DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La diócesis y el equipo de gobierno vuelven a comulgar juntos en un Corpus sin fresas

“Imponer cordones enfermizos responde a una decisión ideológica”, apunta el Arzobispo durante la homilía en referencia a los años del tripartito

Canteli con el arzobispo, Jesús Sanz Montes. | Irma Collín

Canteli con el arzobispo, Jesús Sanz Montes. | Irma Collín

No hubo fresas tras la celebración del Corpus, pero sí complicidad entre Arzobispado y Ayuntamiento. Monseñor Jesús Sanz Montes comenzó su homilía lanzando un último dardo al tripartito y esos cuatro años en que las instituciones mantuvieron unas relaciones distantes o inexistentes. En los primeros bancos de la Catedral estaba el Grupo Popular casi al completo, encabezados por Alfredo Canteli. Con ellos, el diputado autonómico Pablo Álvarez Pire. Del resto del equipo de gobierno acudieron dos concejales de Ciudadanos, Luis Pacho y Alfonso Pereira. Unas filas más atrás se encontraba la concejala de Vox, Cristina Coto. En total, acudieron a la celebración unas 300 personas. Suficientes para llenar los bancos de la basílica, pero sin que hiciera falta recurrir a muchas de las sillas supletorias que se habían dispuesto a ambos lados de la nave en compensación por la distancia social.

El Alcalde entrega un detalle a unos niños que habían hecho la primera comunión el día anterior.

El Alcalde entrega un detalle a unos niños que habían hecho la primera comunión el día anterior.

El Arzobispo, agradeció al Ayuntamiento su presencia en el oficio. “Bueno es que tengamos y mantengamos la relación complementaria que la diócesis y el Ayuntamiento gozan en este momento, para que redunde en el beneficio de nuestra ciudadanía en el terreno de lo social, de lo cultural y de las colaboraciones varias. Imponer cordones enfermizos que nos separan y excluyen, solo responde a una decisión ideológica que confunde las cosas y alimenta las incomprensiones y las insidias”, destacó el Arzobispo.

Sobre la mesa del Ayuntamiento y el Arzobispado se empiezan a acumular los proyectos “comunes”. Con la llegada de la nueva Corporación, la Iglesia impulsa el proyecto del Martillo de Santa Ana y quiere, también, sacar adelante unas dependencias de información turística en la antigua casa rectoral del Naranco, dos temas enquistados durante décadas y que el Consistorio tenía interés en resolver. En contrapartida, el Ayuntamiento respetó las demandas del Arzobispado en cuanto a la rehabilitación de la muralla medieval en su tramo de la calle Paraíso e impulsa planes conjuntos en torno al Camino de Santiago. El concejal Alfredo Quintana, visitante asiduo de la Catedral, que quiere convertir en punto de atracción turística, ha acordado, por ejemplo, abrir el templo en dos ocasiones durante el verano para que sea escenario de dos conciertos dentro de la programación del Año Xacobeo.

 Asistentes a la misa del Corpus en la Catedral.

Asistentes a la misa del Corpus en la Catedral.

La celebración del Corpus, otra vez con medidas sanitarias, tuvo sus peculiaridades. En lugar de dar la paz al uso, el Arzobispo se acercó al Alcalde y compartieron unas palabras de complicidad metro y medio mediante. La eucaristía contó con el protagonismo de unos niños que recibieron la primera comunión el día anterior. El Alcalde tuvo con ellos un detalle y les regaló unos llaveros con las letras de Oviedo.

El Arzobispo también hizo otras referencias veladas a la actualidad política, aunque esta vez las críticas se las llevó el Gobierno de Pedro Sánchez. Monseñor Sanz pidió por aquellos “que violentan a la sociedad con leyes inhumanas” y por quienes “fomentan la impunidad”. La última referencia parece ser que fue pertinente con la agenda de los políticos populares que coparon las primeras filas de la Catedral. Tras la eucaristía acudieron en comitiva a firmar en contra de la posible concesión de los indultos a los líderes catalanes que están en prisión.

A la salida del acto de encuentro entre Ayuntamiento y diócesis, con la banda de música tocando en una plaza de la Catedral atestada, el Alcalde bromeó sobre la tradicional comida y las famosas fresas. “Esperemos que el año que viene podamos volver a comer las fresas. Pero las del año que viene, las de este no, unas nuevinas de la semana anterior”, ironizó el regidor haciendo gala de su particular sentido del humor. Canteli, que aseguró que había sido una ceremonia “muy bonita”, achacó a la prudencia y las restricciones sanitarias el que hubiera que dejar para más adelante el acto de las fresas. Tanto el Cabildo como el equipo de gobierno volvieron a dar señal de que la relación entre las instituciones vuelve a ser tan buena como fluida.

Compartir el artículo

stats