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Vivica Genaux Mezzosoprano, canta hoy en el ciclo “Primavera Barroca”

“Algo sucedió a finales de 1700 que las mujeres se volvieron débiles”

“Empecé en la ópera como soprano y no soportaba hacer siempre el papel de víctima”

Vivica Genaux, en el Campoamor en 2019. | Irma Collín

Vivica Genaux, en el Campoamor en 2019. | Irma Collín

La mezzosoprano Vivica Genaux, (Fairbanks, Alaska) regresa hoy a Oviedo. En esta ocasión no será para la temporada de ópera de la ciudad, en la que ya ha participado en dos ocasiones, será para el ciclo “Primavera Barroca” que organiza la Fundación Municipal de Cultura de Oviedo con la colaboración del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM). Vivica cantará hoy (19.00 horas. Entradas agotadas) en el Auditorio Príncipe Felipe arropada por la orquesta Barroca “Vespres d’Arnadí”, creada en 2005 por Dani Espasa y Pere Saragossa.

–No es su primera vez en Oviedo. En 2019 hizo “Rinaldo” en la temporada de ópera de la ciudad. ¿Qué recuerdo tene?

–Sí, también tuve el placer de cantar “L’Italiana in Algeri” de Rossini hace varios años. Realmente disfruto de la ciudad, especialmente de su gente. No hablo muy bien el español, pero en todos los lugares a los que fui la gente siempre fue muy amable y paciente conmigo. Disfruté mucho de la cocina de Oviedo, y por supuesto… ¡¡¡de la sidra !!!!

–Desde aquello pasado muchas cosas. Una pandemia mundial ha obligado a cerrar los teatros y casas de ópera de todo el mundo.

–Fue un gran impacto para todos. Estaba comenzando unos ensayos en Japón cuando todo comenzó a cerrarse. Las funciones se cancelaron y tuvimos que regresar a Europa lo más rápido posible porque los países comenzaban a bloquearse. Mi esposo y yo reconocimos de inmediato que probablemente ésta sería una situación que tardaría varios años en resolverse. Me llevó dos meses decidir qué quería hacer con mi inesperado tiempo libre y decidí que, como la mayoría de las universidades ofrecían cursos en línea, estudiaría psicología. La mente siempre me ha fascinado y el trabajo que hago como cantante interpretando a tantos tipos diferentes de personas me ha hecho más consciente del hecho de que todo lo que hacemos, cada acción y reacción, depende de cómo nuestro cerebro procesa la información. Estoy muy emocionada de volver a estudiar. Se ha avanzado tanto en la tecnología desde que estaba en la Universidad en los años noventa.

–También ha partcipado en algunas emisiones en streaming ¿Cómo ha sido la experiencia?

–He hecho pocas. Creo que es una forma de arte diferente y algo para lo que no me he entrenado. Me siento incómoda con las cámaras. Para mí, la interpretación de música en vivo es indomable, no puedes ponerla en una pantalla bidimensional. Entiendo que ha hecho posible que la gente “asista” a actuaciones en todo el mundo mientras todos hemos estado encerrados en nuestras casas, y lo agradezco, pero la sensación de estar en un escenario o en una retransmisión en directo es simplemente una energía diferente. En la primavera de 2020 la RAI emita anuncios afirmando “La musica non si ferma” (la música no se puede detener). Sin embargo, mi sensación es que la música puede detenerse muy fácilmente sin el apoyo de intereses públicos y privados. Las diversas culturas de nuestro mundo nos enriquecen a todos,

–Es usted una apasionada de las heroínas barrocas, ¿qué podemos aprender de ellas?

–Algo sucedió a finales del 1,700 cuando las mujeres de repente se volvieron más débiles y se desempoderaron. Comencé mis estudios de ópera como soprano con papeles de bel canto y verismo y no podía soportar ser siempre la víctima. Las únicas opciones para una protagonista era que se volviera loca o se suicidara si desagradaba a su padre, hermano, amante o quien estuviera a cargo de ella. Encontré mi oasis en Rossini con personajes como Isabella, Rosina y Angelina, pero también en la infnidad de “roles de pantalón” que escribió como Malcom, Tancredi, Arsace y muchos otros. Cuando cantaba Isabella siempre me preguntaban en las entrevistas que qué pensaba de esta gran feminista adelantada a su tiempo, Rossini era muy moderno para esa época. Poco sabía yo que exista el mundo de la ópera barroca donde las mujeres no solo son magistrales líderes polítcos, guerreros y magos, sino que también son mujeres fuertes y seguras, iguales en equilibrio social con los hombres que las rodean. Creo que las heroínas barrocas pueden ser un modelo de lo que la sociedad actual parece intentar recuperar.

–Habla de roles “de pantalón”. Ha tenido que hacer muchas veces papeles masculinos, ¿cómo se lleva ese cambio de género en la ópera?

–Como he dicho, Rossini fue el oasis en mis primeros años como profesional. Donizet también fue muy importante para mí y debuté en el Teatro de la Maestranza con “Alahor in Granata”. Como el gobernador Alahor, yo esperaba que fuera muy masculino y el teatro me enseñó muchas cosas, incluido montar o desmontar de un caballo como lo hace un hombre, cómo bajar escaleras de una manera más masculina ... También iba todos los días a la Plaza de España, en Roma, para observar cómo se movían los hombres y cómo trataban a los demás: madres, abuelas, hermanas, hijas, amigos, padres, abuelos. Cada relación tenía una cierta dinámica y un lenguaje corporal asociado que era diferente a lo que yo haría normalmente como mujer. Fueron seis semanas muy interesantes y aprendí mucho. Dependiendo del período de trabajo en el que estoy actuando, a veces vuelvo a esa severidad del contraste masculino o femenino, Lo que busco en mi trabajo es la calidad humana del personaje en lugar de los elementos absolutos masculinos o femeninos. Por supuesto, hay acciones y reacciones que son aceptables para los hombres y que lo son menos para las mujeres, especialmente como dije antes en el repertorio de 1800, y ciertas posturas y movimientos típicos de los hombres que trato de emular, pero en general trato de encontrar lo que es exclusivo de ese personaje, lo que lo distingue de los demás más allá de su sexo.

–Ha recibido el Hasse-Preis 2019 de la Fundación Johann Adolph Hasse.

–Amo la música de Hasse y es un honor tener la oportunidad de traer sus arias a Oviedo. Descubrí a Hasse en 1999 gracias a René Jacobs y desde entonces he estado enamorada de su música. El Hasse Preis fue un reconocimiento maravilloso por el trabajo que trato de hacer para traer de vuelta a este maestro al público y, quizás lo más importante, a los artistas de hoy para que cada vez más personas entiendan y popularicen su música.

–Desvélenos un poco la línea del concierto del 10 de mayo en Oviedo.

–Hasse fue el principal compositor de Dresde desde 1730 hasta aproximadamente 1760 y tenía a su disposición algunos de los mejores cantantes e instrumentistas de Europa. En este concierto hemos elegido obras que muestran la riqueza y elegancia de su escritura, así como el fenomenal nivel artístico que se requería para la ejecución de estas obras. Estoy muy agradecida a Vespres d’Arnadì por la oportunidad de presentar estas arias.

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