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Juan Pablo Rodríguez Frade Arquitecto, inauguró en el Bellas Artes el ciclo de conferencias “Arquitectura de museos”

“Los museos hacen más amable su entorno y mejoran las ciudades”

“Las del Bellas Artes y el Arqueológico de Asturias me parecen dos buenas intervenciones; al final lo más importante es lo que no se ve”

Juan Pablo Rodríguez Frade, en una imagen de archivo. | Bernabé Valle

Juan Pablo Rodríguez Frade, en una imagen de archivo. | Bernabé Valle

El arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade inauguró ayer en Oviedo el ciclo “Arquitectura de museos”, organizado por la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias, con la conferencia “Progreso versus tradición en la renovación de museos”. La remodelación y la museología del Arqueológico Nacional, la del Palacio de Carlos V como Museo de la Alhambra, el Museo Medina Azahara de Córdoba y el Sefardí de Toledo llevan, entre otros equipamientos, la firma de Rodríguez Frade y de su estudio.

–¿Cómo se debe intervenir en un museo histórico?

–Hay que compatibilizar el respeto al patrimonio con las exigencias de un museo moderno, con la normativa, los criterios de conservación, las colecciones, el discurso, la accesibilidad. Hay edificios que ya son museos, como el Arqueológico Nacional en el que intervinimos en 2014, y edificios que no lo han sido nunca, como el Palacio de Carlos V en la Alhambra. Está la complejidad de trabajar en un bien de interés cultural, dónde la Administración no permite ni tocar una esquina. Un museo tiene que ser bello, moderno y funcional, y eso se consigue con mucho respeto y entablando un dialogo muy estrecho con las colecciones. Hay museos de Bellas Artes, pero también los hay de ciencia y tecnología, de la sidra, de fútbol, y el tratamiento no es el mismo.

–Remodelar el Museo Arqueológico Nacional o en el Palacio de Carlos V en Granada es una gran responsabilidad.

–Son edificios muy singulares. Intervenir el primer edificio renacentista de España o en la cuna del románico es importante y te pone en el foco. Eso es a lo que nos dedicamos, estamos acostumbrados. Ahora estamos trabajando con las casas colgadas de Cuenca. Hay que acercarse a esas obras con respeto, hace falta una proximidad con la obra y mimo en el detalle.

–¿Proximidad con el entorno también?

–Estas son intervenciones en el interior, no se adivina nada, pero los museos son equipamientos capaces de regenerar un barrio. Ahí tenemos el ejemplo del Guggenheim de Bilbao. Los museos hacen que el entorno se vuelva más amable, aparecen bares, restaurantes, ahuyentan los actos vandálicos del barrio, hacen las ciudades las hace mejores.

–El Museo de Bellas Artes y el Arqueológico de Asturias han sido objeto de reformas polémicas.

–Conozco tanto el Bellas Artes como el Arqueológico y me parecen dos buenas intervenciones, al final lo más importantes es lo que no se ve. El visitante de un museo ve un tercio de su superficie. En el Arqueológico Nacional un tercio del edificio es de uso público, un tercio para usos internos y otro para instalaciones.

–¿El público aprecia el esfuerzo?

–Lo suyo es que no se perciba ese trabajo enorme. Cuando voy a ver una película me da lo mismo que la hayan rodado en un sitio o en otro. Al leer un libro, lo mismo. Me gusta que parezca que las cosas son naturales. Eso es una habilidad.

–Hay algunas grandes reformas museísticas en marcha en España, como la del Museo de Bilbao.

–De lo que hay me gusta la ampliación de Foster del Museo del Prado, me resulta más apetecible que lo del Bellas Artes del Bilbao, pero no se están afrontando muchas operaciones museísticas.

–¿No se ha aprovechado el parón por el covid para acometer obras?

–Pensábamos que era ésta era una época para cambiar equipos y para la remodelación, pero no, no he percibido que haya más obras. Nosotros estamos con los nuevos accesos del Reina Sofía y hacemos muchas exposiciones temporales también, la de “Odaliscas: de Ingres a Picasso” que se inaugurará en junio en la Alhambra; una sobre Sabatini, en Madrid –2021 es el “año Sabatini”–; la exposición de el “Joven caballero en un paisaje”, de Carpaccio para el Thyssen. En estas semanas la actividad museística se ha reactivado.

–Y están dirigiendo las obras de San Isidoro de León.

Ese es uno de los retos más complicados que hemos afrontado. Es un edificio muy delicado, en el que ha habido pocos cambios en estos últimos años. El edificio tiene tanto valor como las colecciones.

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