La mayoría de los 39 perros y 17 gatos que fueron rescatados de un piso de dos habitaciones de Oviedo –la dueña de los animales sufre el denominado “síndrome de Noé”– ya han sido acogidos por familias de adopción de todos los puntos de Asturias. Los responsables de Mundo Vivo, la asociación que se hizo cargo de los animales, aseguran que todos ellos se encuentran sanos y salvos tras pasar por la clínica y que las adopciones se produjeron en cadena desde el mismo momento que pidieron un hogar para todos ellos a través de las redes sociales.

Pero la historia también viene con polémica. Los animales fueron depositados previamente en el albergue de Oviedo y su actual gerente, Juan Carlos González, asegura que Mundo vivo se llevó de allí a los gatos y a los perros “contraviniendo las ordenanzas municipales y los intereses del Ayuntamiento de Oviedo”. Según sostiene González, “se llevaron los animales gracias a una resolución dictada por la supervisora del albergue que les permitió marcharse sin pagar las tasas –cualquier persona que adopte un perro abona 20 euros, precisa– y que incomprensiblemente saca a los animales de un servicio municipal para llevarlos a sabe Dios dónde”.