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Licencia para acabar con el papeleo, la digitalización acelera las obras en el municipio

La Cámara celebra la “mesa grande” para los proyectos más ambiciosos y Urbanismo negocia reformas legales con el Principado

El equipo de licencias. De izquierda a derecha, la arquitecta técnica Mónica Arias, la jefa del servicio de licencias, Carmen del Prado; el asesor y arquitecto Ignacio Morales, el director de Urbanismo, Jorge Fernández-Mier; el teniente de alcalde, Nacho Cuesta; el arquitecto Gerardo Armengol y la técnica jurídica María Jesús Castiñeira, parte del equipo de licencias del Ayuntamiento de Oviedo, con planos y documentación en dependencias municipales. | Irma Collín

El equipo de licencias. De izquierda a derecha, la arquitecta técnica Mónica Arias, la jefa del servicio de licencias, Carmen del Prado; el asesor y arquitecto Ignacio Morales, el director de Urbanismo, Jorge Fernández-Mier; el teniente de alcalde, Nacho Cuesta; el arquitecto Gerardo Armengol y la técnica jurídica María Jesús Castiñeira, parte del equipo de licencias del Ayuntamiento de Oviedo, con planos y documentación en dependencias municipales. | Irma Collín

Vuelva usted mañana... Que se lo tenemos listo. El Ayuntamiento de Oviedo presume de haber encontrado el camino de salida al laberinto de paredes de papel que eran las licencias urbanísticas y los expedientes administrativos. Los técnicos exponen el cambio en el servicio con las cifras por delante. Donde la aprobación de las grandes obras se dilataba, de media, un año, a día de hoy las máquinas pueden estar trabajando en tres meses. Ese era el tiempo que hace un par de años se tardaba en aprobar, por ejemplo, el cambio de una ventana, que ahora se tramita en “unos quince días”. Y, las obras menores, ni eso. Ocho de cada diez ya se pueden llevar a cabo de manera inmediata.

La dinamización en el área de licencias del Ayuntamiento comenzó con una obra, tirando tabiques. Haciendo que los funcionarios se mirasen cara a cara, facilitando el flujo de información entre los técnicos y la unificación de criterios. Se reformó la estructura interna, se contrató personal, se nombraron directores y jefes de servicio. A las reuniones semanales del área le siguió una labor de digitalización que pone al día a la administración con lo que le exige la Ley desde 2015. Eliminar trámites absurdos y que impere “el sentido común” para conseguir que la ciudad funcione más rápido y mejor. El objetivo es facilitar la promoción urbanística, la creación de riqueza y la implantación de empresas en la ciudad.

El equipo de licencias simula, junto a los planos de la promoción urbanística de El Vasco, extendidos por la mesa, una de sus reuniones. Una sucesión de archivadores con expedientes, planos y alzados con la marca de agua del Ayuntamiento de Oviedo. A su alrededor, los técnicos de licencias del Consistorio, el concejal de Urbanismo Nacho Cuesta (Cs) y el director general del área, Jorge Fernández-Mier, discuten detalles menores, como la localización de una marquesina en el espacio gastronómico que ocupará el chef Nacho Manzano. El bulevar del Vasco es “un ejemplo más” de cómo ha cambiado la gestión del área en los últimos años, explican.

Aun así, reconoce el director general, queda mucho trabajo por hacer. La digitalización del servicio y la instauración de la declaración responsable –el documento que permite que las pequeñas obras se puedan llevar a cabo de manera inmediata– son útiles, pero no suficientes. Antes, con la exigencia de presentar los documentos en papel, solo el cambio de mesa de cada expediente podía retrasar los trámites hasta una semana. Ahora, con todos los documentos digitalizados, se pueden realizar tareas simultáneas.

“Pero hay que ser más ambiciosos”, insisten. Actualmente el Ayuntamiento mantiene reuniones con el Principado para trabajar en las reformas en el plano legal. Explica el director general de Urbanismo que la legislación vigente en Asturias está desfasada. “No puede ser que otras Comunidades Autónomas nos lleven la delantera, tenemos que ser competitivos en el plano burocrático”, sentencia el abogado. Los ejemplos en este ámbito son innegables, por ejemplo el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas (RAMINP), data de 1961. Sus equivalentes están derogados en el resto de España. Actualmente el Principado está valorando su reforma.

Por ahora se ha logrado que Licencias haya dejado de ser un muro para los proyectos que llegaban al Consistorio, frenando la actividad económica. Nacho Cuesta celebra que el departamento se haya convertido “en el instrumento esencial” para convertirse en “un Ayuntamiento facilitador”. Entre el trabajo que queda por hacer está eliminar burocracia innecesaria. Algo en lo que Oviedo está sobrado. Las áreas de protección que imponen la cercanía a la Catedral o al Camino de Santiago llegan a superponerse y a requerir informes del Principado para acometer los trabajos más intrascendentes. Según el director general de Urbanismo cambiar, por ejemplo, el rótulo de un escaparate en la Tenderina necesita un informe favorable de la consejería de Cultura. Otro aspecto en el que, explica, están trabajando con la administración autonómica, “Asturias y Oviedo no están como para poner trabas”.

“Mesa grande” de licencias

Uno de los pilares en los que se ha apoyado el revulsivo en la gestión de las licencias es la “mesa grande”, organizada mensualmente por la Cámara de Comercio de Oviedo. Su presidente, José Manuel Ferreira, celebra que la ciudad haya pasado de una situación de “anomalía” a una de “normalidad”. A ojos de Ferreira, lo que está ocurriendo en Oviedo debería ser “un ejemplo” para el resto de municipios de Asturias. En las reuniones de la Cámara se reúnen las patronales, los colegios profesionales y el Ayuntamiento de Oviedo con el objetivo de generar un “impacto positivo en la economía”. La idea es que la ciudad se perciba como una oportunidad para la inversión y, para ello, explica, es imprescindible que sea competitiva en el aspecto burocrático.

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