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Los héroes de la avenida de Galicia de Oviedo: dos policías nacionales evitan un suicidio en la céntrica calle

El agente José María Sanjurjo, a punto de jubilarse a sus 64 años, convence a una joven para que no se arroje desde un segundo piso apelándola a no empañar su retiro

“Por favor, no te tires, estoy a punto de jubilarme, no me dejes ese recuerdo”, la frase de un policía que evitó que una joven se precipitase al vacío en Oviedo Elena Vélez

“Ella no decía una palabra, estaba como en shock”, dice el agente José María Sanjurjo Peña, “Chema”, que hace unos días, junto a su compañera Paula Castro Ferrer, salvó la vida de una joven que estaba sentada en la repisa de una ventana en la avenida de Galicia de Oviedo, con la evidente intención de lanzarse al vacío desde un segundo piso. Es los que interpretaron los viandantes que pasaban por esa calle en ese momento, las diez y cuarto de la noche del sábado día 17, y lo que les movió a avisar a la Policía para evitar una desgracia. “Le dije que la vida era muy importante, que me quedaba poco para jubilarme y que no quería irme con su imagen grabada viéndola precipitarse al vacío. Yo creo que fue al final lo que la convenció de que no pusiese fin a su vida”, indica el ribadense José María Sanjurjo, en la recta final de una carrera de casi 40 años en la Policía Nacional.

Sanjurjo, de 64 años, se conserva en una envidiable buena forma, gracias al gimnasio y actividades como el arqueosubmarinismo en la ría del Eo. Él y Paula Castro, de 51 años, llevan poco de compañeros en el 091. El sábado, día 17, a las diez y cuarto, hubo varias llamadas a la sala del 091 con un asunto de lo más feo. “Nos avisaron de que había una mujer sentada en una repisa con intenciones autolíticas. Salimos para allá dos patrullas”, indica Paula Castro.

Fue difícil dar con la vivienda en cuestión. Se trataba de un edificios con largos pasillos y muchas viviendas, y no era fácil dar con la el domicilio donde se estaba desarrollando el drama. Al final, tras mucho llamar a los porteros y a los vecinos, llegaron al piso en cuestión. Les abrió una mujer mayor, que “no era consciente de lo que estaba ocurriendo”. No sabía que la otra mujer en la vivienda estaba a punto de tirarse por la ventana. Sanjurjo accedió a una habitación contigua y comenzó a hablar con ella. Aplicaba el llamado “protocolo de convencimiento”, esto es, hacer entender a la suicida “de lo importante que es la vida, de que, cualquier cosa que le hubiese ocurrido no era tan grave como lo que estaba a punto de cometer”, indica el veterano agente. Pero ella nada, “estaba como ida”.

Los agentes José María Sanjurjo y Paula Castro posando junto a un coche policial. Nazaret Quintas

Peso muerto

Mientras Sanjurjo hablaba con ella –llegó a meterse dentro de la habitación para no incitarla a arrojarse al vacío–, Paula Castro logró entrar en la habitación en la que estaba la mujer. “Me dirigí a ella y la agarré por detrás. En ese momento, fue como si perdiese el conocimiento, se quedó desvaneció y quedó como un peso muerto”, explica Castro. Algo realmente peligroso, porque la chica estaba fuerte, de gimnasio, y pesaba lo suyo. El pavimento de la calle estaba a unos seis metros más abajo. “No era capaz de meterla para dentro. Medía 1,70, pero si alguien de esa envergadura no colabora, es mucho peso”, añade la agente.

Su compañero llegó a tiempo y entre los dos pudieron por fin meterla en el piso. Luego se harían cargo de ella los sanitarios, que la estabilizaron y la llevaron al HUCA para darle el correspondiente tratamiento. Abajo, los vecinos se habían dispuesto para minimizar las consecuencias de la precipitación de la joven al suelo, aunque finalmente no hizo falta. Sanjurjo volvió otra vez por el edificio, para preguntar al portero por el estado de la mujer mayor.

Los dos agentes han visto de todo en estos largos años de trabajo en el 091. Sanjurjo, que siempre ha estado en unidades de operaciones, estuvo adscrito antes a la Policía de barrio, antes de incorporarse a las patrullas. “Hay muchas intervenciones en las que te sientes agradecido, y con la misma satisfacción que sentimos al salvar a esta chica”, señala Sanjurjo.

Paula Castro quiere resaltar el papel de la otra patrulla que acudió con ellos a la avenida de Galicia, “tan importantes como nosotros”, especialmente un agente en prácticas. “Fue una de sus primeras intervenciones, y estamos muy orgullosos de su comportamiento”, asegura la agente Castro. Esta policía indica además que todo se produjo en un abrir y cerrar de ojos. “Recibimos la llamada a las diez y cuatro de la noche y a las once menos veinticinco ya se la había llevado la ambulancia para el HUCA”, señala la agente.

Aunque se asegura que la pandemia ha dejado un corolario de enfermedad mental y episodios autolíticos, estos agentes no aprecian un incremento de los intentos de suicidio en los últimos meses.

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