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La Policía de proximidad ya patrulla Oviedo: “Los barrios lo necesitaban”, dice Canteli

Agentes en prácticas inician el servicio con vigilancias en el Antiguo y La Corredoria: “Es un día muy importante para la ciudad”, afirma el Alcalde

Oviedo estrena su Policía de Barrio Elena Vélez

La Policía de barrio ya patrulla las calles de Oviedo. La mayoría de los 44 agentes que están a punto de incorporarse a la Policía Local –futuros funcionarios que por el momento aún están en prácticas– se repartieron ayer por el Antiguo y por La Corredoria para poner en marcha uno de los servicios de seguridad más demandados por los ciudadanos de Oviedo. La Policía de proximidad es una promesa electoral del propio Alcalde, que asistió a la puesta de largo del servicio en la plaza de la Catedral. “Es un día muy importante para Oviedo y una necesidad que tienen los barrios hace tiempo”, dijo Alfredo Canteli antes de que los agentes se echasen a la calle para sentar las bases de un modelo que se instaurará oficialmente una vez entrado el verano, cuando los nuevos terminen sus practicas y se incorporen de forma definitiva a una plantilla muy escasa de efectivos.

Por el momento, según explicó el propio concejal de Seguridad Ciudadana, la intención del Ayuntamiento pasa por ir dando a conocer entre los ovetenses un servicio de seguridad que está llamado a implantarse progresivamente en todos los barrios de la ciudad y que se irá poniendo en marcha “por zonas” a medida que vaya creciendo la plantilla de la Policía Local. De hecho, en los próximos dos meses, los agentes en prácticas irán rotando por toda la ciudad para conocerla a fondo. “Nuestro objetivo es que los nuevos efectivos vayan conociendo todas y cada una de las partes de Oviedo para que hagan un diagnóstico por barrios. Una vez hecho ese estudio, nos servirá para saber qué operativo es necesario llevar a cabo en cada uno de ellos. No todos los barrios son iguales”, asegura José Ramón Prado. “Los vecinos van a notar más presencia policial a partir de ahora y desde el Ayuntamiento esperamos que se sientan más seguros. Oviedo ya es de por sí una ciudad segura, pero ahora lo será aún más”, añade Prado.

El concejal de Seguridad sostiene que los policías de barrio “harán un poco de todo”. Además de conectar con los vecinos y de convertirse en correa de transmisión directa entre ellos y la comisaría, los agentes se ocuparán de vigilar el tráfico, tratarán directamente con ancianos que viven solos, con menores en riesgo de exposición al delito, ofrecerán seguridad a los hosteleros y comerciantes de la zona y establecerán pautas para dar protección de los adolescentes que vuelven a casa en determinados horarios de mayor riesgo, entre otras cosas. Los futuros policías de proximidad están ahora familiarizándose con las ordenanzas y aprendiendo a aplicarlas. “Tienen que estar preparados para cualquier emergencia”, asegura Prado, quien también adelantó que los agentes en prácticas también estarán presentes en eventos como la Feria de la Ascensión.

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La Policía se echa a la calle: "Ver a chavales como rocas patrullar el barrio da seguridad", dicen los vecinos Félix Vallina

Los agentes de la Policía de barrio estuvieron por el Antiguo y por La Corredoria en horario de mañana y tarde, entre quince y veinte efectivos por turno y siempre acompañados por mandos o por agentes veteranos del cuerpo municipal. “Para empezar no pueden ir armados y nosotros estamos aquí para protegerlos en caso de que pase cualquier cosa. Además, también los vamos ayudando a la hora de proceder, les explicamos trucos desde la experiencia... Nadie nació aprendido y para eso estamos”, señala Roberto Riesgo, que en su momento ya formó parte de “otro intento que hubo” para poner en marcha la Policía de proximidad. “Fue hace unos 14 años y la verdad es que mientras duró la gente estaba muy contenta. La cercanía con los ciudadanos siempre es buena”, añade.

A la gijonesa Débora Torreira y al ovetense Iván Gonzalo les tocó estrenarse patrullando juntos por el Antiguo. A lo largo de la mañana, además de guiar a varios turistas hacia la Plaza de la catedral, también tuvieron tiempo para acercarse a vecinos y comerciantes de la zona para hacer los primeros contactos. “El espíritu de este servicio es la cercanía. Los vecinos tienen que poder acercarse a nosotros para que les ayudemos en todos lo posible y por eso procuraremos darles todas las facilidades”, explica Débora Torreira. “Nuestro trabajo es hacer que la gente se sienta segura y estando cerca es más fácil”, sostiene su compañero. Ramón Llaneza, un vecinos que vive en la zona del Antiguo, tiene muy claro que el nuevo servicio la hace sentirse más seguro. “Con chavales como rocas patrullando los barrios no tenemos miedo”, afirma. Ana Bermejo, una comerciante del casco viejo, también es de la misma opinión. “Siempre está bien que la Policía esté por la calle. Así estaremos más seguros”, mantiene.

A otros agentes en prácticas, como por ejemplo a Pablo Bautista y a Ceferino Fernández, les tocó desplazarse a La Corredoria. Alguno de sus compañeros, que prefieren no hacer público su nombre, les tocó incluso intervenir en un pequeño accidente de tráfico en el que se vieron implicados dos vehículos. “Nos sirvió para practicar lo que hay que hacer en estos casos, tanto a nivel de papeleo como a la hora de tratar con los implicados”, afirma otros de los agentes. “También hubo que sancionar al dueño de un perro peligroso que iba sin atar y sin bozal”, dice el mismo policía mientras lo escuchan otros compañeros.

Los agentes también visitaron algunos locales hosteleros, como el de Rubén Meneses, y hablaron con los vecinos sobre los problemas del barrio. “La verdad es que yo estoy bastante más tranquila sabiendo que hay patrullas cerca de mi casa”, dice Mercedes Lago, una mujer que vive muy cerca de la Plaza del Conceyín.

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