ya establecidos en la ciudad.

No solo sanitario.

La Cámara también sugiere ampliar un poco el foco. Ellos prefieren hablar de “ciencias de la vida” antes que de “biosanitario”, “engloba alguna cosa más y centra más el posicionamiento”.

No solo científico.

El valor añadido y el potencial de futuro está en la innovación y la investigación, eso nadie lo pone en duda. Pero la Cámara también sostiene que “hay que ir más allá” y buscar “empresas de cierta madurez que desarrollen una actividad económica en fases no tan larvarias”. La claves están en que no somos, argumenta, una sociedad tan rica como para sostener solo la investigación. “Si no tienes una actividad económica, esto no va a cuajar”, alerta el presidente de la Cámara, José Manuel Ferreira.

Estrategia para captar.

Oviedo ya tiene un pequeño puñado de iniciativas empresariales salidas de los grupos de investigación de la Universidad y crecidas aquí, en el semillero junto al HUCA. Hacer crecer esas iniciativas o ayudarles a que se enganchen a otras mayores es uno de los objetivos principales de La Cámara. Los fondos de inversión dedicados a empresas de este sector con los que el organismo cameral ha establecido contacto explican que el desarrollo a escalas superiores de este tipo de empresas es de una por cada diez, un porcentaje muy pequeño. Por eso inciden en la necesidad de atraer a Oviedo firmas de tamaño medio que estén ya en otras fases de crecimiento. “Entre la pequeña ‘spin off’ y la gran empresa tractora es donde tenemos que poner el ojo”, cuenta Ferreira. “Son empresas, por ejemplo, que parte de su nivel de producción está fuera, en China, y luego desarrollan otros procesos de valor, en los que se basa su negocio, aquí”.

Requisitos.

¿Qué piden este tipo de empresas para instalarse en una ciudad como Oviedo? Algo que la ciudad ya les puede dar: un ecosistema científico. “Quieren estar en lugares donde ya pasen cosas, quieren estar juntas, no quieren empezar de cero”, enumera el presidente de la Cámara de Comercio. Claro que, como en todos los sectores, se pide agilidad en lo administrativo, cuestión que Ferreira considera resuelta en Oviedo por el buen funcionamiento del nuevo sistema de licencias puesto en marcha por el Ayuntamiento. Otras características favorables para la implantación de este tipo de firmas es una buena fiscalidad, y que se detecte un verdadero interés en el territorio por este tipo de proyectos.

Profesionales STEAM.

Otra pata en la que se apoyan este tipo de empresas es en la presencia de profesionales del ámbito STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas, en sus siglas en inglés). En el caso de Oviedo y del área central asturiana, la región ofrece la garantía de tener algunas de buenas facultades y grupos de investigación de la que cada año salen nuevos especialistas.

El relato.

Teniendo casi todos los requisitos previos listos para poder dar forma a ese polo biosanitario, lo que le falta a Oviedo, concluye José Manuel Ferreria, es un relato y un protagonista. “Falta un catalizador, algo que provoque que esos elementos químicos reaccionen de forma acelerada”. Ese elemento puede ser la propia fábrica de armas de La Vega, si se consigue desbloquear el futuro de esa parcela y ponerla en marcha para favorecer la conexión del ecosistema existente y acelerar el desarrollo de nuevas iniciativas. Pero no solo. Ferreira insiste: “Al final no se trata ya tanto de tener un instrumento o un edificio, un suelo, como de algo más épico, un relato. La clave está ahí, en que seamos capaces de construir una historia sobre las ciencias de la vida que nos proyecte fuera, un relato que podamos salir a vender, un edificio mental más que un edificio en el que alojar empresas, que también es importante, pero antes hay que creérselo y darle una forma atractiva”.

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