De la letanía de lamentos al quejido melismático, la voz de Lucía Alonso, acompañada por el piano de César Latorre –después en el harmonium–, arropó la performance “BE” de Izíar Gayo (en la foto), con baile extático, esencial y sincopado hasta dejar su cuerpo, envuelto en un lienzo, desmadejado. Fue la apertura de la charla con Antonio López.