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Final trágico para el atropello de Muñoz Degraín: la víctima, un hombre de 82 años, fallece en el HUCA

M. F. M., natural de Salas y vecino de la calle Sacramento, no superó las lesiones que le produjeron el fuerte golpe sufrido en la cabeza

Varios agentes de la Policía Local recogiendo pruebas en la zona del atropello. | LNE

Varios agentes de la Policía Local recogiendo pruebas en la zona del atropello. | LNE

Los sanitarios hicieron todo lo posible, pero no pudieron salvarlo. El hombre atropellado en torno a las ocho y cuarto de la tarde del viernes en la calle Muñoz Degraín falleció ayer en el HUCA al no poder superar las heridas provocadas por el fuerte golpe sufrido tras impactar contra un Toyota Auris de color negro que circulaba en sentido hacia San Lázaro. El varón, que el próximo 14 de junio iba a cumplir 83 años, ingresó minutos después del siniestro, inconsciente e intubado, en el hospital, donde su corazón dejaría de latir a primera hora de la tarde de este sábado, según fuentes policiales.

Aunque, en un principio, los agentes municipales tuvieron dudas acerca de la identidad del hombre, a lo largo de la noche pudieron constatar que el atropellado era M. F. M., natural de Salas y vecino de la calle Sacramento, situada a pocos metros del lugar donde tuvo lugar el fatal y extraño atropello por parte de un vehículo en el que viajaban dos mujeres mayores. “Era un hombre muy bueno, especialmente paciente y un enamorado de la pesca”, indica una vecina de Villazón (Salas), donde tenía sus raíces.

El estado de la calzada ya dejaba entrever la gravedad de las heridas. M. F. M. fue rescatado de los bajos del turismo gracias a la labor de los bomberos y testigos que tras presenciar lo sucedido se apresuraron a socorrerle. El traslado al interior de la ambulancia dejó al descubierto un charco de sangre. Sobre el mismo, una mascarilla negra que el octogenario llevaba en el momento del siniestro. Varias patrullas de la Policía Local se personaron en el lugar y procedieron a recoger todas las pruebas posibles para tratar de esclarecer un accidente que genera muchas dudas. “Se tiró sobre el capó, pero luego estaba debajo del coche”, repitieron en varias ocasiones las dos ocupantes del coche ante las preguntas de los funcionarios.

Durante la inspección ocular comenzaron a aparecer más pertenencias de la víctima. Dos audífonos y un peine marrón, así como varios papeles quedaron esparcidos en varios metros a la redonda. Los policías locales marcaron con tiza los puntos donde se encontraba tumbado el herido. Todos los datos recabados se antojan claves para el Equipo de Investigación y Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (EIRAT), encargado de arrojar luz en estos casos, ayudados por una sofisticada aplicación informática pionera en Asturias, capaz de recrear con gran cantidad de detalles y exactitud este tipo de siniestros.

M. F. M. deja viuda, dos hijas y dos nietos y hoy recibirá cristiana sepultura en el cementerio de la parroquia salense de Villazón, de la que era originario, y donde ayer recibieron con conmoción la noticia de su fallecimiento. “Llevaba muchos años en Oviedo, pero su familia era muy conocida y solía venir de vez en cuando por el pueblo”, explicaba un vecino sorprendido por el fatal desenlace de un hombre que hace un par de semanas todavía estuvo de visita por su parroquia de origen.

Tanto M. F. M. como sus hermanos se trasladaron a Oviedo de muy jóvenes en busca de una vida mejor.

Meses trágicos

La muerte de este ovetense de adopción supone una nueva página negra para la seguridad vial de la capital, en cuyas calles se han producido en los últimos meses varias desgracias. El pasado mes de febrero, Mari Chelo González, de 78 años, falleció en el acto tras ser arrollada por dos vehículos en la calle General Elorza, donde hace dos semanas otra mujer de 48 años fue arrollada cuando circulaba por la calzada con un vehículo especial para personas con movilidad reducida.

A estas tragedias se suman otras recientes como el fallecimiento en accidente de tráfico tras sufrir un infarto del vendedor pakistaní jubilado del Fontán “Miguel” Khalil en la céntrica calle Jovellanos o la muerte del ovetense de 59 años Juan Fernández en territorio de Las Regueras, en un siniestro que se produjo cuando se desplaza hacia el Escamplero junto a su pareja, la noche del pasado 9 de abril.

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