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“Estamos destrozados; quería jubilarse”, lamenta la hermana del conserje atrapado por el ascensor en un instituto de Oviedo

Decenas de amigos y familiares acuden a darle el último adiós al trabajador del IES Monte Naranco: “Lo quería todo el mundo; es una gran tragedia”

Flores en la puerta del instituto Monte Naranco.

Flores en la puerta del instituto Monte Naranco. Luisma Murias

Rotos por el dolor. Así se sienten los amigos y familiares que asistieron ayer al tanatorio de Los Arenales para despedir a José Antonio Cuendias Fernández, el veterano conserje del instituto Monte Naranco que perdió la vida el martes aplastado por el ascensor del centro en el que llevaba 17 años trabajando. “Estamos completamente destrozados. Estaba pensando en acogerse al programa de contratos relevo y prejubilarse al cumplir los 62 años”, lamentaba su hermana Carmen poco antes del acto de celebración de la palabra. El fallecido, que tenía 61, murió atrapado por la caja del elevador tras bajar al foso para recuperar un manojo de llaves que se habían caído por el hueco. “Estoy segura de que lo había hecho otras mil veces, no sabemos lo que pudo ocurrir. Es una auténtica tragedia”, repetía su hermana visiblemente afectada.

Aunque se respetaron a rajatabla las restricciones marcadas por la pandemia, fueron muchos los que acudieron a Los Arenales para darle el último adiós al fallecido, que era natural del concejo de Belmonte de Miranda –donde acudía con frecuencia y era muy apreciado– y se había ganado muchos amigos en Oviedo. “Lo quería todo el mundo porque era muy cariñoso. Era el que unía a toda la familia y el que más pendiente estaba siempre de nuestros padres”, explica Carmen Cuendias. José Antonio, Toni para su círculo cercano, era el mayor de cinco hermanos y todo un amante de la naturaleza. “Se cuidaba mucho, era un hombre muy sano. Cada vez que tenía un día libre sólo pensaba en salir al monte a caminar. Siempre estaba pendiente de nosotros, diciéndonos que comiésemos sano y que tuviésemos cuidado”. El conserje fallecido también era aficionado a salir de caza, aunque sólo de montero, “con los perros”, porque no tenía licencia de armas, cuentan su amigos de la Peña Campoleo. El cuerpo de José Antonio Cuendias Fernández recibió cristiana sepultura después del acto en el tanatorio en el cementerio parroquial de Las Estacas, en Belmonte de Miranda.

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Fallece el conserje del IES Monte Naranco aplastado por el ascensor del centro IRMA COLLÍN

La muestras de cariño hacia el trabajador que perdió la vida el martes no sólo se registraron en Los Arenales. El fatal suceso también resultó un duro mazazo para todo el personal docente y para el alumnado del instituto Monte Naranco y eso se hizo patente a lo largo de toda la jornada. “Es una desgracia, era una persona muy querida y de nuestra total confianza”, lamentaba ayer la directora del centro, Alejandra González. Las clases fueron suspendidas en señal de duelo, pero muchos de los profesores y algunos alumnos se desplazaron hasta el instituto para depositar ramos de flores en la puerta en memoria de “su Antonio”. También fueron innumerables las muestras de cariño de la comunidad educativa a través de las redes sociales. “Antonio, siempre te recordaremos bromeando, con una sonrisa y así como te has ido: dispuesto a ayudar”, dice uno de los muchos mensajes colgados en el muro de Facebook del centro.

La investigación

Los detalles del suceso que le costó la vida al conserje del instituto Monte Naranco se están investigando. Lo que está claro es que José Antonio Cuendias abrió la puerta con una llave especial que tenía a su cargo desde hace tiempo y que bajó al foso confiado tras enviar la cabina del ascensor a uno de los pisos superiores. También se da por hecho que no accionó el dispositivo de seguridad para desactivar el sistema. Fuentes de la empresa del elevador –que lleva instalado en el centro desde el año 2002– aseguran que la puerta tiene “un muelle” y que se cierra en el momento que deja de sujetarse para evitar que nadie se precipite al foso cuando los técnicos están trabajando dentro. Las mismas fuentes explican que la cabina se pone en marcha sola si no se ha pulsado “la seta” (un botón) que apaga el sistema una vez que se cierra la puerta y que el ascensor baja “al piso cero” sin que nadie accione el dispositivo. El foso en el que estaban las llaves tiene una profundidad de 1,20 metros, un hueco que le hubiese servido de refugio al fallecido, pero el conserje intentó “salir desesperadamente” y se quedó atrapado entre la cabina y la salida. “Si se hubiese agachado”, dicen desde la empresa del ascensor, “no le habría pasado nada”.

El fallecido estaba acompañado por la secretaria del instituto cuando bajó a por las llaves. La propia directora del centro explicó el martes que su compañera le dijo que no lo hiciese, que llamase a la empresa del elevador para que enviasen a alguien, pero el hombre le pidió que fuese a por una escalera para salir del foso tras recoger el llavero. “Se ha dicho que ella estaba sujetando la puerta, pero eso no es así porque hay cámaras dentro del centro y vídeos que lo demuestran”, señalan fuentes de la investigación.

Accidente mortal en Oviedo: Fallece el conserje del IES Monte Naranco aplastado por el ascensor del centro Irma Collín

Aunque nada está claro por el momento, la principal hipótesis de los responsables de la empresa del elevador apuntan a que era el propio trabajador el que estaba sujetando la puerta y que esta se cerró cuando saltó al foso. La secretaria trató de abrir la puerta desde afuera por todos los medios, pero no pudo hacer nada por salvar la vida del hombre, “que pedía auxilio desesperado” al verse atrapado y escuchar bajar la cabina, según sostienen las fuentes consultadas.

“La llave es por si hay alguien encerrado; no hay que bajar al foso”, dice la empresa del elevador

Los responsables de la empresa del ascensor que acabó con la vida de José Antonio Cuendias lamentan lo ocurrido, pero mantienen que la muerte se debe a una “imprudencia” del trabajador. “No debería de haber bajado al foso bajo ninguna circunstancia. Contamos con un servicio 24 horas y enviamos a los técnicos en cuanto se les reclama”, dice uno de los representantes de la firma, que tiene “más de mil” elevadores en edificios y organismos públicos, así como en colegios e institutos. ¿Y entonces por qué había una llave del ascensor en el centro? “La llave es por si alguien se queda encerrado, no hay que bajar al foso. Además, ni siquiera hay que usarla en esos casos porque nosotros acudimos a abrir si se nos llama”, apuntan las mismas fuentes. El ascensor del IES Monte Naranco pasó la última inspección “sin ninguna incidencia” en marzo de este año. El elevador del instituto es de uso restringido y “se necesita un llavín” para ponerlo en marcha para que no puedan usarlo los estudiantes, por eso se sabe que nadie llamó al ascensor cuando José Antonio estaba en el foso. Sólo tienen esa llave los conserjes y una profesora con movilidad reducida.

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