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Fin de fiesta por todo lo alto para el piano

Las Jornadas “Luis G. Iberni” cierran la temporada con la llegada de urgencia de Alessio Bax: “Hay que estar listo para cruzar medio planeta”

El pianista Alessio Bax |  LNE

El pianista Alessio Bax | LNE

El concierto que esta tarde (19.00 horas, Auditorio Príncipe Felipe)) protagonizan el violinista Joshua Bell, el chelista Steven Isserlis y el pianista Alessio Bax pone fin a la actual temporada de las Jornadas de Piano “Lius G. Iberni” que organiza la Fundación Municipal de Cultura de Oviedo y cuentan con el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA. Estaba prevista la presencia también del pianista ruso Eugeny Kissin, que ha tenido que cancelar su actuación esta misma semana, y al que sustituye Bax. Los tres solistas internacionales coinciden en la necesidad de que la música clásica tenga cabida en la sociedad más allá de las salas de concierto y de los aficionados que llenan sus butacas, algo que se deja sentir en su insistencia por organizar conciertos populares, por desarrollar iniciativas en la televisión y en la red en las que participen artistas de todo tipo y en la publicación de libros de divulgación musical.

El chelista Steven Isserlis |  LNE

El chelista Steven Isserlis | LNE

“En un principio pensamos en cancelar la gira por España”, apunta Bell, “pero luego decidimos que si encontrábamos un pianista con el que existiese afinidad, porque apenas teníamos tiempo de reacción, no teníamos por qué perder toda la gira”, concluye. Para Isserlis fue “una suerte que Bax tenga pasaporte italiano y no sufriese problemas de visados para poder viajar a Europa”. “Me llamaron el martes”, asegura Bax “y ayer aterrizaba en Madrid, listo para ensayar. Los músicos en todo el mudo hemos pasado de tener una agenda establecida para al menos dos años a tener que adaptarnos y estar listos para cruzar medio planeta al día siguiente”, bromea mientras se dirigen a Oviedo en furgoneta como una banda de rock. “La culpa es del violonchelo”, justifica.

El violinista Joshua Bell. |  LNE

El violinista Joshua Bell. | LNE Andrea G. TORRES

El programa inicial de este concierto, que se centraba en interpretar música escrita por compositores judíos, y que el propio Kissin había diseñado para esta gira, se ve ahora sustituido por la Sonata para violín y piano nº 32 en si bemol mayor de Mozart, la Sonata para violonchelo y piano en re menor de Shostakovich y el trío para violín, violonchelo y piano nº 1 en re menor de Mendelsshon. “Ahora que Kissin no puede tocar y que había sido él mismo quien había diseñado ese programa tan específico sobre músicos judíos, no tenía sentido mantenerlo”, explica Isserlis, así que “decidimos elegir otras obras más clásicas, que teníamos en nuestro repertorio, y que le resultasen conocidas al público y pudiera disfrutar”, apunta Bax. Él y el violinista Joshua Bell ya habían hecho giras juntos por Estados Unidos tiempo atrás “por lo que teníamos confianza y su nombre se nos ocurrió rápido”, añade Bell, y prosigue diciendo que “esta misma sonata para violín era una de las obras que tocábamos entonces”. La música de cámara de Brahms “nos tentó mucho, en un principio, pero decidimos decantarnos al final por la sonata para violonchelo de Shostakovich. Es una de las obras claves para este instrumento de todo el siglo XX, escrita antes de que la censura soviética cayese sobre el compositor y su ópera “Lady Macbeth of Mtsensk”.

Bell revolucionó al mundo en 2009 con su actuación en el metro de Washington, con la que solo consiguió recaudar 32 dólares pese a que estaba tocando un Stradivarius valorado en 3 millones. Puso así de manifiesto hasta qué punto la predisposición y el momento influyen en el oyente. Desde el año pasado se propuso ofrecer actuaciones de primer nivel a través de internet, en la línea de un programa de televisión que emitía actuaciones de una manera informal. “Todos estábamos en casa, y como las salas de conciertos estaban cerradas, lo vi como una opción de poder llegar a los hogares de la gente”, explica. “Sueño con poder seguir con esta iniciativa de tocar música de cámara con mis amigos desde mi casa”, concluye.

También el chelista Steven Isserlis ha rentabilizado las cuarentenas por el covid para proseguir con la divulgación musical. Es autor de una nueva edición del libro de Robert Schumann “Consejos para jóvenes músicos”, una “edición adaptada a los jóvenes músicos de hoy en día, que ya no tienen nada que ver con los de entonces, pero algunos de los consejos son muy válidos aún”, explica. En octubre de este mismo año, publicará un libro sobre las suites para violonchelo de Bach, “dedicado tanto a los aficionados como a los profesionales, en el que comento mis impresiones sobre los diferentes manuscritos que existen. Las partituras originales están perdidas, y en los últimos años me he ido decantando por los manuscritos más recientes”, explica. También ha querido abordar en este libro la relación del autor con el cristianismo.

Alessio Bax reside en Nueva York pero mantiene una estrecha relación con la Toscana italiana gracias a su trabajo como director artístico del Festival Incontri in Tierra di Siena, cuyas actuaciones el verano pasado “fueron muy reducidas”. El objetivo de Bax con este festival de verano “es divulgar la música de cámara en diferentes lugares que tienen una especial relevancia patrimonial”, tocar al aire libre para el publico local y atraer a músicos internacionales a la Toscana para hacer música juntos. “Si hay algo bueno que nos ha traído esta situación del covid es que cada una de las actuaciones en vivo se ha convertido en un evento emocionante para todos”, concluye.

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