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El doble agravio a la Ópera de Oviedo

La temporada asturiana es la que menos dinero regional recibe y la única entre las grandes a la que el Estado congela sus ayudas

"Madama Butterfly" en el Teatro Campoamor de Oviedo

"Madama Butterfly" en el Teatro Campoamor de Oviedo

La Ópera de Oviedo es, entre todas las temporadas españolas, la que recibe menos subvención de sus administraciones regionales. También es, de las grandes temporadas del país, la única a la que el Estado, a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM), ha congelado la aportación de cara a la próxima temporada. Y, como no hay dos si tres, la ópera ovetense es también la única de todas ellas que va a cerrar el curso del covid habiendo completado todos los títulos y todas las funciones de su temporada. Un sobreesfuerzo que le ha granjeado elogios unánimes de todo el mundo de la lírica, pero que no le ha servido para que las administraciones incrementen su apoyo económico.

La temporada 2020/2021 ha sido una auténtica montaña rusa para la Ópera de Oviedo. En noviembre, Asturias figuraba entre las regiones con más restricciones de España. Oviedo, Gijón y Avilés tenían vigente el cierre perimetral, y el Principado obligó a suspender todos los espectáculos en vivo. Para ese mes, la Ópera de Oviedo tenía programado el título estrella de la temporada, “Madama Butterfly”.

Decidida a salvar las representaciones de la obra de Puccini, la Ópera de Oviedo retrasó el estreno del título primero hasta finales de noviembre, y después hasta mediados de diciembre, justo después del puente de la Inmaculada. Esto les obligó a afrontar un esfuerzo inédito en la lírica española: representar en un mismo teatro once funciones, de dos títulos distintos (“Madama Butterfly” y “Fidelio”) en tan solo doce días. Un reto que ya se conoce como el “tour de force” de la Ópera de Oviedo.

Para completar con éxito ese reto, la Fundación contó con el apoyo clave del escenógrafo Joan Anton Rechi, que sobre su montaje para “Madama Butterfly” improvisó una escenografía para “Fidelio”. Esto permitió por un lado facilitar la transición entre un título y otro, y por otro ahorrar el coste del alquiler del montaje inicialmente previsto para “Fidelio”. Pero el cambio de fechas también motivó que la Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA), que debía poner música a “Madama Butterfly”, se cayese de las representaciones, siendo su lugar ocupado por Oviedo Filarmonía (OFIL), que asumió las once representaciones que sumaban ambos títulos.

El doble agravio a la Ópera de Oviedo Franco TORRE

Con esta solución inédita, la Ópera de Oviedo logró completar todas las funciones del curso, aunque no evitó cuantiosas pérdidas al cierre de la temporada, debidas principalmente a la reducción de ingresos por las estrictas limitaciones de aforo que ha tenido que asumir. Ahora, la realidad económica de la Fundación Ópera de Oviedo es difícil, aunque no límite. La entidad cierra la temporada 2020/2021 con un déficit de 374.023 euros, tras sufrir una caída del 20% en los ingresos previstos. Una cantidad importante, pero que no pone en riesgo la supervivencia de la temporada. La situación probablemente hubiera sido límite si la Fundación no hubiese aplicado estrictas medidas de contención del gasto, que permitieron reducir en más de un cuarto de millón de euros los gastos presupuestados. En este punto, la solución ensayada para ahorrarse el alquiler de “Fidelio” ha sido clave.

El problema para la Ópera de Oviedo es que no encuentra vías extraordinarias de ingresos para subsanar estas pérdidas, y aquí reside el agravio respecto a otras temporadas españolas. En Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Bilbao, las administraciones regionales y el Gobierno central están incrementando sus aportaciones para mitigar las pérdidas ocasionadas por el covid. En Oviedo, en cambio, la congelación de las ayudas es prácticamente total, y ni siquiera el haber sido la única temporada española en completar todas sus funciones ha servido para cambiar el paso de las administraciones.

En síntesis, las ayudas públicas a las temporadas de ópera se dividen entre las aportaciones de los ayuntamientos, las que aporta el Gobierno central a través del INAEM, y las que proporcionan las entidades regionales, que en algunos casos se dividen entre las aportaciones del Gobierno autonómico y las que entrega la Diputación de turno. En el caso de Oviedo, la aportación municipal se eleva hasta los 475.000 euros, una ayuda importante que solo es inferior a las que reciben el Teatro Real, El Liceo de Barcelona y La Maestranza de Sevilla, y próxima a la que entrega el Ayuntamiento de Las Palmas a la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera, que organiza la temporada de Las Palmas (430.000 euros).

En lo referente a las ayudas del INAEM, realmente se pueden dividir en dos grandes bloques. Por un lado están los teatros que organizan temporadas de ópera (Teatro Real, El Liceo, La Maestranza y el Palau de Les Arts de Valencia) y en cuyos órganos de gobierno figura el propio INAEM, y por otro las temporadas gestionadas por asociaciones de amigos (Oviedo, Bilbao, La Coruña y Las Palmas). Las aportaciones a los teatros son sensiblemente superiores a las de las otras temporadas con la salvedad, en la temporada 2020/2021, de Les Arts, que recibía 600.000 euros, cantidad ligeramente superior a la que percibía Bilbao (617.500 euros).

Cara a la próxima temporada, el INAEM decidió incrementar sus aportaciones únicamente a los teatros. Pero una enmienda parlamentaria introducida por el PNV durante la negociación parlamentaria provocó que la aportación a la Ópera de Bilbao se incrementase en 200.000 euros, generando un agravio respecto a las otras temporadas de su rango. Con este incremento, la ópera bilbaína recibe del Estado justo el doble a lo que percibe la ovetense, pese a que sus temporadas, por tamaño y número de funciones, son análogas.

En cuanto a las entidades regionales, la Ópera de Oviedo es de largo la que menos recibe. Solo Las Palmas percibe de su Gobierno autonómico una cantidad inferior a la ovetense (40.000 euros frente a 115.000 la temporada que ahora termina), pero que se complementa con una ayuda del Cabildo de Las Palmas que alcanza los 280.000 euros. Sumando a las ayudas autonómicas las que aporta, en su caso, el Cabildo o la Diputación, el agravio a la Ópera de Oviedo es más evidente: la temporada asturiana es de largo la que recibe una menor subvención de sus administraciones regionales. En concreto, recibe menos de la mitad que temporadas de menor relevancia y calidad, como son las de La Coruña y Las Palmas, y hasta ocho veces menos que la de Bilbao, con la que compite por ser la temporada de referencia del norte de España.

El Principado ha justificado esa escasa subvención (que de este ejercicio apenas se ha incrementado de 115.000 a 125.000 euros) en la “aportación en especie” que supone contar con la OSPA para dos títulos de la temporada, y con su ayuda en la gestión para que la temporada 2022/2023, que será la 75 de la Ópera ovetense, sea declarada Actividad de Excepcional Interés Público, lo que le permitirá acceder a mejores condiciones fiscales para lograr donaciones privadas. Pero el Principado omite, u olvida, que esas gestiones respondieron a una iniciativa de la Fundación, que la OSPA solo participó en una de las dos óperas comprometidas de la última temporada, y que el propio Gobierno autonómico obligó a la Ópera a realizar ese sobreesfuerzo de diciembre cuando decidió suspender los espectáculos en vivo, mientras en otras regiones se mantenían las representaciones. Una serie de agravios y contradicciones que provoca que, entre los abonados a la Ópera, crezca la impresión de que, en realidad, la temporada ovetense sufre las consecuencias de un prejuicio ideológico.

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