“El hallazgo de la tumba de Santiago fue, entre otras cosas, un antídoto contra las prácticas paganas que se querían combatir”. Así lo dijo ayer el medievalista Feliciano Novoa Portela, que analizó el mito de Santiago en una conferencia organizada en colaboración con Tribuna Ciudadana que se celebró en el salón de actos de la Cámara de Comercio de Oviedo.

“El mito es todo lo que no puede existir en la realidad; cambia a lo largo del tiempo, se adecua a las circunstancias y siempre trata de justificar los proyectos de futuro”, indicó el conferenciante, que fue presentado por Pedro Sánchez Lazo, presidente de Tribuna Ciudadana, tras el saludo de bienvenida ofrecido por José Manuel Ferreira, presidente de la Cámara de Comercio. Novoa, doctor en Historia Medieval por la Universidad Autónoma de Madrid y exfuncionario de Museos, se refirió a la leyenda que sostiene que en el año 813 un ermitaño llamado Paio o Pelagio vio una estrella en el bosque Libredón y se lo comunicó a Teodomiro, obispo de Iria Flavia, que puso de inmediato el hecho en conocimiento del rey Alfonso II de Asturias, que acudió desde Oviedo para visitar el lugar. Novoa sostiene que ese relato trata de justificar la creación del peregrinaje a Santiago de Compostela cuando acechaba la amenaza árabe y el miedo a la pérdida de la cristiandad como se conocía hasta el momento. “Se la conoce como la invención de Teodomiro y puede leerse en su Cronicon Irense”, señaló. También habló de la versión que sostiene que en realidad quien está enterrado en la catedral de Santiago es Prisciliano, hereje hispánico y padre del priscilianismo. En el siglo IV, Prisciliano revolucionó las bases del cristianismo chocando con la Iglesia, por lo que fue acusado de hereje y ejecutado en Tréveris por orden del emperador Teodosio. Sus restos habrían sido llevados a Galicia por sus seguidores, tal como se cita en la Crónica de Sulpicio Severo, a principios del siglo V. “El mito de Prisciliano fue sustituido por el de Santiago. Teodomiro tenía problemas políticos, quería un nuevo papel en el reino que Alfonso II estaba reordenando y le ofrece al rey el descubrimiento de la tumba, algo que al monarca le gustó”.

Novoa es autor, con María Pilar Ramos, del libro “Los caminos de la mar a Santiago de Compostela”.