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Seguridad y presencialidad, claves en la campaña de inscripciones en colegios

Los centros, que se han volcado en internet al no poder hacer puertas abiertas, minimizan el impacto de la ley Celaá en la elección

Inicio del curso en el colegio de las Dominicas de Oviedo. | Miki López

Inicio del curso en el colegio de las Dominicas de Oviedo. | Miki López

Los colegios de Oviedo ya han empezado sus respectivas campañas para atraer a nuevos alumnos. Con el plazo para presentar solicitudes de matrícula en el horizonte (será entre el 12 y el 21 de mayo), los centros están reinventando sus estrategias tradicionales para amoldarse a los tiempos del covid. Así, las habituales jornadas de puertas abiertas están vetadas, y han sido sustituidas por vídeos, presentaciones online y encuentros telemáticos, con los que se espera convencer a los padres dudosos del centro a escoger. Aunque todos los colegios, públicos y concertados, aspiran a que el próximo curso se desarrolle en un ambiente de normalidad, factores como la seguridad en el ámbito sanitario y la presencialidad son claves en la campaña de este año.

“Hemos tenido que encaminar nuestras actuaciones a las implicaciones del covid. Así, hemos subido una presentación a nuestra web, y funcionamos por correo y llamadas”, explica Azucena Fernández, directora del colegio público Germán Fernández Ramos. “Tratamos de facilitar en lo posible a los padres que puedan conocer el centro, aunque esta es una etapa con más incertidumbre”, añade.

La primera fecha marcada en rojo en el calendario de los padres es el 21 de abril. Ese día se celebrará el llamado “sorteo de la letra”, que determina qué apellidos tienen preferencia en la elección de centro en caso de empate. “En nuestro caso no tiene mayor incidencia”, explica Azucena Fernández, “pero hay otros colegios en los que ese sorteo determina quién entra y quién se queda fuera”.

Uno de esos casos puede darse en el colegio público Corredoria I, que está en máximos de ocupación. “Actualmente tenemos 613 alumnos”, explica la directora del centro, Beatriz Martínez. En su caso, no obstante, explica que la elección no supone un perjuicio muy grande: “En el barrio hay otros dos colegios públicos, el Carmen Ruiz-Tilve y el Poeta Ángel González, que son también muy grandes: entre los tres rondaremos los 1.600 alumnos. Así que, si un niño se queda fuera por el sorteo en su primera elección, seguro que entra en la segunda o la tercera”.

Otra novedad este año, como es el nuevo baremo introducido por la “Ley Celaá” –que da más peso a las rentas bajas e incorpora criterios como tener gemelos– no serán decisivos, a ojo de los centros y de los colectivos de padres. “No son cambios significativos. Creo que están enfocados a mejorar la inclusión, pero no creo que vayan a afectar al proceso de admisiones”, señala Clara Díaz, de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) Miguel Virgós. La proximidad respecto al domicilio o el lugar de trabajo y que los niños tengan hermanos ya estudiando en el centro, precisa Díaz, se mantienen como los criterios mejor puntuados, lo que limitará la posible incidencia de los nuevos criterios a casos muy concretos.

Cara al nuevo curso, Clara Díaz aspira a que se pueda desarrollar en un clima de normalidad: “Este año está siendo titánico, pero las familias están a la altura de las circunstancias, acatando y adaptándose a cada cosa que nos fue llegando. Creo que están siendo impecables, y quiero reivindicarlo”, señala Díaz.

Esta misma pretensión de normalidad es la que anima a los centros a la hora de desarrollar sus programas para el próximo curso. “Hemos ido adaptándonos a las circunstancias y aplicando una serie de protocolos y de soluciones que cada vez se necesitarán menos si todo va bien, que es lo que todos esperamos”, explica Elisa Fernández, directora del colegio público de La Gesta.

En su caso, el reto es muy distinto al que enfrentan, por ejemplo, en La Corredoria: “Nuestro problema es el descenso brutal de la natalidad, que en algunos barrios nuevos no se percibe, porque han crecido mucho y tienen mucha gente joven, pero que en otras zonas, como la nuestra, es algo palpable”. Esta dinámica, de hecho, apunta a que las campañas de captación de alumnado nuevo serán más intensas en los próximos años, en los que anticipa una competencia aún mayor entre la escuela pública y la concertada y privada en lo tocante a la captación de alumnos.

Uno de los centros concertados con más arraigo en la ciudad es el Santo Domingo de Guzmán, que por su parte también ha adaptado su campaña de matriculaciones a las circunstancias. “Hemos habilitado un recorrido virtual en la web y mimamos muchos el contacto estrecho con las familias”, señala su directora, Sara Bárcena, que señala que en el caso de su centro hay una gran componente familiar a la hora de decantarse por llevar allí a los niños: “Nos llegan muchos hijos de antiguos alumnos”.

Cara a esta nueva campaña, Bárcena tiene claras las prioridades de los padres: “Quieren presencialidad, quieren seguridad sanitaria, quieren atención personalizada y también un profesorado que, además de profesional, esté adaptado a las nuevas tecnologías”, concluye.

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