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El jabón de Alepo se refugia en Oviedo

Dos hermanos carbayones de origen sirio distribuyen el “tesoro artesanal” que su familia empezó a elaborar en 1892 en una fábrica arrasada por los bombardeos

Taher (izquierda) y Amer Zanabili

Taher (izquierda) y Amer Zanabili B. Valle

El jabón sólido más antiguo del mundo, uno de los tesoros de Siria, ha escapado de la guerra para rearmarse y ha encontrado refugio en Oviedo. Los hermanos Amer y Taher Zanabili –cirujano vascular en el HUCA el primero e ingeniero químico el segundo– distribuyen desde un polígono de la capital asturiana el apreciado jabón de Alepo, un “tesoro artesanal” producto que su familia lleva elaborando desde 1892. “Está claro que se trata de un proyecto empresarial del que viven muchas familias, pero nosotros dos no lo hacemos por dinero. Siempre que se habla de Siria hay muerte y destrucción, pero allí también hay joyas, como el jabón de Alepo, que representan la cultura, la tradición y la parte humana de un país maravilloso, de nuestra segunda casa”, explica Taher Zanabili.

La fábrica familiar de Alepo bombardeada.

Las bombas arrasaron en 2011 la fábrica de jabón que había fundado su bisabuelo en el casco viejo de Alepo, a escasos quinientos metros del emblemático palacio medieval que corona la ciudad más poblada de Siria. “Teníamos alrededor de cincuenta trabajadores, todos ellos como de la familia porque los empleos en la fábrica también han ido pasando de padres a hijos, pero afortunadamente no hubo ningún muerto. Hacía tiempo que se había cerrado porque era una zona de tiroteos y batallas constantes”, explica Amer Zanabili. Tras las ruinas del negocio familiar también se iba el futuro de muchas de esas familias y la tradición de una de las sagas de artesanos con mayor tradición dentro de los fabricantes de jabón de Alepo, uno de los emblemas del país. Había que hacer algo. “Algunos de nuestros tíos se quedaron en Alepo y mantienen pequeños talleres, pero no tienen mano de obra ni casi ni materias primas para trabajar. Lo hacen porque lo llevan haciendo toda la vida, pero nada más. Los primos más jóvenes se marcharon del país, hay ‘Zababilis’ en Egipto, en Emiratos Árabes, en Malasia, en Canadá, en Europa... Pero algunos se fueron a Turquía y volvieron a poner en marcha el negocio”, dice Taher Zanabili.

Por la izquierda, Taher, Abdulah y Amer Zanabili de adolescentes, en la factoría siria.

Por la izquierda, Taher, Abdulah y Amer Zanabili de adolescentes, en la factoría siria.

Uno de los que reabrió la fábrica de jabones en Turquía fue Abdulah Zanabili, primo de los ovetenses. “Era lo único que sabía hacer y empezó en el 2014 después de haber salido como pudo de Siria. También se fueron del país muchos de los trabajadores de la fábrica de Alepo así que eso también fue de mucha ayuda para el negocio”, sostiene el cirujano del HUCA. “También influyeron mucho las características de Turquía, que está cerca y tiene las mismas condiciones climatológicas que Alepo. Allí hay materias primas, a los sirios les dan muchas facilidades para establecerse y tienen una cultura muy parecida a pesar de que no se habla el mismo idioma”, apunta Taher Zanabili. Los primeros años, el primo Abdulah y sus trabajadores empezaron produciendo diez toneladas anuales de jabón de Alepo en Turquía, actualmente salen de esa fábrica cien toneladas al año. “El mecado principal siempre había sido Oriente Medio, pero al establecerse en Turquía se fueron ampliando los clientes por otras partes del mundo”, explica el ingeniero químico.

Los dos hermanos ovetense se sumaron al negocio familiar en 2018 a pesar de que tenían enfocada su vida por caminos que nada tienen que ver con el jabón. Aún así, son la cuarta generación de una saga jabonera y eso se lleva en la sangre. “Mis hermanos y yo salíamos de Oviedo para Alepo en cuanto acababan las clases en junio y no volvíamos hasta San Mateo. Pasamos muchos veranos allí y acudíamos casi a diario a la fábrica de Alepo porque allí estaban todos nuestros familiares. Tenemos muchas horas pasadas en unas instalaciones que ahora ya no están por culpa de la guerra. No vamos desde que empezó el conflicto, pero es duro ver por la tele como están destrozados algunos lugares que reconoces de toda la vida”, señala Amer para dejar claro que su vinculación con la empresa es más sentimental que por motivos económicos. Aún así, las cosas no les van nada mal. “Lo cierto es que estamos muy contentos. Nuestra idea ahora es afianzarnos en España y seguir introduciendo nuestros productos desde aquí en Francia y en Portugal, donde también procuraremos expandirnos”, explica el médico.

El jabón de Alepo original es un jabón cien por cien vegetal elaborado a base de aceite de oliva, aceite de bayas de laurel, agua e hodróxido de sodio. Tiene un aspecto “rústico e incluso tosco”, dicen los Zanabili, y es marrón por fuera y verde por dentro. Según aseguran los hermanos ovetenses, ese jabón tiene propiedades “antioxidantes, hidratantes, suavizantes y de antienvejecimiento”. Además, “el aceite de laurel de aporta propiedades antiinflamatorias, antisépticas, antibacterianas y ayuda a regular el ph de la piel”, explica Taher Zanabili. “Se puede usar para todo. Cuando te duchas con jabón de Alepo artesanal estás oliendo productos naturales y cogiendo con la mano un pedacito de historia. Es un jabón que habla por sí mismo”, añade el hermano pequeño de los Zanabili.

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