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La batalla campal que acabó "a tiros" en Oviedo: "Tuve que hacer una barricada en mi bar"

"Teníamos que preservar la integridad de los agentes", dice la Policía Nacional para justificar los disparos de fogueo para disolver una revuelta juvenil en la plaza del Paraguas

Dos agentes de la Policía Local de Oviedo patrullan por el casco histórico. | LNE

Dos agentes de la Policía Local de Oviedo patrullan por el casco histórico. | LNE

"Tuve que hacer una barricada en el bar". El hostelero que llamó ayer a la Policía para tratar de frenar el "desmadre" vivido de madrugada en la plaza del Paraguas no sale de su asombro tras vivir un episodio más propio de una película americana que de la noche ovetense. Un subinspector de la Policía Local en la cabeza y dos detenidos es el balance de una auténtica batalla campal provocada por un numeroso grupo de chavales que decidió arremeter a botellazos desde la altura de la plaza contra los efectivos que estaban deteniendo Hecce Homo al grafitero que poco antes había sido sorprendido haciendo una pintada en la Casa Sacerdotal.

El dueño de un establecimiento de la plaza ubica el origen del incidente mucho antes. "Son un grupo de chavales que llevan ya un tiempo provocando peleas en la zona y cuando vimos que se les estaba yendo de las manos llamamos a la Policía", relata el pequeño empresario que, mientras esperaba a los cuerpos de seguridad, colocó sillas y mesas a modo de barricada en la entrada de su local. "Tenía que proteger el bar", explica.

De camino al Paraguas, los agentes se toparon con un chico de 20 años realizando un grafiti en la Casa Sacerdotal. Según fuentes policiales, el chico dio un puñetazo al agente que le dio el alto e inició una huida a pie hacia la parte baja de la calle San José, siendo finalmente interceptado en la calle Ecce Homo, donde es reducido. Otro joven de 21 años salió en su defensa, siendo igualmente reducido.

De repente, varios de los participantes en la pelea que estaba teniendo lugar en la plaza del Paraguas se asomaron desde la parte baja de la misma a la calle Ecce Homo y comenzaron a lanzar botellas a los agentes. Uno de los objetos de cristal golpeó en la cabeza de un subinspector de la Policía Local, el cual fue trasladado al HUCA, donde le pusieron tres puntos de sutura.

Mientras tanto, efectivos de la Policía Nacional llegaron a la zona para prestar refuerzos. Ante la dificultad para contener los envites del grupo violento, un agente de paisano recurrió a un fusil de fogueo para disolver la concentración. "Teníamos que preservar la integridad de los agentes", señaló la Policía Nacional para justificar los disparos de varias salvas que finalmente consiguieron pacificar la situación.

El concejal de Seguridad, José Ramón Prado, anunció la intención de celebrar mañana una reunión de urgencia para valorar el incidente y tratar de atajar posibles problemas similares en las próximas semanas.

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