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Lola Herrera vuelve a llorar a Mario

El velatorio más célebre de Miguel Delibes se monta este fin de semana en el Campoamor con una actriz tan espectacular como hace cuarenta años

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, en la representación avilesina de “Cinco horas con Mario” este pasado septiembre. | Mara Villamuza

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, en la representación avilesina de “Cinco horas con Mario” este pasado septiembre. | Mara Villamuza

La primera vez en que se murió Mario fue en 1966. En la novela aquella que Miguel Delibes llamó “Cinco horas con Mario”. Después de aquella vez, se murió en más ocasiones. En 1979, sobre las tablas del teatro Marquina, en Madrid, a un paso de Recoletos, cuando la actriz vallisoletana Lola Herrera le lloró por primera vez sobre la escena, cuando fue una Carmen Sotillo cuarentañera, la mujer de orden perdida en un desorden. Y después de cuatro décadas, aquí siguen la muerte, las lágrimas y el trabajo desgarrador de una de las mujeres más respetadas del teatro nacional. Hay cita con ella este fin de semana en el teatro Campoamor: mañana y el domingo, ambas funciones a las 19.00 horas. “Cinco horas con Mario” o solo noventa minutos con la Herrera para celebrar la vida.

El productor José Sámano convenció a Miguel Delibes de que era una buena idea llevar a su Carmen Sotillo a escena: tenía la actriz (Herrera) y la directora (Josefina Molina) perfectas. No se podía negar. Y no lo hizo. De hecho, trabajó en el guion. Junto al propio Sámano, la directora y Santiago Paredes. Los cuatro redujeron el velatorio a solo dos personajes (en 1979 estaba Jorge de Juan haciendo de hijo del matrimonio), después el espectáculo ha ido creciendo y, a la vez, simplificándose. Y en este camino hacia la simplificación, se ha convertido en pura esencia: un escritorio, unas sillas, el luto más oscuro. Y el poder de su palabra. La de Delibes, pero con la voz de Herrera. Todo junto, oro.

Este pasado septiembre lo demostró en Avilés, cuando el teatro Palacio Valdés, con un poco de aliento, empezaba a retomar la celebración de su primer centenario, cuando la pandemia veraniega había levantado la mano un poquitín. Habían anunciado aquella función septembrina en el mes de mayo anterior, pero durante aquel mayo del año pasado la cultura se presentaba peligrosa. Lola Herrera se quedó en casa. Y no pudo hacer llorar a Carmen Sotillo durante cerca de seis meses. Su función avilesina fue la del regreso y, desde entonces, ha dado la vuelta al país otra vez, ha estado mes y pico en Madrid (en el teatro Bellas Artes, a paso y medio de la calle de Alcalá).

Esto de su regreso lo explicó en una entrevista que hizo con este periódico. Dijo que la de regresar “es una sensación muy gratificante”. Y detalló: “Volver a los escenarios es como empezar a respirar: yo creo que hay que empujar; hay que empujar, ser cuidadosos, hacer las cosas que nos mandan porque el virus sigue estando ahí. Si el virus permanece no vamos a estar totalmente cerrados a todo en la vida, ¿no?”. Se refería a cuestiones víricas, pero sus palabras también podrían ir de su larga aventura al lado de ese Mario provinciano, de esa vida tan normal como para desnormalizarse con un solo abrazo y un coche deportivo.

Y, sin embargo, la Herrera no es solo Carmen Sotillo y Carmen Sotillo no siempre ha sido Lola Herrera. En 2012, por ejemplo, hubo unas “Cinco horas con Mario” con la voz de Natalia Millán. Millán y Herrera habían trabajado juntas –muy juntas– en aquella serie de Antena 3 “Un paso adelante”. Delibes, por entonces, todavía seguía por el mundo. Vio que su Carmen Sotillo volvía a tener la edad de cuando Mario se murió la primera vez. Lola Herrera estuvo tremenda, por ejemplo, en la versión teatral de la película “Solas”. Allá por 2006. Y se ha divertido bien con “Seis lecciones de baile en seis semanas” o con “La velocidad del otoño”, que dirigió Magüi Mira hace cinco años en el teatro Palacio Valdés. Y es que la relación de Herrera con Asturias tiene más de medio siglo de historia. “La primera vez que fui a Avilés fue en 1957 o 1958. Al principio, al principio. Con la primera gira que hice ya fui a Avilés. Fue con ‘El Campanero’. Y después he ido siempre que ha habido función. Siempre he hecho gira con todos los montajes en que he trabajado. No he hecho ninguna con la que no la haya hecho. A mí me gratifica mucho llevar el teatro a domicilio”, dijo en la misma entrevista. Mañana y el domingo aquí, en Oviedo.

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