Un acusado de hacerse pasar por policía local de Oviedo y cometer varios robos en pisos tras ganarse la confianza de los dueños, que creían que era un agente de la autoridad, reconoció hoy los hechos y aceptó penas que suman 15 años y 6 meses de prisión, además del pago de una multa y de las correspondientes indemnizaciones a los perjudicados. El acusado ratificó hoy en el Juzgado de lo Penal nº 2 de Oviedo la conformidad alcanzada entre las partes el pasado mes de enero, reconociendo así los hechos que le atribuían la Fiscalía del Principado de Asturias y las acusaciones particulares personadas en el procedimiento.

El acusado se hizo pasar por agente del cuerpo de la Policía Local de Oviedo, condición de la que carecía, desde 2016 con el único fin de ganarse la confianza de sus víctimas, a las que hacía creer que era un agente de la autoridad. En la apariencia de esta profesión, el acusado usó con normalidad y habitualidad en su vida diaria, así como en sus relaciones con familiares y amigos, el uniforme propio de este cuerpo policial, vistiendo polos de magas larga y corto reglamentarios, pantalones y chalecos reglamentarios con los correspondientes números identificativos profesionales en los mismos, así como también grilletes, llaves de grilletes, porras, emisora oficial, linterna, una pistola que resultó ser de aire comprimido, entre otros muchos efectos.

Para hacerse con todo este material, el acusado, valiéndose de la amistad que le unía con un agente verdadero de la Policía Local de Oviedo, acudió en diversas ocasiones a las dependencias del cuerpo municipal, en la carretera de Rubín y sin pasar por registro alguno al tener amistad con el referido policía -que realizaba, entre otras, funciones de control de acceso-, consiguió entrar. Allí, sin que su amigo tuviera conocimiento ni participación alguna, consiguió hacerse con diferente material y equipamientos de la Policía Local de Oviedo, bien directamente las prendas que distintos agentes dejaban apoyadas sobre una mesa o silla, bien valiéndose de las llaves de taquilla que algunos agentes dejaban momentáneamente sobre una silla o mesa y con las que conseguía abrir sus respectivas taquillas o bien accediendo directamente al sótano de la planta menos 1, donde cogía los uniformes que tiraban los agentes al contenedor cuando ya estaban inservibles.

 En concreto, el acusado se hizo con  una gorra con anagrama de la Policía Local, un polo de manga larga con número de agente, la divisa identificativa de color azul marino con carnet profesional, un juego de grilletes metálico, un llavero color naranja con llave de grilletes,  una linterna de color negro, un bote de spray de pimienta, un equipo de transmisiones, una batería de equipo de transmisiones, boletines de denuncias, una copia de solicitud de licencia perteneciente a la Policía Local de Oviedo, una hoja de control de recursos y materiales perteneciente al cuerpo de la Policía local de Oviedo, dos hojas mecanografiadas por anverso y reverso, conteniendo relación de codificación de delito y faltas codificadas, una carpeta portafolios de color azul, una  carpeta de papel de color amarilla con anagrama del cuerpo,  un polo, un anorak, un chaleco y un pantalón con el logo policial.  

Todos estos efectos, que el acusado incorporó a su patrimonio y cuyo valor es superior a los 400 euros, los utilizó a modo de exhibición delante de familiares y amigos, en cuyos domicilios o locales de trabajo perpetraría posteriormente diferentes robos. La Policía Local de Oviedo no reclama por ninguno de los efectos o uniformes de su propiedad al haber sido recuperados la totalidad de ellos y en perfecto estado en el momento de la detención del acusado, el día 6 de junio de 2018 tras el registro de su coche, así como del vehículo que conducía en el momento de su arresto, propiedad de una tercera persona que no guarda relación alguna con estos hechos, y en el registro practicado en su domicilio de Oviedo.

En el momento de su detención, y encontrándose el acusado en la tarde del 7 de junio de 2018 en los calabozos de las dependencias de la Policía Nacional, tras ser informado de que iba a ser trasladado a su domicilio para la práctica del registro, se negó a que le pusieran los grilletes y arremetió contra un agente, empujándole y cargando el brazo libre hacia atrás con intención de golpearle, sin que el agente sufriera lesión alguna.

De esta manera, haciéndose pasar por Policía y con la única finalidad de generar confianza y credibilidad con todos aquellos con los que se relacionaba, así como utilizando el nombre ficticio de Alejandro o Álex, el acusado, en el mes de febrero del año 2016 conoció a una mujer al acudir a su domicilio de Oviedo vestido con el uniforme de Policía Local de Oviedo, grilletes y pistola, interesándose por una actuación policial que había tenido lugar en su domicilio unos pocos días antes, consiguiendo así ganarse la confianza de ella, con la que acabó entablando una relación de noviazgo.

Durante el transcurso de esta relación, que terminó el día 25 de agosto del año 2017, el acusado, aprovechándose de momentos en los que su novia no estaba en casa, se apropió de diversos objetos y joyas que incorporó a su patrimonio. Por ejemplo, en el mes de mayo de 2016, aprovechándose de que la mujer había salido a comer para celebrar el Día de la Madre, entró en su domicilio, del que tenía llaves, y se apoderó de numerosas joyas que se valoran en 10.000 euros. En otra ocasión sustrajo 2.500 euros que la fémina tenía guardados en un armario.

 A lo largo de la relación, el acusado conoció a diferentes familiares la que fuera su pareja, de los que igualmente se ganó su confianza bajo la apariencia de ser policía local, confiándoles así algunos de ellos dónde estaban sus domicilios, o en qué momentos se encontraban ausentes de los mismos. De esta manera el acusado perpetró los siguientes robos en los domicilios de los siguientes familiares de la mujer:

 Entre las 22:30 horas del día 26 de abril de 2018 y las 00:15 horas del día 27 de abril de 2018, en un domicilio de Oviedo, en el que viven una prima y un tío de la novia de acusado, que sabía que no había nadie en la casa y que siempre dejaban la puerta de casa cerrada sólo con el resbalón, y con la tranquilidad que le daba el hecho de tener la llave de la casa (que obtuvo de una forma desconocida), se introdujo en el interior de la vivienda, en donde se apropió de varios efectos.

La compañía de seguros ha abonado por estos conceptos la cantidad de 1.278 euros a la afectada, reclamando esta por todo lo que no quedó sufragado. La compañía de seguros, a su vez, también reclama.

El acusado igualmente, habiéndose ganado la confianza del tío, quien regenta un bar en la calle Campoamor de Oviedo, se apropió un mando a distancia que el hombre siempre dejaba sobre la caja registradora y que abre la persiana metálica del establecimiento, consiguiendo así acceder al interior en la madrugada del 23 al 24 de abril de 2018. Una vez allí, volcó al suelo la máquina tragaperras con la finalidad de sacar la recaudación de su interior, sin llegar a alcanzar su objetivo. El acusado dejó la máquina inservible y se dio a la fuga, dejando las persianas bajadas tal y como las había él encontrado antes de acceder al interior.

 

Del mismo modo, sabiendo el acusado el domicilio de otra tía de su pareja en Oviedo, se apropió de las llaves y así, al menos el día 7 de junio de 2017, sabiendo que la casa estaba vacía pues su propietaria se encontraba con el resto de la familia de su entonces novia en un bautizo en Salinas, se introdujo en el domicilio y se apropió de varias joyas.

Asimismo, el acusado cogió la cartilla de la tía, que la misma guardaba en el interior del cajón del armario de su habitación junto al número PIN. Con ello, el acusado realizó una serie de reintegros en la madrugada del día 1 de junio de 2017 en el cajero del Polígono de Otero por un importe total de 2.620 euros.

Esta afectada reclama por la totalidad de sus joyas, que valora en 60.000 euros, pero no por el dinero sustraído con la tarjeta al haber sido indemnizada por su entidad bancaria.

 

De la misma manera el acusado, que sabía que otra prima de su pareja y el marido de esta vivían en la calle General Elorza de Oviedo, porque había estado comiendo el roscón de Reyes el día 6 de enero de ese mismo año junto su novia, así como que los mismos pasaban largas temporadas en una segunda residencia en la localidad de Luanco durante el verano, teniendo perfecto conocimiento de que la casa estaba vacía, entre las 05:00 horas del día 19 de agosto de 2018 y las 10:00 horas del día 22 de agosto, valiéndose de unas llaves de la casa (respecto de las que se desconoce cómo el acusado se hizo con las mismas), consiguió acceder al interior, de donde se apropió de numerosos efectos. A continuación se dio a la fuga.

Nuevamente, sobre las 14:00 horas del día 24 de agosto de 2018, en que la mujer regresó a su domicilio de General Elorza, ya que venía de poner la denuncia en la Policía, vio la casa cerrada solo con resbalón y al entrar se encontró con una persona que había accedido a robar por encargo del acusado, el cual consiguió darse a la fuga al enseñar una navaja que portaba a la primera de su pareja. El acusado consiguió llevarse varios efectos. El matrimonio reclama, salvo por dos pagos que le hizo su compañía de seguros por importe, respectivamente, de 2.451,94 euros y de 11.782,64 euros.

 

Nuevamente, sobre las 20:00 horas del día 25 de mayo de 2018, en el domicilio de otra víctima, en la calle San Pedro Mestallón de Oviedo, el acusado, sabedor de que el día anterior se había personado una patrulla de la Policía Local de Oviedo en ese domicilio para ayudar a esta afectada a mover a su marido de la cama, intervención policial de la que tuvo conocimiento por la emisora de la Policía Local, se personó en la casa con la excusa de interesarse por la actuación del día anterior y saber cómo estaba su marido. Se presentó, tras identificarse con una placa de la Policía Local de Oviedo, como agente de dicho cuerpo y psicólogo del Ayuntamiento de Oviedo, requiriendo la entrega de sus DNI al matrimonio, interrogándoles sobre extremos como el importe de sus respetivas pensiones, a la vez que caminaba por toda la casa supervisando la zona mientras le llamaban constantemente a una emisora portátil de la Policía Local de Oviedo que portaba, lo que dotaba de credibilidad al acusado en su comportamiento. Sin embargo, hacía esto con la única finalidad de conocer la distribución de la casa y localizar bienes de valor, no consiguiendo encontrar nada de valor de lo que apropiarse. El acusado poseía en su vehículo anotaciones sobre este domicilio y sus moradores.

 Por otro lado, entre las 00:05 horas y las 00:30 horas del día 3 de diciembre de 2017, en el interior de un bar de la calle de El Rosal de Oviedo, el acusado se percató de que un menor acaba de dejar su cazadora con un móvil en su interior apoyada junto a otras sobre una mesa del local. Así, se dirigió a la misma y sacó del interior de la cazadora el teléfono, valorado en la cantidad de 140 euros, y se dio a la fuga. El chico no reclama al haber recuperado el terminal móvil en perfecto estado.

 Nuevamente, en la mañana del día 25 de enero de 2018, el acusado se personó en el domicilio de III, en la calle Fernández de Oviedo, identificándose como agente de la Policía Local de Oviedo, preguntando por lo ocurrido unas dos horas antes, en que habían pedido una ambulancia para una de las hijas de la mujer, circunstancia de la que sabía por la información que le proporcionaba su emisora reglamentaria. Así, se introdujo en la casa con la única finalidad de obtener datos del domicilio. Obtuvo de este modo las llaves de la casa de la hija. A continuación,  el acusado se marchó de la casa y regresó esa misma tarde bajo el pretexto de saber sobre el estado de salud de la atendida por los sanitarios pero con la única finalidad de asegurarse que aún seguía hospitalizada. De esta manera, y aprovechándose de la ausencia de la enferma de su domicilio, y utilizando las llaves que ya tenía en su poder, accedió al interior del mismo, se apropió de varios efectos y se dio a la fuga.

Igualmente el acusado se apropió de las tarjetas de sus víctimas y realizó con una de ellas hasta un total de 14 pagos en Internet durante los meses de abril, mayo y junio de 2018 por un importe total de 131,60 euros y, con la otra, siete movimientos el día 19 de abril de 2018 por importe de 370 euros. La perjudicada no reclama por concepto alguno al haber sido indemnizada por las entidades bancarias y la entidad aseguradora. La aseguradora sí reclama por 2.093,23 euros.

 Finalmente, entre las 18:00 y las 20:00 horas del día 4 de enero de 2018, en el domicilio de la última de sus víctimas, en la calle Pío XII de Oviedo, el acusado, sabedor gracias a la información que le proporcionaba su emisora policial que tan solo un día antes una mujer había sido trasladada al HUCA al haberse caído en su domicilio, se personó mostrando la placa identificativa de la Policía Local de Oviedo que llevaba a la altura del bolsillo del pantalón, consiguiendo así que la perjudicada accediera a que entrara en el domicilio. Una vez dentro el acusado se limitó a hacer preguntas a la perjudicada mientras que otro varón, que no ha sido identificado pero que actuaba de común acuerdo con el acusado, entró también en el domicilio, consiguiendo así, entre los dos, despistar a la víctima y apropiarse de numerosos efectos. La perjudicada reclama.

 

Tras reconocer los hechos, el acusado asumió los siguientes delitos:

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  •  Un delito de usurpación de función pública del artículo 402 del CP.
  •  Un delito continuado de hurto del artículo 234 del CP, puesto en relación con el artículo 74 del mismo cuerpo legal.
  • Un delito de atentado del artículo 550. 1 y 2 del CP.
  • Un delito continuado de robo en casa habitada del artículo 237, 238.1, 2, 3 y 4, 239.2 y 241.1 del CP, puestos en relación con el artículo 74 del mismo cuerpo legal.
  • Un delito continuado de estafa de los artículos artículo 248.2.c) y 249 del CP, puestos ambos en relación con el artículo 74 del mismo texto legal.
  • Un delito de robo con fuerza en establecimiento abierto al público fuera de las horas de apertura en grado de tentativa de los artículos 237, 238 nº 4, 239.2, 240.1 y 241.1 del Código Penal, puestos todos ellos en relación a los artículos 16 y 62 del mismo cuerpo legal.
  • Un delito de robo con violencia en casa habitada del artículo 237, 238.4, 239.2 y 242.1, 2 y 3 del CP, puestos todos ellos en relación a los artículos 16 y 62 del mismo cuerpo legal.
  • Un delito leve de hurto del artículo 234.1 y 2 del CP.

Todos ellos totalizan quince años y medio de cárcel así como varias indemnizaciones a los damnificados.