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Lourdes García | Concejala delegada de Centros Sociales, Educación, Salud Pública y Consumo

“Los colegios de Oviedo están obsoletos, no están preparados para una pandemia”

“Si hay voluntad política, no tengo dudas de que las obras de los institutos de La Corredoria y La Florida pueden empezar este año”

Lourdes García, en el Campo San Francisco. | Miki López

Lourdes García, en el Campo San Francisco. | Miki López

La edil Lourdes García (Ciudadanos) asumió la concejalía delegada de Educación tras la renuncia, por motivos de salud, de Yolanda Vidal, a finales de año. Con varios meses de rodaje en el área, García se reúne con LA NUEVA ESPAÑA.

–¿Cómo está siendo la transición hacia estas nuevas competencias? ¿Es complicado?

–Ha sido como empezar el mandato en 2019. Llegamos al Ayuntamiento desconociendo el área que nos tocaría asumir, nuestras competencias. Ha sido una circunstancia similar.

–Le toca además un área especialmente complejo, por la cantidad y la diversidad de centros educativos que hay en Oviedo.

–Educación es un área muy especial en el sentido de que cualquier actuación va destinada a niños. Tienes que ser muy cuidadosa, porque además los padres son muy exigentes, que está bien y es lo que tienen que hacer. Pero creo que estamos gestionando bien ese área, a pesar del poco personal que tenemos a día de hoy, y no solemos tener muchas quejas.

–¿La pandemia les está golpeando más fuerte que a otras áreas?

–Las restricciones son muy exigentes y muy herméticas, pero sí que es verdad que los niños han sido un ejemplo para toda la ciudadanía. Todos deberíamos aprender de la actitud que han tenido y de lo que llevan haciendo durante un año entero. Han estado condicionados a no estar con sus amigos y han tenido que renunciar a ciertas actividades extraescolares. Y pese a todo han sido un ejemplo que todos deberíamos seguir. Siempre lo diré.

–La semipresencialidad es otro problema. Ustedes han propuesto habilitar centros sociales para ampliar el espacio en algunos institutos, pero la consejería lo ha rechazado.

–El rechazo a esa propuesta ha sido comunicado en un Pleno de la Junta General del Principado. A nosotros no nos ha llegado una respuesta. Pero en cualquier caso, seguimos teniendo las puertas abiertas para disponer de esas ubicaciones y de esas salas. Seguiremos trabajando en ello. Preguntaremos de nuevo a la consejera si ha barajado de nuevo la opción de plantearse esos centros y lo importante es que los niños empiecen el curso 2021-2022 con presencialidad. Es un problema que, dado que la pandemia se ha alargado, hay que solventar.

–Otro problema a solventar es el de los institutos de La Corredoria y La Florida, ¿cree que este año podrán poner las obras en marcha?

–Es un compromiso que el Principado asumió en el presupuesto de 2021. Nosotros, desde el Ayuntamiento de Oviedo, hemos instado en varias ocasiones a la Consejería de Educación para que nos indicase los pasos que se están dando en cada uno de esos institutos y confiamos en que se llevarán a cabo. Confío en que no se queden en una partida reflejada en un presupuesto.

–¿La pandemia ha puesto de relieve otras carencias de la red de centros, o creen que con esos proyectos más el del colegio de Latores ya estarían cubiertas las necesidades del concejo para varios años?

–Lo que estamos viendo en la estructura de colegios Oviedo es que son edificios muy obsoletos. Nadie se pensaba que íbamos a acabar en una pandemia que iba a implicar restricciones de distanciamiento social, burbujas o ciertas necesidades de ventilación. Las infraestructuras no están adecuadas para una pandemia. Entonces sí que a lo mejor estos dos institutos solventan la necesidad de una estructura física para niños en esos barrios, porque ha aumentado su población, pero no va a solventar la situación de pandemia que tenemos con el resto de Oviedo. Vamos a tener que adaptarnos a las circunstancias y a lo mejor realizar reformas en infraestructuras que no están adecuadas para posibles pandemias futuras.

–En este sentido, la pandemia ha puesto de relieve problemas como el del Dolores Medio, que tiene una carencia de hace varios años en el número de aseos disponibles para los alumnos. En ese caso concreto, ¿trabajan en una solución?

–Esa gestión la lleva la Concejalía de Patrimonio. Es verdad que, al igual que se hizo en Semana Santa, se está preparando un plan integral de obras en varios edificios para la época estival, para que no coincida con el periodo electivo de los niños. Es lo que estamos haciendo, planes integrales en distintos edificios, en distintos colegios y eso lo gestiona mi compañero Luis Pacho.

–Otra obra pendiente es la del nuevo colegio especial, que sustituirá al de Latores. Educación ya ha elegido parcela, ¿entenderían que se produjeran más retrasos?

–Estamos a la expectativa de que se solvente la licencia urbanística. Si hay voluntad y disposición, creo que no hay dudas para que las obras puedan empezar este año, al igual que las de los institutos de La Florida y La Corredoria.

–Acaba de dictarse una sentencia que da la razón al Ayuntamiento en el conflicto con un grupo de educadoras de Infantil, cuya jornada laboral es inferior, en horas, a las de sus compañeros. ¿Hay perspectiva de una solución extrajudicial?

–Ahora mismo, la abogacía consistorial y el área de personal están estudiando la sentencia, ellos son los encargados de llevar ese tema dentro del Ayuntamiento.

–En relación a la Universidad, se han solapado varias controversias sobre la ubicación de los grados de Ingeniería de Minas y Deportes, así como de un máster de Bellas Artes. ¿Considera usted que la ubicación ideal para todos estos estudios está en Oviedo?

–Mi partido no es partidario de localismos, pero sí entiendo que la mejor ubicación posible a día de hoy de todos esos estudios está en Oviedo. No le vería ningún sentido sacar el grado de Minas de Oviedo o hacer el de Deportes o los estudios de Bellas Artes fuera porque hay profesores que se solapan con otros estudios: Minas está aquí, pero es que Deportes tiene aquí la facultad de Magisterio, y en cuando al máster de Bellas Artes tenemos aquí la Escuela de Arte y la facultad de Historia del Arte. Y nosotros llevamos en nuestro programa ubicar la Ciudad Universitaria en El Cristo, que es el mejor sitio.

–Usted tiene también competencias en Salud Pública y Centros Sociales. ¿Cuáles son sus proyectos en relación a los centros?

–Nuestra pretensión durante este mandato es dar una vuelta a los centros sociales e intentar bajar un poco la media de edad. A consecuencia de la pandemia, hemos tenido que reinventarnos para hacer actividades telemáticas que han propiciado por un lado bajar la media de edad de los usuarios en torno a 10 años, y por otro reducir la brecha digital entre los usuarios de más edad. Ahora trabajamos en un plan de desescalada y esperamos volver a tener abiertos los centros para la actividad presencial, siempre cumpliendo con las restricciones sanitarias que haya en cada momento.

–Otro aspecto vinculado a los centros sociales y en el que usted pone mucho énfasis es el de la conciliación.

–Es una de las banderas de este mandato. Estamos fomentando y ampliando los programas de conciliación. Los estamos desarrollando dentro de educación, que abarca también atención temprana y comedor; en los centros sociales y también en las bibliotecas, que se ha hecho por primera vez este año y está siendo todo un éxito. Nuestra intención es seguir ampliando la conciliación. Estamos desarrollando una actividad, que está pendiente de licitación, para hacerla de lunes a viernes en centros sociales. Será un apoyo socioeducativo para aquellas familias que no puedan acudir a clases particulares.

–¿Hay más demanda de estos servicios por la pandemia?

–No, todo lo contrario, se demandan menos. Ahora, durante la pandemia, es cuando ves realmente qué padres y familias son las que necesitan la conciliación real. Porque sí que es verdad que en Semana Santa ha bajado un poco el número de usuarios, debido a que eran tres días y seguramente podían arreglarse todos los familiares. Pero aquellas personas que se han inscrito y han solicitado la conciliación es porque realmente no tenían con quién dejar a sus niños.

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