Un terremoto con batuta sacudió ayer el pódium del Príncipe Felipe. La directora finlandesa Dalia Stasevska se convirtió en la gran protagonista del tercer concierto del programa “Primavera” de la Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA), patrocinado por LA NUEVA ESPAÑA. Una velada musical, de algo más de una hora de duración, en la que Stasevska comandó a la orquesta sinfónica de forma exigente, sin darle tregua, y ajustando bien a la formación durante todo el concierto, en tempo y en intensidad.

No era una semana más para la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA). Hace tan solo unos días, la agrupación asturiana festejaba el trigésimo aniversario tras su refundación lanzando, a través de su canal de Youtube, el “Asturias” de Víctor Manuel, en una versión arreglada y dirigida por Fernando Velázquez y con la voz de Pasión Vega, que suponía la primera entrega del proyecto “Pasión por OSPA”. Unos eventos y estrenos que se prolongarán, con una periodicidad semanal, hasta el próximo 30 de junio, de la mano de obras de Serrat y Cano.

Sin embargo, la actividad concertística de la temporada de la Sinfónica no cesa y, en esta ocasión, le llegaba el turno al concierto “Primavera III”, que aglutinaba bajo este título un programa variado y atractivo, compuesto por la suite “Rakastava” de Jean Sibelius, el “Concierto para violonchelo en la menor” de Robert Schumann y la suite de 1919 de “El pájaro de fuego” de Igor Stravinsky. Además, como solista figuraba el violonchelista alemán Daniel Müller-Schott, y luego estaba la sugerente presencia Stasevska, directora titular de la Sinfónica de Lahti (Finlandia) y principal invitada de la BBC Symphony Orchestra, aunque los conciertos del jueves en Avilés y ayer en Oviedo suponían su debut en España. Todo ello, mezclado pero no agitado, propició, sin duda alguna, una buena afluencia de público que colmaba el aforo de un Auditorio Príncipe Felipe que no relaja un ápice sus medidas sanitarias contra el covid-19.

Stasevska supo ajustar muy bien a la orquesta, en tempo e intensidad, durante todo el concierto

Stasevska lució mando en plaza desde el minuto uno, extrayendo un buen sonido de la cuerda (que en esta ocasión contaba con la presencia de Aitor Hevia como concertino) en la primera obra de la noche, fruto del ingenio compositivo de su compatriota Sibelius.

Después, en el “Concierto para violonchelo” de Schumann supo mantener a la orquesta en un segundo plano, muy celosa y pendiente en todo momento de arropar al solista, que, por otra parte, hizo gala de una gran expresividad, en buena medida por la profunda y hermosa sonoridad de su chelo, un Ex Shapiro de Matteo Goffriller, fabricado en Venecia en 1727. Ante los insistentes aplausos, el bávaro se dirigió a los asistentes para agradecer su presencia e interpretó “El canto de los pájaros”, de Pau Casals, como propina.

El concierto se completaría con la interpretación de la suite de Stravisnky, obra colorista y compleja donde todas las secciones se entendieron a las mil maravillas con la enérgica directora finesa, precisa en cada indicación, con quien mantuvieron una buena sintonía durante toda la tarde-noche y a la que ovacionaron los propios músicos al final de la velada. Un reconocimiento con el que la OSPA se despide hasta la semana que viene.