“La vacuna contra el covid que estamos investigando en el CSIC aportará un tipo de inmunidad esterilizante que no tiene ninguna de las que se administran actualmente, y que es más eficaz”. Lo aseguró ayer en el Club Prensa Asturiana Luis Enjuanes (Valencia, 1945), decano de los virólogos españoles, químico y profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que dirige el laboratorio de coronavirus del CSIC y al grupo de 16 investigadores que trabajan para lograr un antídoto de administración intranasal, pensado para proteger las mucosas, el punto de contacto por el que penetra el virus en el organismo.

Luis Enjuanes acaparó el máximo interés a lo largo de la conferencia, organizada por Tribuna Ciudadana, y presentada por su presidente, Pedro Sánchez Lazo, catedrático emérito de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, colega y amigo desde que ambos coincidieron investigando en Bethesda (Maryland, Estados Unidos), en los años setenta.

A sus 76 años Enjuanes, que aprendió a manipular virus con Margarita Salas y su marido, Eladio Viñuela, habló con cautela de la esperada vacuna española que se está probando en ratones genéticamente modificados, procedentes de Iowa y Chicago. “Necesitamos probar con ratones ‘humanizados’, de los contrario no se ven resultados”. Las pruebas auguran un fármaco con virus atenuados al que se le han quitado cinco genes para hacerlo menos potente. Enjuanes defendió la vacuna intranasal frente a las intramusculares, aunque reconoció que en el laboratorio del CSIC, uno de los dos más reconocidos y prestigiosos del mundo, también preparan la otra versión.

A la vez, todas las compañías que ya comercializan vacunas están trabajando en modalidades que se podrán administrar por la nariz. El problema de este tipo de productos es que requieren de más tiempo para ser aprobados, en este caso por la Agencia Europea de Medicamentos. Tras 35 años estudiando los distintos tipos de coronavirus, Enjuanes señaló que aún quedan muchas cosas por saber acerca de estos patógenos. “No vemos que el coronavirus actual se haya atenuado aún, pero llegará”, indicó. También se mostró escéptico ante la investigación ordenada por Biden, que da 90 días a la inteligencia de EE UU para averiguar el origen de la pandemia.

“Es altamente improbable que el virus haya sido creado en un laboratorio; nosotros, que estamos en los niveles más altos de investigación, no seríamos capaces de hacer algo así; es realmente complicado saber la combinación de nucleótidos que hay que cambiar para obtener unos resultados determinados”, argumentó. “Tampoco podemos certificar si el virus se ha escapado por accidente; en Wuhan trabajan con virus de los murciélagos”, matizó sin embargo.