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Oviedo instaurará los nuevos límites de velocidad “con más pedagogía que multas”

La orden de la DGT que prohibe circular a más de 30 por hora en la mayoría de las calles de la ciudad entrará en vigor la próxima semana

Una señal de limitación de la velocidad a 30 kilómetros por hora en la calle Félix Aramburu.

Una señal de limitación de la velocidad a 30 kilómetros por hora en la calle Félix Aramburu.

Priorizar la comprensión a la persecución de los conductores y anteponer la pedagogía a las multas. El Ayuntamiento de Oviedo aspira a que la instauración de los nuevos límites de velocidad en los cascos urbanos que entrarán en vigor por orden de la DGT el martes de la próxima semana, día 11 de mayo, no resulte traumático. Para ello, la concejalía de Seguridad Ciudadana, dirigida por José Ramón Prado, intensificará en los próximos días una campaña de divulgación de los entresijos de una norma cuya medida estrella es la de reducir el límite de velocidad genérico de la mayoría de las calles a 30 kilómetros por hora.

La imposición de Tráfico no supondrá, a priori, grandes cambios para la capital asturiana. El Ayuntamiento puso en marcha hace una década un ambicioso plan para que los coches no pudieran circular a más de 30 por hora en el corazón de la capital y varias de las arterias principales de los barrios más poblados. A día de hoy, ese modelo está ya instaurado en todo el centro, así como en las principales vías de comunicación con barrios como La Corredoria, La Florida, San Lázaro o Ciudad Naranco. “Llevamos diez años de adelanto y los cambios casi no nos afectarán”, sostiene el concejal de Seguridad Ciudadana y responsable de las competencias en materia de seguridad vial en Oviedo, el popular José Ramón Prado.

En resumidas cuentas, el nuevo reglamento establece que los vehículos no podrán circular a más de 30 por hora en las calles que dispongan de un solo carril por sentido. El viejo límite genérico de 50 por hora solo se mantendrá en las vías públicas con dos o más carriles por cada uno de los sentidos y como gran novedad se establece una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora para los viales en los que la calzada y las aceras están a la misma altura. “Aunque no muchos tenemos algunos casos aquí”, indica Prado.

A pesar del camino recorrido, todavía existen calles con un límite de 50 que podrían verse afectadas. A partir del día 11, los conductores deberán pisar menos el acelerador y, a la falta de señalética nueva, será su responsabilidad conocer y cumplir con las nuevas reglas. “Sería absurdo llenar la ciudad de señales nuevas porque tendría hasta un impacto visual muy negativo”, explica el concejal, planteando como alternativa una campaña de divulgación sobre la orden de la DGT, confiado en que su contenido sea asimilado por los conductores. “Ya estamos difundiendo un manual de la Federación Española de Municipios y Provincias y nuestros agentes especializados en seguridad vial harán campañas especiales”, subraya el concejal, en relación a un documento que puede descargarse directamente de la página web municipal.

José Ramón Prado: "Sería absurdo llenar la ciudad de señales nuevas porque tendría hasta un impacto visual muy negativo”

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El endurecimiento de las condiciones para la circulación de los coches en los cascos urbanos deja en bandeja a muchas ciudades la posibilidad de rascar el bolsillo de los conductores. En el caso ovetense, el equipo de gobierno deja claro que “al menos de momento” no recurrirá a radares para pillar en renuncios a los ciudadanos. “Somos más partidarios de anteponer la pedagogía a las multas”, sostiene el edil de Seguridad Ciudadana poniendo como ejemplo de su falta de afán recaudatorio alguna de las medidas puestas en marcha este mismo mandato. “La cuenta atrás del fotorrojo de la plaza de Castilla es una muestra de lo que perseguimos en materia de Tráfico para la ciudad”, señala el responsable político de la Policía Local apostillando que, desde la colocación del segundero, las infracciones y sanciones “cayeron en picado”.

La benevolencia inicial no impedirá, sin embargo, avanzar en la adaptación, tanto de la señalética como de los sistemas de control. La sustitución de las señales se realizará progresivamente “cuando haya alguna obra”, mientras que los sistemas de control de velocidad se pondrán en marcha únicamente si existen algunas zonas donde los incumplimientos sean constantes y flagrantes.

Nuevo modelo

Pese a todo, el Consistorio considera acertada una medida por parte del organismo presidido por Pere Navarro a la que la ciudad supo anticiparse en el tiempo, como símbolo de una transformación en la manera de moverse provocada por los avances tecnológicos. Además de la reducción de la velocidad de circulación, la creación de carriles-bici, así como la generalización del uso de otros vehículos como los patinetes eléctricos marcarán el nuevo modelo de movilidad por las calles ovetenses.

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