Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Una paliza en plena calle que causó una ola de indignación

La jueza suelta al agresor del abogado de Oviedo al creer que no le volverá a pegar

El letrado pide la nulidad del auto de libertad al tiempo que solicita el alejamiento | El imputado no paga fianza, aunque le retiran el pasaporte

Así fue la brutal agresión a un conocido abogado de Oviedo por parte de un maltratador Amor Domínguez

La magistrada María Luisa Llaneza, titular del Juzgado número 4 de Oviedo, ha dictado la puesta en libertad de Ricard G. de la F., detenido el pasado 16 de marzo por dar una paliza, dos días antes, al abogado Carlos Hernández Fierro en la calle General Elorza, después de que este le afease el trato que le estaba dispensando a su novia. El joven, que tiene diagnosticado un trastorno límite de la personalidad, salió de la cárcel de Asturias el viernes de la semana pasada y ya ha podido ser visto por Oviedo.

La magistrada considera que no concurren “ya las circunstancias que motivaron que en su día se decretase el ingreso en prisión”. La Fiscalía solicitó el encarcelamiento por la gravedad de los hechos, la brutalidad de la propia agresión y la existencia de riesgo de reiteración delictiva. Por tanto, se considera que no hay riesgo de que vuelva a agredir al abogado. No se reclama fianza al joven, aunque sí se le retira el pasaporte para impedir su salida del país. Tendrá que ponerse a disposición de la administración de justicia cuantas veces esta lo considere oportuno.

El abogado Carlos Hernández Fierro, a través de su letrado, Emilio Matanza, ha reaccionado presentando un recurso de nulidad del auto dictado por la magistrada, al considerar que su integridad física corre peligro y que el joven debe permanecer en prisión. Añade, por otro lado, que no se le dio traslado para realizar las oportunas alegaciones, lo que genera indefensión. Arguye, además, que el presunto agresor es un hombre violento. En caso de rechazarse la nulidad, subsidiariamente, solicita que se dicte orden de alejamiento de 200 metros para que el investigado no pueda amenazarle a él o a su familia. Y es que tiene miedo a posibles represalias del agresor a él o a los testigos.

El abogado agredido estaba paseando su caniche cuando observó cómo Ricard G. de la F. maltrataba a su pareja. “Le dije: ‘¡Basta ya!’ y me pegó en la sien”, diría luego el letrado. A continuación, el agresor lo tiró al suelo y comenzó a darle puñetazos y patadas , mientras su pareja –que aseguró luego que habían bebido– trataba de separarlo, aunque se terminó marchando con él dejando al abogado en el suelo.

Compartir el artículo

stats