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Canteli, tajante sobre la polémica del callejero de Oviedo: "Acataremos la imposición del Principado"

El Alcalde aprovecha la inauguración de la calle de los Aparejadores para anunciar que cumplirá “pronto” con la ley de Memoria Democrática

Por la izquierda, los vocales del Colegio de Asturias César Chichas, Patricia Toyos y Clara Díaz; el secretario, Severino Vázquez Ania; el expresidente Ángel Bueres, el concejal Nacho del Páramo, el presidente del Colegio, Joaquín Suárez; Alfredo Canteli, Herminio, Nacho Cuesta, Alfredo Sanz, presidente de los aparejadores, y los concejales Mario Arias, Ana Rivas y Cristina Coto, ayer, delante de la escultura de Herminio en el Vasco. | Bernabé Valle

Por la izquierda, los vocales del Colegio de Asturias César Chichas, Patricia Toyos y Clara Díaz; el secretario, Severino Vázquez Ania; el expresidente Ángel Bueres, el concejal Nacho del Páramo, el presidente del Colegio, Joaquín Suárez; Alfredo Canteli, Herminio, Nacho Cuesta, Alfredo Sanz, presidente de los aparejadores, y los concejales Mario Arias, Ana Rivas y Cristina Coto, ayer, delante de la escultura de Herminio en el Vasco. | Bernabé Valle

Fue un estreno como los de antes, con banda de gaitas, multitudes y declaraciones políticas de titular. El Alcalde de Oviedo aprovechó ayer la inauguración de la calle de los Aparejadores, en el Vasco, para anunciar que dará carpetazo a la polémica del callejero. Canteli puso al colectivo de arquitectos técnicos, que están celebrando su 90.º aniversario, como ejemplo de lo que el callejero debe ser, “lugar de máximo honor para reconocer a personas y colectivos de grandes valores” y no “escenario de una polémica ya absolutamente fuera de nuestro tiempo”. Por ese motivo, concluyó, “el Ayuntamiento pronto va a cerrar ese capítulo que llevamos ya demasiado tiempo arrastrando del pasado, cumpliendo la ley y acatando, aún cuando no estemos de acuerdo, las imposiciones del Principado de Asturias y tratando de minimizar los daños que tanto vaivén de placas y nombres está provocando a los vecinos”.

Canteli adelantaba, así, que el equipo de gobierno dará carpetazo al conflicto de las calles, aceptando los requerimientos del Principado en aplicación de la Ley de Memoria Democrática. Canteli solo dijo que lo hará “pronto” y tampoco aclaró si mantendrá los nombres que puso el anterior gobierno o si buscarán otras opciones. Lo que sí añadió, para desagrado de los concejales de la oposición Nacho del Páramo (Somos) y Ana Rivas (PSOE), miembros del anterior equipo de gobienro y presentes ayer como invitados institucionales, fue una referencia muy directa a ellos y su gestión: “En los últimos meses”, dijo en el discurso, “se ha hablado mucho de nuestro callejero e, incluso, nos han acusado de vulnerar la ley. Pero lo único que hemos hecho es acatar las sentencias judiciales y padecer los errores de otros, que tantos perjuicios han causado a los vecinos”. La mención hizo daño –los aludidos torcieron el gesto– en un contexto institucional como era el de la plaza del Vasco y en un acto donde los protagonistas eran los aparejadores.

Pero si alguien quería pistas por los nuevos nombres, el Alcalde, dio algunas ideas. No solo denominaciones como la de los aparejadores, también Jaime Martínez, Jaime Baladrón –“pronto tendrá una calle en las inmediaciones del HUCA– o Jaime Álvarez-Buylla, Juan Ignacio Ruiz de la Peña o “los sanitarios asturianos que se han dejado la piel en la pandemia”.

Canteli, a la derecha, habla con Graciano García, director emérito de la Fundación Princesa de Asturias, ayer, en la plaza de la Poesía. | Bernabé Valle

Canteli también agradeció la trayectoria del Colegio de Aparejadores, su contribución a la ciudad y la calidad de su trabajo. “Con 975 aparejadores colegiados en la actualidad, poco tenéis ahora en común con aquella incipiente Asociación Regional que inició su andadura en 1931 con solo 12 miembros”, citó. Pero el Alcalde también tuvo palabras muy elogiosas para el lugar desde donde estaba hablando, ese complejo del Vasco, que definió como “enclave estratégico para el futuro de la ciudad que ha modificado por completo la entrada de Oviedo”. El Alcalde agradeció a José Manuel Ferreira, presidente en funciones de la Cámara y uno de los promotores del complejo, sus esfuerzos y admitió que él mismo se había contado entre los que veían “una locura” aquel proyecto. “Pues hoy, ¿qué puedo decir?”, se desdijo, “que bendita locura y gracias, porque hasta hace no mucho tiempo, este espacio era una enorme cicatriz en el corazón de Oviedo, un lugar sin esperanza hacia el que ni siquiera nos gustaba mirar”.

Lo que hoy ve el Alcalde de Oviedo, además de “un complejo en efervescencia” es un desarrollo estratégico de ciudad en el que su equipo de gobierno no parece renunciar a nada. Al menos, así se desprende de sus declaraciones, donde asoció el Gran Bulevar del Vasco a “la modernización que se avecina en Oviedo”. “Un Oviedo más moderno, más innovador y con mayores alternativas empresariales y de ocio que girará en torno al gran polo que formarán estas instalaciones y otros espacios cercanos, como la Fábrica de la Vega y la Fábrica de Gas. Una necesaria y total transformación por la que los ovetenses llevamos demasiado tiempo esperando, pero que estoy seguro que pronto completaremos si continuamos trabajando unidos”, remató.

De la emoción de Herminio a la ovación para Graciano García

Discursos políticos al margen, la inauguración de la calle de los Aparejadores y de la escultura de Herminio “Equilibrio y transparencia”, donada por el colegio al Ayuntamiento, tuvo de protagonistas a los arquitectos técnicos y al escultor.

Herminio estuvo muy emocionado en el acto, más por el lugar en que se encuentra la obra, explicaría después. Su hija vive al otro lado de la calle y ver pasar por allí a sus nietos es muy especial. Durante las intervenciones protocolarias le pidieron hablar. La emoción le complicó las cosas: “Solo quiero daros las gracias por apoyarme en estos momentos tan difíciles, y al Colegio de Aparejadores, que supimos entendernos muy bien”.

Acabada la ceremonia alguien de su entorno le hizo ver al escultor una pequeña muesca en una de las partes metálicas del volumen principal, pegado a un gran vidrio. Plantearon lijar, hacer algo, pero Herminio quitó importancia: “Es como nosotros. La escultura tiene que ir cambiando. Qué vamos a hacer si nos sale aquí una arruga”.

La obra de Herminio, a quien Canteli dejó caer la posibilidad de que no sea la última que la ciudad incorpora en sus calles, está además en la parte principal de la parte baja del Vasco, en la Plaza de la Poesía. Ese nombre, que es un homenaje al gran proyecto del director emérito vitalicio de la Fundación Princesa de Asturias, Graciano García, para que Asturias se convierta en “Capital Mundial de la Poesía”, fue también citado en el acto de ayer, y ante la presencia del ideólogo del proyecto, ovacionado por todos los presentes.

El presidente del Colegio de Aparejadores, Joaquín  Suárez, también se refirió a él y a sus palabras, cuando describió la escultura de Herminio como “bellísima y espectacular”.

Suárez había descubierto antes, en la parte superior del complejo del Vasco, la placa que bautiza ese paso con el nombre de su colectivo. Los aparejadores, que llevan mucho tiempo trabajando este proyecto casi triple, pues en él se alían los promotores del Vasco con el 90.º aniversario del Colegio y con la donación de la obra de Herminio al Ayuntamiento, pidieron perdón por la inauguración “un poco limitada”. Pero, a decir verdad, y dados los tiempos de estrecheces covid, la de ayer parecía una multitud. A la presencia del Consejo General de los Aparejadores de España se sumó la presencia de 33 colegios de todo el país. Muchos de ellos se desplazaron hasta la ciudad para participar en las jornadas “Sostenibilidad y Construcción” organizadas por la institución asturiana. Al menos, fueron más de medio centenar de personas, al margen de la representación municipal.

Los agradecimientos de Suárez dieron paso a las palabras de Alfredo Sanz, presidente de los Aparejadores en España. Sanz apeló al “servicio público” que encarna su profesión y al agradecimiento de “hacerlos públicos en el espacio común”. Tomando el título de la obra de Herminio, defendió que los aparejadores son los que aportan el “equilibrio” entre “las ideas y la realidad” y que sus “estándares a la hora de aplicar aquí las normas internacionales de ética” los emparentan con la idea y la exigencia de “transparencia”. Luego, antes, después y durante, sonaron las gaitas de la Real Banda de Oviedo.

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