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“Ponga”, el libro póstumo que Alberto Polledo dedicó a la mascota de su hija

La familia y amigos del escritor editan un volumen en el que relata la biografía del can

Alberto Polledo y su mujer, Carmen Ruiz, con "Ponga" en el Playón de Bayas.

Alberto Polledo y su mujer, Carmen Ruiz, con "Ponga" en el Playón de Bayas.

“Creo que a Alberto le habría gustado mucho ver editado este libro y aquí está, como un recuerdo para su familia y sus mejores amigos”. Lo dice con visible emoción Carmen Ruiz, la viuda de Alberto Polledo Arias, (Oviedo, 1943-2020), librero, montañero, escritor y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA que dejó escrita antes de morir la historia de “Ponga”, la perra de su hija Laura, que pasaba largas temporadas con la familia. Ponga, que ahora vive en Suiza con su dueña, se convirtió en la mascota de la familia y sobre todo de Alberto, que sentía debilidad por ella.

Carbayón de pro, filántropo y defensor a ultranza del patrimonio asturiano y ovetense y gran conocedor de la montaña y la naturaleza asturiana, Alberto Polledo quiso escribir la vida de “Ponga”, que según él mismo cuenta en el libro “no tiene pedigrí”, pero pronto se convirtió en un miembro más de la familia.

Ni siquiera sus dueños tenían muy claro a que raza pertenecía. “Suponemos que es un cruce entre spaniel bretón y braco; enamoran sus ojos marrón chocolate con leche dulces y nobles que transmiten paz”, escribe Polledo, al que era frecuente ver con “Ponga” paseando por Oviedo o acompañándole en las rutas que le llevaron a conocer todas las montañas de Asturias.

El volumen, editado por El sastre de los libros cuenta con un prólogo de Willy Pola, uno de los amigos del alma de Polledo, junto con el catedrático de Geología Manuel Gutiérrez Claverol y el arquitecto Pedro Blanco, que fue concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Oviedo con Antonio Masip como alcalde. Los cuatro disfrutaron durante años de una tertulia en la que pasaban revista a la actualidad, y en la que nunca faltaron todos esos asuntos que tanto gustaban a Polledo: El Campo de San Francisco , el Camino de Santiago y el Prerrománico ovetense.

Willy Pola: "'Ponga’ tuvo mucha suerte de entrar en una familia que la quiso tanto; nosotros también nos sentimos muy afortunados de haber sido amigos de Alberto”

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“Se le echa mucho de menos; es una pérdida irremplazable”, señala Willy Pola. “Me pidieron que hiciese el prólogo del libro y me parece un verdadero honor; yo no soy escritor, el sí lo era, pero está hecho con mucho cariño”, señala Pola.

El mismo que también puso Manuel Gutiérrez Claverol en colaborar para que la edición del libro fuese un éxito. El profesor de la Universidad de Oviedo y el propietario de la librería Santa Teresa eran amigos desde la infancia. Crecieron juntos, fueron al mismo colegio y mantuvieron esa amistad inquebrantable hasta el pasado noviembre, cuando murió Polledo. En realidad, “Ponga” llegó a la vida de Alberto a través de Laura Polledo, por aquel entonces veterinaria en León.

Un buen día, un señor llegó a la clínica con la intención de deshacerse de dos perros. Uno de ellos era la pequeña cachorro que aún no tenía nombre. “Ponga el que usted quiera”, le dijo aquel hombre a Laura, horrorizada ante la idea de destruir aquellos animales y dispuesta a acoger a aquella perrita. Desde aquel momento, la mascota alternaba vida con su propietaria y sus padres que la acogían cuando ella tenía que viajar o estar en el extranjero por cuestiones profesionales. Así fue cómo “Ponga” se hizo ovetense y asturiana, y tan montañera como Alberto Polledo que dejó el libro prácticamente terminado.

“‘Ponga’ tuvo mucha suerte de entrar en una familia que la quiso tanto; nosotros también nos sentimos muy afortunados de haber sido amigos de Alberto”, señala Willy Pola.

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