La plaza Porlier inauguró ayer LibrOviedo, la feria del libro de la ciudad, invocando el espíritu del “Resistiré” del confinamiento, en el que los libros, defendió Mar Prieto, presidenta del gremio, se convirtieron en apoyo de ciudadanos confinados.

Con esa idea del sector cultural como tabla de salvación en tiempos convulsos, Prieto, acompañada por el Alcalde, Alfredo Canteli, y por la concejala de Educación, Lourdes García, inauguraron a la una de la tarde el recinto de Porlier.

Con el circuito de casetas, además de una jaima y un espacio de firma de libros, la feria estrena nueva ubicación, tras estar en las últimas ediciones en Trascorrales y casi ya olvidada la sucesión de puestos de los Álamos de hace un par de décadas.

Por la izquierda, Lourdes García, Mar Prieto (parcialmente tapada) y Canteli, tras la inauguración. Nazaret Quintas

Mar Prieto se refirió a los 14 meses “extraños y duros para todos” en los que, sin embargo, se pudo compartir “la emoción de la lectura”. Ahora, con la feria de regreso, perdida la edición del año pasado, las librerías confían en volver a capturar “el alma de la ciudad”. Con todo, Oviedo, insistió, no ha perdido ninguna librería en este tiempo (aunque alguna había cerrado antes de la pandemia, como la última Santa Teresa en la plaza Longoria Carbajal). Los libreros, se felicitó, han “resistido”. Y las gracias se repartieron a lectores y gestores municipales. “Es importante la ayuda del Ayuntamiento”, dijo, y su “especial sensibilidad con la oferta cultural”.

El Alcalde, Alfredo Canteli, equiparó la vuelta de LibrOviedo con la vuelta a “la normalidad”. El libro, insistió, como fuente de libertad y de salud mental en los tiempos que la ciudad pasó encerrada. “Tenemos que devolveros lo que habéis hecho por nosotros”. Y aunque aplaudió esa buena marcha que percibe el sector, concedió que “toda ayuda es poca” y que confía en estos diez días de feria para que se venda más y los autores se promocionen. “Se ha hablado mucho de hostelería y turismo, y sabéis que los defiendo a muerte”, explicó el regidor, “pero también la Cultura y la parte de los libros, creo en vosotros y en vuestro oficio”.

Como despedida, Canteli se refirió a los buenos autores salidos de Oviedo, llamó a mantener y fomentar el sector y tuvo un recuerdo para dos referentes fallecidos en los últimos meses, Alberto Polledo y Conchita Quirós, a los que LibrOviedo rendirá homenaje dentro de una semana. “Fueron dos instituciones, nos dejan un gran vacío pero vamos a disfrutar la feria como la disfrutaban ellos”, concluyó el Alcalde.

Rubén Mayoral agradece el premio de Medicus Mundi. Nazaret Quintas

A lo largo del circuito por la plaza, algunos concejales cumplieron con el ritual de adquirir un libro en la jornada inaugural. Así, Wenceslao López se hizo con “Klara y el sol”, del “Nobel” Kazuo Ishiguro, por una cuestión de “sensaciones”, indicó. La concejala socialista Marisa Ponga confesó que estaba adentrándose en la poesía mientras mostraba la última traducción de Luis Alberto de Cuenca de los versos de Cavafis, “Ítaca y otros poemas”. Su compañera Lucía Falcón barrió para casa con “Tarda”, de Carolina Sarmiento y Ana Taboada, también acabó en el género lírico, pero de autor asturiano, José Luis Piquero.

Por la tarde, junto a las presentaciones de Víctor del Árbol y Gonzalo Giner, el avilesino Rubén Mayoral Fernández recibió el premio de la XXI edición del certamen de cuentos de Medicus Mundi Dr. Luis Estrada, con “Esa orilla donde nadie deja de ser quien es”.