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Un “exhaustivo estudio” previo desbrozará el camino para recuperar el Antiguo

“Hay que conocer las condiciones de las edificaciones y potenciar valores diferenciales”, señala Nacho Cuesta, que aboga por pedir fondos europeos

Solar del “martillo” de Santa Ana.

Solar del “martillo” de Santa Ana.

La recuperación de la muralla medieval de la calle Paraíso, los futuros usos de la Fábrica de Gas, los planes para el “martillo” de Santa Ana, la adquisición del palacio de la plaza del Sol... El Antiguo lo resiste todo en términos de planeamiento. Pero, ahora, el Ayuntamiento quiere poner orden. En los próximos días Urbanismo encargará un estudio que siente las bases del futuro Plan Especial que actualizará la normativa actual, vigente desde hace 25 años. El estudio consistirá en un inventario actualizado de lo que hay en el casco viejo, de lo que reclaman los vecinos y las actuaciones que se podrían financiar con fondos europeos. La voluntad, mil veces repetida, de convertir el casco histórico ovetense en referente turístico de la ciudad empieza a tomar forma. El plan del Ayuntamiento pasa por recuperar población, generar actividad y poner freno a la degradación galopante de la zona. La necesidad de un nuevo Plan Especial radica en las protecciones existentes, que obligan a que Cultura informe, una a una, cada actuación que se proyecta. La idea es pisar el acelerador y hacerlo desde ya. Mientras la concejalía de Urbanismo trabaja en los proyectos, Economía estudia ofrecer bonificaciones fiscales a determinadas actividades que potencien la idea de casco viejo con la que sueñan en el Ayuntamiento: ocio diurno y una “conexión real” con el resto de la ciudad.

El trabajo que contratará la concejalía de Nacho Cuesta pretende poner la primera piedra hacia la ansiada recuperación y rehabilitación del casco Antiguo. El proyecto busca recopilar información actualizada sobre la situación de las edificaciones y los espacios públicos, el estudio de las conexiones con el resto de la trama urbana y los valores de protección existentes, así como el análisis sobre las diferentes propuestas de intervención que se han ido dando a conocer hasta ahora. Esta primera fase de la recuperación de la zona tendrá como uno de sus pilares fundamentales una consulta pública para recabar las propuestas vecinales para darle una segunda vida al casco histórico de la ciudad. Este estudio abordará, además, la posibilidad de financiar parte de los trabajos con fondos europeos. El trabajo preliminar pretende sustentar la propuesta sobre la que se base el futuro Plan Especial cuando comience su tramitación administrativa. Desde Urbanismo señalan que contar con esta herramienta urbanística es “absolutamente necesario” para poder actuar en esta zona sin tener que solicitar autorización permanentemente al Principado a través de Patrimonio, al coincidir en el casco viejo diferentes grados de protección.

Nacho Cuesta, señalaba ayer que la idea es “plantear un Plan Especial que revise en profundidad el estado general del Antiguo y sus potencialidades. Que analice las condiciones de las edificaciones, formule propuestas de revitalización, asentamiento de población y consolidación de actividad para establecer un nexo de unión con el tejido urbano, a la vez que potencie los valores diferenciales, convirtiéndolo en un área singular de la ciudad”. Contar con un marco que permita que los diferentes proyectos remen en una misma dirección. Como espejo en el que mirarse, el Consistorio tiene otras ciudades de España “que han sabido recuperar su parte vieja convirtiéndola en un atractivo turístico lleno de actividad diurna. Necesitamos un Plan urbanístico para la rehabilitación del casco antiguo, enfocado hacia su regeneración y recuperación funcional, siempre bajo los principios del desarrollo urbano sostenible”.

Actualmente, el casco antiguo se ha ido vaciando de población residente y su escasa actividad, está centrada en torno al mercado de El Fontán, la Catedral y la manzana de los Museos. El resto del casco viejo se limita a la hostelería y al ocio nocturno. La normativa urbanística vigente no ayuda a la dinamización de este entorno. El texto refundido del Plan General de 2006 reproduce el Plan Especial de Mejora y Rehabilitación del casco antiguo, aprobado en 1992 y ampliado por última vez en 1996. La idea de Urbanismo es realizar un plan nuevo, más moderno y que responda a las necesidades actuales de la zona y la ciudad.

Al margen de los planes de Urbanismo, el Consistorio comenzará sus actuaciones en el Antiguo la próxima semana, cuando comenzarán las obras en la muralla medieval. Una reforma encargada en 2017 pero paralizada por las reticencias del Arzobispado ante una intervención que le “restaba privacidad” a la casa de los curas al proyectar la retirada de un recrecido de ladrillo y cemento. Las negociaciones de los últimos meses han acabado propiciando una restauración de mínimos, dejando aparcada la idea inicial de recuperar el “paseo de ronda” sobre el cercado medieval de la calle Paraíso.

Los treinta años de ruina de Santa Ana, el "martillo" abandonado de la Iglesia

Los proyectos del casco histórico acumulan retrasos. El caso del “martillo” de Santa Ana es el más sangrante. La propiedad de la Iglesia lleva treinta años protagonizando un baile de informes, dibujos y expedientes. La primera solicitud de licencia municipal para construir un edificio entre las calles Santa Ana y Canóniga la presentó el arquitecto Manuel Calvete en nombre del Arzobispado en 1991. Entonces, ya se pretendía resolver la ruina de lo que debieron de ser los cuatro cantones hace cientos de años y de los que, a principios del pasado siglo, solo quedaba en pie una cerería. Pese a los reparos de la consejería de Cultura, el Arzobispado llegó a iniciar las obras para levantar un nuevo edificio en 2001. La construcción, nunca terminada, ya ha sido –siempre sobre el papel– sede de Cáritas, Escuela de Música o Museo de las reliquias. En 2007 se llegó, incluso, a firmar un convenio con el Ayuntamiento, pero ningún proyecto terminó por llegar a buen puerto. Con el tripartito, la Iglesia quiso rescatar su plan original de viviendas y oficinas, con piso incluido para el Arzobispo en la planta superior, pero la licencia había caducado.

Ahora, el arquitecto Daniel Cortizo ha recogido el guante y la reforma del “martillo” es, como desde hace treinta años, “inminente”. La semana pasada, incluso, tuvieron que intervenir los bomberos porque hubo desprendimientos en los ruinosos muros de la parcela que hoy se utiliza como aparcamiento. Teóricamente, el proyecto está “casi finalizado” desde hace meses, pero la Iglesia no termina de presentarlo en el Ayuntamiento para comenzar las obras. Por su parte, los vecinos proponen convertir la parcela en un parque público, aunque sea por lo que dure el “mientras tanto” de un proyecto que no termina de ver la luz.

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