El centro comercial del Calatrava ha cerrado sus puertas definitivamente. Hoy, uno de marzo, la última entrada del espacio ha quedado clausurada. El administrador concursal, para velar por los intereses "del activo", sostiene que lo mejor para procurar el pago a los acreedores es mantener el centro comercial completamente cerrado. El Burger King, que seguía funcionando inmerso en una sucesión de litigios, suponía para "RPPSE Espacio Oviedo", propietaria del centro comercial, una ingente cantidad de gastos. Estos costes ponían en peligro la capacidad de afrontar las deudas de la mercantil, que se encuentra en plena fase de liquidación. Con el último cierre, comunicado a los trabajadores a mediados del pasado mes de febrero, el responsable del concurso trata de exprimir las opciones de la empresa de cara a encontrar un comprador para "la unidad de negocio".

La empresa, que cuenta con un activo de doce millones de euros que es, básicamente, el esqueleto del centro comercial, y un pasivo que alcanza los ocho millones de euros, se encuentra en una situación complicada que se recrudecía con los costes que suponía mantener el último negocio abierto, casi 30.000 euros mensuales. El cierre, según el despacho de abogados, trata de velar por los intereses, no solo de la concursada sino de todos los ovetenses, al ser el Ayuntamiento de Oviedo uno de los principales acreedores.

Los servicios jurídicos de los propietarios del Burger King del Calatrava ya se encuentran estudiando las posibles actuaciones para poder reabrir su local.

El administrador concursal interpreta la sentencia de la Audiencia Provincial que permitía al Burger King permanecer abierto hasta 2036 de manera completamente diferente. Los administradores están en vías de presentar al juzgado su plan de liquidación. Y, entonces, previsiblemente, el centro comercial saldrá a la venta como conjunto para evitar llegar a un procedimiento de subasta local por local.