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Los hosteleros de Oviedo se niegan a perder el verano: “Es imprescindible para que el sector no muera"

La patronal Otea premia a los ganadores del certamen de pinchos "Bocados del Cofrade": Un langostino en tempura de calamar, el gran ganador

Entrega de premios de Bocados del Cofrade Elena Vélez

Acelerar al máximo la vacunación para garantizar la vuelta a la normalidad y la supervivencia de un sector herido de muerte. Así podrían definirse las peticiones de la patronal hostelera Otea de cara a una temporada estival a la que se aferran como clavo ardiendo para recuperar la actividad turística en la ciudad. “El verano es imprescindible, si no, la hostelería se va a morir”, advirtió ayer el presidente de la junta hostelera local de Otea, David González Codón, durante la entrega de premios del certamen de pinchos “Bocados del cofrade” en la que aprovechó también para reclamar la reapertura del ocio nocturno, “el gran olvidado” de esta crisis sanitaria.

Preguntado por el impacto de la reciente ampliación del horario de apertura de los locales, Codón calificó de “importantísimo” cualquier avance en esa línea, criticando al mismo tiempo el agravio comparativo de las mismas respecto a los locales sin mesas y sillas en el exterior. “Es importantísimo acabar con la discriminación de los locales que no tienen terraza”, indicó, pues son dos horas menos de apertura la permitida en la zona interior de los negocios.

Al acto acudió el concejal de Hostelería, Turismo y Congresos, el popular Alfredo García Quintana, quien mostró su confianza en una vuelta progresiva a la normalidad a partir del fin del estado de alarma, el próximo 9 de mayo. “Hay que ser optimistas y tener confianza en la hostelería porque está demostrado que es segura y está cumpliendo con las medidas”, indicó el edil.

Tanto Codón como Quintana aprovecharon para destacar el éxito del certamen de pinchos a través del cual más de una veintena de bares y restaurantes dieron salida a 7.500 bocados del cofrade durante la Semana Santa. “Era una edición difícil, pero la cita ayudó a reactivar las ventas y supone un impulso más en nuestro objetivo de conseguir la declaración de la Semana Santa de Oviedo como fiesta de interés turístico”, subrayó Alfredo García Quintana antes de considerar que “no tiene sentido” solicitar esa misma declaración para los chiringuitos de San Mateo, como pide el PSOE, si bien admitió que la decisión deberá ser valorada por la edil de Festejos, Covadonga Díaz.

Muy satisfechos se mostraron, por su parte, los tres primeros clasificados del concurso de pinchos. El empresario Iván Granda y el cocinero David Rodríguez, del restaurante Floridita de Trascorrales recogieron el “Capuchón de oro” por su bocado “Langostino de calamar en salsa vietnamita”. “El último fin de semana la demanda fue brutal”, confesó Granda sobre un producto que a partir ahora integrará la carta del local.

Maurizio Antonucci y Gloria Rodríguez, del restaurante Mantherre, en la calle Manuel García Conde, recogieron el “Capuchón de plata” por el bocado “Cataplines de cofrade”, satisfechos tras la venta de más de 700 unidades, pero tristes por la ausencia de Nicola, hermano de Maurizio, quien lleva un año sin poder viajar a Oviedo desde Estados Unidos por la pandemia; Pablo Cueto, del restaurante Meraki, en la plaza del Paraguas, recogió el tercer premio por su bocado “Procesión de color”.

Los mejores "Bocados del cofrade"

Langostino de calamar en salsa vietnamita (Primer Premio)

Restaurante Floridita

El bocado del cocinero David Rodríguez es un langostino en tempura de calamar con crujiente de fruto seco y una salsa vietnamita elaborada a base de citronela y jengibre. A lo largo de la Semana Santa, el local de Iván Granda vendió 1.250 unidades del mismo.

“El verano es imprescindible para que el sector no muera”, avisan los hosteleros

Cataplines de cofrade (Segundo premio)

Restaurante Mantherre

Obra de la cocinera Gloria Rodríguez, este bocado consta de dos bolas de puré de garbanzos con bacalao, crema de espinacas y crujiente de piel del mismo pescado, rebozado y frito. El restaurante de Maurizio Antonucci vendió más de 700 unidades.

“El verano es imprescindible para que el sector no muera”, avisan los hosteleros

Procesión de color

Restaurante Meraki

Pablo Cueto creó un pincho con base de humus de garbanzo y pimientos del piquillo. Sobre la misma lleva un taco de bacalao envuelto en masa de pacora, elaboración india de harina de garbanzo, cien por cien sin gluten. Unos 160 clientes lo degustaron.

“El verano es imprescindible para que el sector no muera”, avisan los hosteleros

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