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Así es el fotógrafo Samuel Nicolás, el “millenial” que mira en blanco y negro

El artista expone y explica en la Escuela de Minas de Oviedo su obra, un trabajo que recupera el valor artesanal del revelado

Samuel Nicolás, ayer, en la sala de exposiciones de la Escuela de Minas tras su ampliador.

Samuel Nicolás, ayer, en la sala de exposiciones de la Escuela de Minas tras su ampliador.

En el bolsillo tiene un móvil con una cámara envidiable; en casa, un equipo digital; pero en las paredes de su exposición en la Escuela de Minas, el fotógrafo Samuel Nicolás (Madrid, 1989) solo ha puesto imágenes “positivadas”. Una labor artesanal que va cayendo en el olvido. Ante la inmediatez de las pantallas, a este fisioterapeuta con vocación de fotógrafo le seduce la espera del papel. Las posibilidades de la definición del blanco y negro. La laboriosidad de los químicos, la tenue luz roja en la oscuridad y, sobre todo, la sorpresa de encontrarse, tiempo después de capturarla, con una imagen que “casi habías olvidado”. Nicolás, que expone dentro del ciclo organizado por GAPAsturias (Grupo de Artistas del Principado de Asturias), lleva más allá de lo previsto su espacio en el edificio de la Universidad. De las paredes no solo cuelga una ristra de imágenes en blanco y negro, el fotógrafo traslada parte de su equipo de revelado al aula para explicar qué es eso del “positivado”. Sabe, de buena tinta, que entre su generación pocos recuerdan o conocen cómo se veía el mundo antes de la irrupción del digital.

El “millenial” que mira en blanco y negro

El “millenial” que mira en blanco y negro Carlos LAMUÑO

En su pequeño cuarto oscuro, Samuel Nicolás se toma su tiempo. Cada dos segundos va moviendo la fotografía, destapando franjas de unos tres centímetros bajo el ampliador. En el momento, el resultado no se deja ver, hay que esperar. Bajo el espectro rojo de luz, aparece la estampa de un caballo junto a un árbol. Llegar a esto con el teléfono o con la cámara digital puede llevar menos de treinta segundos. Tocando la pantalla tres veces puedes conseguir una imagen en blanco y negro. Pero “la satisfacción no es la misma”. En el aula de Minas, Nicolás señala al equipo, explica que carga con él para darle “algo más” a una exposición en la que puede parecer que las fotografías no tienen mucho que ver entre sí. Retratos, paisajes, detalles de naturaleza, vestigios industriales. Todo está conectado por la técnica, la película analógica y la positivización en el cuarto oscuro.

Aunque desde niño vivió rodeado por las cámaras de su padre, fue en 2018 cuando se cruza con el fotógrafo Florencio García Menéndez, su maestro. De él, dice Nicolás, fue de quien heredó el amor por la fotografía “original y artesanal”. Las imágenes expuestas en la sala son un recopilatorio de ese trabajo, fruto de una corta carrera atípica. Además de la técnica, el hilo conductor de su trabajo, explica el fotógrafo, lo marcan aquellas imágenes que le llevan “a un estado de contemplación”.

Aunque la exposición se puede visitar hasta mañana a las 20.00 horas, Samuel Nicolás solo da su pequeña clase magistral de revelado cuando se lo permite su trabajo de fisioterapeuta en Oviedo, que es con lo que, de momento, dice que se gana el pan. Hoy y mañana, el fotógrafo estará en la sala de exposiciones de Minas entre las 17.00 y las 19.00 horas.

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