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Un extraordinario “profe normal”: así es Sebas Sierra, el invidente que da clases en La Corredoria

El ovetense, ciego de nacimiento, imparte clases de Historia en el Instituto del barrio “Me siento muy apoyado por todos”

Así es el día a día del Sebas Sierra, ciego de nacimiento y profesor de Historia en el Instituto de La Corredoria Vídeo: Amor Domínguez/ Foto: Luisma Murias

“No quiero sentimentalismos ni hablar de historias de superación. Solo soy un profesor más”. Sebas Sierra se niega a que su discapacidad le defina. Este ovetense se convirtió en 2016 en la primera persona ciega de nacimiento que logró sacarse una plaza de profesor de secundaria por oposición. Tras velar sus primeras armas como docente en Llanes, Sierra se trasladó al instituto de La Corredoria, donde ha encontrado una comunidad educativa en la que se ha integrado por completo. “Me siento muy apoyado por todos, profesores y alumnos. Me tratan muy bien”, asegura.

Pese al movimiento de personas que hay en el vestíbulo del sobresaturado instituto de La Corredoria (Alumnos: 952; capacidad: 600), Sebas Sierra se mueve con una naturalidad y una seguridad inesperada. Guiado por “Ilux”, un animal formado en el programa de perros guía de la ONCE, Sebas Sierra avanza sin percances, sorteando los escasos obstáculos que se encuentra con facilidad. “Es mucho mejor andar con perro, y mucho más cómodo, que estar dando bastonazos por ahí”, comenta Sierra, con sorna.

Sebas Sierra, con "ilux", en el vestíbulo del IES La Corredoria. Luisma Murias

Avanza hacia el aula de sus alumnos de Bachiller, a los que tiene que impartir clase de Historia de España. Están en el piso inferior, pero a Sebas Sierra no le inquieta tener que descender por la escalera de doble tiro que une ambos pisos. “Las escaleras me las paso yo...”, se ríe, mientras desciende con pericia, con “Ilux” atento a la cadencia de sus pasos, refrenando su ímpetu natural para no provocar un tropezón.

El aula está hasta arriba de alumnos, que cuchichean sin parar hasta que ven entrar a Sebas y a “Ilux” por la puerta. El perro menea la cola y mira a los chavales con ojos lánguidos. Desde las primeras filas se escucha: “¡Qué cuqui!”. Pero Sebas Sierra no deja mucho margen para la contemplación y empieza a preguntar por la lección del día. Están con la Guerra Civil. En la víspera, trabajaron la dimensión internacional del conflicto, aquello que Enrique Moradiellos radiografió en “El reñidero de Europa”, y para ese día andan revisando las fases de la contienda.

Sebas Sierra, durante una clase en el IES La Corredoria. Luisma Murias

Nada más comenzar la clase se percibe con nitidez cómo logra Sebas Sierra mantener el control de la lección sin recurrir a apoyos visuales. No hay misterio, solo mucho trabajo. El profesor describe con precisión qué tienen los alumnos enfrente, ha memorizado el contenido de cada apartado. Incluso describe con precisión mapas y gráficos que ha puesto a disposición de los alumnos. Esta técnica ya le sirvió para superar la oposición a profesor, donde tenía muchos contenidos de Geografía: “Tenía que memorizar los mapas, para reconocerlos por la descripción que me hacían”.

Pese a su discapacidad, mantiene en todo momento el control de la clase. “A veces, algún alumno que no te conoce te reta un poco y se levanta o algo. Pero cuando le pillas, se quedan pasmados”, dice Sierra, entre risas. Los alumnos dan fe de este “sexto sentido” de su profesor: “Es algo extraño, a veces estás un poco despistada y se da cuenta y te lo dice. Y es como: ¿Qué? ¿Cómo se ha dado cuenta?”, exclama Lucía López.

“Ilux”.

“Ilux”. Luisma Murias

Durante la clase, “Ilux” se queda pegado a la mesa del profesor, descansando para el momento en que Sebas lo pueda necesitar. Mira alternativamente a los alumnos y al profesor, y casi parece seguir la clase. Pero pronto abandona la explicación y se echa a dormitar hasta que acaba. Los alumnos, a estas alturas, ya ni reparan en el can, centrados en la explicación de Sebas Sierra. “Al principio nos llamaba la atención, sobre todo porque nunca habíamos tenido un perro en clase. Pero al poco te acostumbras. Es un profe como los demás”, concluye Paula Menéndez.

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