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Jesús Hernández | Profesor universitario retirado y novelista

“Al jubilarme me vino una vena literaria que había desaprovechado durante mucho tiempo”

“Para escribir una novela, además de talento, se necesita voluntad, esfuerzo, sacrificio, trabajo y muchas otras cosas”

Jesús Hernández en su domicilio de Oviedo. |

Jesús Hernández en su domicilio de Oviedo. | Bernabé Valle

Jesús Hernández (1952) es salmantino de nacimiento, pero lleva más de cuarenta años viviendo en la región y se siente asturiano de corazón. Es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca y doctor en Pedagogía por la de Oviedo. Hace dos años se retiró como profesor titular en el departamento de Ciencias de la Educación –área de Teoría de la Educación– de la Universidad de Oviedo y desde entonces se ha centrado en desarrollar una pasión que siempre había tenido aparcada: escribir novelas. Antes había firmado diversos libros ligados al ámbito académico, pero “A punto de leva” es su debut en el género.

–¿Podría resumir el argumento de la novela sin destriparla?

–Es una novela de carácter histórico estructurada a lo largo del siglo XVII en la que se van desarrollando una serie de acciones narrativas ligadas al protagonista, que es un asesino, a pesar de que cae simpático. No es una historia lineal, es como si fuese una novela anónima, escrita de alguien para alguien para que se vayan conociendo las relaciones, los hechos, las situaciones, el contexto, el humor y todas las características que yo creo que hacen atractiva la propia novela. El protagonista no tiene ni siquiera nombre.

–En el prólogo dice usted que toda la historia se basa en unos documentos que encontró usted en una vieja casona asturiana, ¿eso es cierto o se trata de una licencia literaria?

–Es una licencia literaria. Es el protagonista el que encuentra unos escritos de principios del siglo XV en una prostíbulo. Se los regala una de las prostitutas, que los salvó de un incendio y sabe que a él le gusta mucho la lectura.

–Esta es su primera novela, ¿tiene pensado seguir trabajando el género?

–Es la primera que se publica, pero tengo otra que ya está a punto de salir. Se titula “Dos tardes con Lucía” y no tiene nada que ver con “A punto de leva”. Trata sobre la guerra y la postguerra española. Una vez que me jubilé me vino una vena literaria que ya tenía pero que, por desgracia, creo que desperdicié durante bastante tiempo. También tengo otra historia en cartera porque a mí lo que más me gusta es escribir.

–La pandemia retrasó la publicación de “A punto de leva”, ¿no es así?

–Claro, tristemente la pandemia lo ha retrasado todo. Iba a publicarse justo cuando empezó todo esto del covid, pero resultó imposible. La novela ha estado todo este tiempo sin poder ver la luz y ha llegado hace poco a las librerías.

–¿Es cierto que inicialmente había escrito la historia en el lenguaje del siglo XVII?

–Pues sí, fue un empeño mío, pero nos dimos cuenta de que era un error de cara al lector. Me costó un año y escribí así toda la novela, pero las editoriales la rechazaban y no me quedó más remedio que dar marcha atrás. Después tuve que volver a traducirla, más bien modernizarla. Tuve que hacer el trabajo dos veces. El lenguaje del siglo XVII es hermoso, pero reconozco que es complicado.

–¿Tiene usted algún método a la hora de escribir?

–Se puede decir que soy concienzudo. Primero estructuro la novela, la desbrozo, voy acumulando los datos y los hechos y después voy planteándola desde el punto de vista argumental según va surgiendo. Por otro lado, no tengo ningún tipo de rituales, escribo cuando estoy inspirado y cuando veo que voy a disfrutar con ello. No en vano, para mí escribir es disfrutar y por eso lo hago con tanta pasión.

–¿Qué piensa usted de los libros digitales?

–Pues yo soy de los del papel. Leo algún libro digital porque tampoco se puede obviar que la tecnología está ahí y que ofrece muchas cosas, pero evidentemente prefiero el contacto con el papel de toda la vida.

–Es usted catedrático de Ciencias de la Educación, ¿cree que los jóvenes estudiantes de hoy en día leen lo suficiente?

–Desde mi punto de vista, la educación necesita un fuerte cambio en este sentido, una mayor implantación en la propia sociedad.

–¿Qué recomendaciones le daría a uno de esos alumnos que usted tenía en clase si le dijese que quiere escribir una novela?

–Pues que quiera escribir una novela, aunque parezca una tontería, es el punto de partida. Es que para escribir, además de talento y aptitud, hace falta voluntad, esfuerzo, sacrificio y muchas otras cosas. Escribir, igual que trabajar, lleva mucho tiempo.

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