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El ISPA, una escuela de vocaciones

Los quince alumnos premiados en el concurso “Dibuja una Científica” trabajan con los investigadores del centro en una emocionante jornada

Las nuevas generaciones entran en el laboratorio Amor Domínguez

El referente de Judith Mediavilla es Margarita Salas, pero esta niña ovetense, que cumple este año los once, quiere ser cirujana cardiovascular. Ayer, Judith Mediavilla estaba feliz, enfundada en una bata del HUCA y recorriendo los laboratorios del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA).

Judith Mediavilla es una de los quince alumnos de toda la región, todos ellos entre los 4 y los 16 años, que resultaron galardonados en el concurso “Dibuja una Científica”, organizado por el ISPA coincidiendo con al celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el pasado 11 de febrero. Ayer, esos quince escolares recogieron sus premios y realizaron una visita a las instalaciones del ISPA, cuyos investigadores plantearon a estos científicos por un día retos y problemas relacionados con las investigaciones que se desarrollan en el centro, y les enseñaron cómo se trabaja en sus laboratorios.

Cristina Martín, del ISPA, trabaja con Blanca Navarro en el laboratorio de Citometría. Irma Collín

Los premiados son: en categoría infantil (4-5 años) Lucía Méndez Castañón, Manuel Pujante Suárez y Sara Iglesias Viña; en 1.º ciclo de Primaria (6-7 años) Ana Mayordomo Pérez, Olga Sofía Borrego Calvo y Ainara Martínez Fernández; en 2.º ciclo de Primaria (8-9 años) Sara Herrero Fernández, Marina Fernández Fernández y Álvaro Fermín Díaz Rodríguez; en 3.º ciclo de Primaria (10-11 años) Laura Santos Fernández, Judith Mediavilla Martín y Eloy Rubiera Nosti; y en Secundaria (12-16 años) Blanca Navarro Bandeira, Elena Vidal y Dafne Sanchidrián Prieto. Todos ellos pasaron ayer por el ISPA para recoger el premio y participar en las actividades.

La visita sirvió para reforzar la vocación de investigadores de algunos de los escolares, caso de Judith Mediavilla. Pero incluso aquellos cuyas perspectivas de futuro están lejos de los laboratorios aprovecharon bien una jornada en la que conocieron las entrañas de uno de los bastiones de ese gran polo biosanitario, conocido como la “milla de la bata blanca”, que se ha constituido en torno al HUCA.

Carmen Huergo, del ISPA, ayuda a Manuel Pujante y a Sara Iglesias a hacer una célula con plastilina. Irma Collín

El entusiasmo de los niños y adolescentes que participaron en la jornada era palpable. Algunos, como Marina Fernández, estaban cumpliendo un auténtico sueño: “Quiero ser científica desde que nací, estoy muy contenta”, explicaba la niña, cuyos padres se dedican también a la ciencia, y que tiene claro que su rama preferida es la zoología. “Quiero encontrar la cura para las enfermedades de los animales”, asegura.

Elena Vidal, Dafne Sanchidrián y Blanca Navarro, en el laboratorio. Irma Collín

Carmen Santos sueña con ser bióloga marina, a Álvaro Fermín Díaz le tira la arqueología, Sara Herrero sueña con ser profesora... Una vocación distinta crece en cada uno de estos estudiantes que ayer, enfundados en sus batas blancas y verdes, se introducían en los misterios de la investigación sanitaria de la mano de los investigadores del ISPA. Todos ellos con el mismo entusiasmo, trabajando codo con codo. Porque como reflexionaba Eloy Rubiera, un niño que sueña con ser físico cuántico: “no hay ningún trabajo que tenga género, que todo el mundo se anime a hacer lo que quiera”.

Los ganadores del concurso "Dibuja una científica"

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