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Cuatro ejemplos asturianos para reabrir la plaza de toros de Oviedo

Las intervenciones en San Tirso, el palacio de Camposagrado, la Sindicatura y el Arqueológico dan ideas de cómo intervenir en espacios protegidos

El aspecto actual de la plaza de toros de Buenavista.

El aspecto actual de la plaza de toros de Buenavista. LNE

Actuar en edificios protegidos, en la línea de las condiciones que el Consejo de Patrimonio del Principado de Asturias acaba de poner encima de la mesa en relación a la reforma de la plaza de toros de Buenavista es complejo, pero no inviable. Es una cuestión de habilidades y destrezas técnicas. Sin ir más lejos tomemos tres buenos ejemplos aquí en Oviedo.

Hace un tiempo mi colega Macario G. Astorga fue requerido por los responsables religiosos de la parroquia de San Tirso para mejorar la accesibilidad a ese templo, que, como es sobradamente conocido, abre una puerta “directa” a la plaza de la Catedral a través de su lienzo de fachada Norte.

Por cuestiones de funcionalidad, mejora de accesibilidad y aspectos medioambientales, en el momento de los eventos religiosos con un aforo intensificado se consideró que el espacio tipo patio situado en la contigüidad de su hastial oeste, y perteneciente al colindante edificio de la residencia sacerdotal, bien podría aportar un plus de espacio complementario al exterior y de mejora, para esos objetivos. Sin embargo, en el hastial de la iglesia no había ninguna puerta.

El falso zócalo del palacio de Camposagrado de Avilés. LNE

Con buen criterio y refinado gusto, este arquitecto planteó un nuevo acceso tridimensional incorporando un cortavientos con doble cancela y en una ubicación compositivamente idónea, marcando, reforzadamente, el eje principal del edificio. Lo hizo con naturalidad, manejando estrategias proyectuales inteligentes y un lenguaje arquitectónico contemporáneo y no “mimético”, planteamiento que fue autorizado por el Consejo del Patrimonio Cultural del Principado de Asturias. Lo acertado de su propuesta, pasado el tiempo, nos hace ver con serena tranquilidad el cambio introducido en un edificio religioso con la exigente solera de San Tirso. Nos parece que estuvo ahí siempre y esa percepción es el mejor piropo que se le puede hacer a un arquitecto solvente.

Fachadas exteriores de la plaza de toros de Salamanca. Reproducción de LNE

El siguiente caso, está en la plaza de Riego y se trata del edificio que aloja una institución autonómica: la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias.

Este edificio, igualmente incluido en el Catálogo Urbanístico, fue rehabilitado en su día, dotándolo de espacios bajorrasante para alojamiento de vehículos, así como de un ascensor montacoches. Es conocido que los portones de acceso de vehículos rodados tienen unas dimensiones notables si los comparamos con las de los portales de acceso a edificios residenciales. Pues bien, sobre este edificio se ceñía la obligatoriedad de no alterar los huecos originales y sin embargo la necesidad de resolver la funcionalidad descrita. Si observan con atención, se recurrió con notable habilidad a una estrategia proyectual de larga tradición en las arquitecturas históricas: la de la utilización de un trampantojo. En este caso existe una “puerta” de garaje que no lo parece, que a través del diseño consigue “engañar al ojo”.

El tercer ejemplo es el zócalo del palacio de Campo Sagrado de Avilés, con fachada al parque del muelle y que fue hábilmente manipulado sin subvertir su condición tectónica masiva, incorporando unas contraventanas de fábrica en sus huecos. De los arquitectos Mario Muelas y Agustín Mateo. Este truco “arquitectónico” tiene una acreditada utilización en edificios diversos como el Teatro Olímpico de Vicenza, en Italia donde Andrea Palladio proyectó el edificio. Fallecido prematuramente sin verlo terminado, tomó el relevo Vicenzo Scamozzi, también relevante arquitecto renacentista que utilizó una falsa perspectiva en el escenario para simular una profundidad espacial de la que no disponía.

El teatro olímpico de Vicenza (Italia). Reproducción de LNE

Basten estos cuatro ejemplos para indicar que la dicotomía entre accesibilidad, evacuación y conservación respetuosa de la plaza de toros puede resolverse de manera responsable y culta sin mayores problemas: solo hace falta un buen proyecto arquitectónico.

Y ya que estamos en la mesa de operaciones, resolver la reelaboración del espacio interior de la plaza ante el nuevo programa funcional que se pretende es el verdadero meollo del proyecto, donde será necesario acertar desde la calidad profesional de quien asuma esa responsabilidad.

Las claves de esa intervención están ya planteadas: optimizar el aforo, acomodando mejor la habitabilidad; mejorar los recorridos interiores y de evacuación; restituir volumétricamente el edificio a su configuración inicial; integrar una nueva cubierta retráctil; rediseñar la envolvente del volumen a recrecer; propiciar una evacuación segura a través de itinerarios y puertas de paso y salida.

Cuatro ejemplos asturianos para reabrir la plaza de toros

Estas pautas deberán ser domeñadas y articuladas en el proyecto técnico generando un nuevo organismo arquitectónico que establezca una relación pacífica entre continente y contenido. Un apartado podría quedar abierto al recorrido proyectual: la fachada del nivel a reponer y que será la envolvente de la nueva “andanada” de la plaza.

No mímesis, pero tampoco ruptura radical o disrupción, son los límites que el Consejo de Patrimonio Cultural ha establecido, de manera inteligente, para el movimiento o margen de maniobra proyectual en el caso de la plaza de toros. Las Cartas del Restauro, establecidas por la Unesco, han ido modulando los criterios de intervención en los edificios históricos de interés patrimonial.

En sus indicaciones, se huye del falso histórico y se plantea que las intervenciones reflejen su contemporaneidad en términos de lenguaje y estética arquitectónicos. En el pasado las restauraciones debían incorporar el grabado de una señal –R– señalando lo nuevo, en las piezas o sillares incorporados. No obstante, y podría ser el caso, no debe desdeñarse como medida excepcional la restitución filológica tal como se recoge en el Catálogo Urbanístico de Oviedo –por cierto, con el plácet administrativo de Cultura en todos sus términos–. Se reserva esta metodología de intervención a los casos en que existe información técnica y documental suficiente para que el proceso de reposición –repristinación– se produzca con las garantías científicas necesarias. Parafraseando al maestro Sáenz de Oiza, caben las dos opciones: restitución filológica mimética o nuevo diseño contemporáneo.

Para ilustrar este escenario, entre ambiguo y excitante intelectualmente hablando, traemos a colación dos ejemplos más: la plaza de toros de Salamanca, donde la construcción de una nueva plaza en el siglo XIX (1893), se hizo con una gran confianza en el manejo de los nuevos materiales surgidos en la industrialización histórica, especialmente el hierro fundido, emergiendo el lenguaje y composición arquitectónicos de la arquitectura del hierro tanto al interior como en la fachada exterior.

Algún otro caso de interés a los efectos de un enfoque necesario para este asunto, es el trabajo del estudio de los arquitectos Fernando Pardo Calvo y Bernardo García Tapia en el Museo Arqueológico, donde, con su propuesta, incorporaron un recrecido de nueva planta con un lenguaje absolutamente contemporáneo.

Seguramente, con este panorama, un concurso de ideas arquitectónicas promovido por el Ayuntamiento de Oviedo parece el escenario perfecto para tener un abanico “barato” de buenas opciones donde escoger.

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