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Una metáfora con premio

Cristina Robles, de las Dominicas, gana con su sutil visión de la muerte la fase regional del certamen de relatos más veterano de España

Cristina Robles Gota, en un aula de las Dominicas. | N. Quintas

Cristina Robles Gota, en un aula de las Dominicas. | N. Quintas

Una metáfora de la muerte contada de forma sutil y sin dramas. A grandes rasgos, ese es el eje central de “El nuevo despertar”, la historia que le ha servido a Cristina Robles Rota, una alumna de las Dominicas de Oviedo, para ganar la fase autonómica del concurso “Jóvenes Talentos de Relato Corto”, un certamen que organiza desde hace sesenta años la Fundación Coca-Cola. La niña, que tiene trece años y está en segundo curso de Secundaria, es una de las candidatas a llevarse el premio a nivel nacional, un galardón que tienen en su currículum escritores de renombre y que se entregará el 2 de julio durante una gala en Madrid. El jurado tendrá que decidir ahora entre los relatos de los campeones de las diecisiete comunidades autónomas para elegir al vencedor. “Ya estoy muy contenta con lo que he conseguido, pero si ganase sería una pasada”, reconoce la joven.

Lo cierto es que el logro de Cristina Robles no es baladí. El relato de esta alumna de las Dominicas –el colegio se llama oficialmente Dulce Nombre de Jesús– ha sido elegido el mejor de los 245 que se presentaron a la fase autonómica, que este año, por primera vez, ha tenido que celebrarse en formato online. “Normalmente se hace de forma presencial en la facultad de Geología, pero en esta vez no pudo ser por culpa de la pandemia”, explica Mari Paz Camblor, profesora de Lengua en el colegio ovetense y lleva 35 al frente de la selección de los alumnos que representan al centro en el concurso. “Es el certamen más longevo de todo el país y nosotros siempre tenemos representación. Trabajamos el relato corto todo el año y lo tenemos en cuenta en el currículum porque es un método de aprendizaje muy valioso”, dice la docente. Otra de las dificultades de este año es que también se presentaron al concurso los alumnos de tercero de secundaria, que el año pasado no pudieron hacerlo por la pandemia.

Pero a Cristina Robles no le hizo falta mucha motivación. Siempre le ha gustado escribir, pero sobre todo es una gran amante de la lectura. “Leo de todo desde muy pequeña, desde fantasía a misterio pasando por los romances. Siempre encuentro un hueco para leer a lo largo del día y eso me ayuda a mejorar mi vocabulario y a aplicarlo a la hora de escribir”, asegura la joven, que por el momento ya se va a llevar un buen premio. “A los ganadores autonómicos nos han invitado a pasar unos días en la finca ‘El Bosque’ de Madrid antes de la gala final. El sitio es una pasada”, afirma. Mari Paz Camblor también está invitada a esa experiencia.

A Cristina Robles le impusieron una serie de premisas para componer su relato. Entre otras cosas el protagonista tenía que llamarse Álvaro, tocar la batería y llevar una mascarilla simulando la sonrisa de un payaso. Con esos ingredientes, y alguno más, Cristina Robles construyó esta historia: “Comienza con Álvaro tocando la batería en su cuarto. Vive con sus abuelos porque no tiene padres y dibuja cómics. Sus abuelos le dicen que tiene que salir de casa porque lleva mucho tiempo encerrado. Se va hasta una playa, donde se encuentra con una chica. Le cuenta su vida, le dice que está triste porque no tiene padres y ella le responde que ante las dificultades, rendirse no es una opción. De repente se da cuenta de que ella es un personaje de sus cómics. Él lleva la mascarilla porque está enfermo. Se cae, ella le abraza y se van a otro mundo”, relata.

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