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El Gato se impone en el cierre de la zarzuela

El barítono Ángel Ódena, ovacionado en el Campoamor en el estreno del último título de la temporada de teatro lírico nacional

Una escena del primer acto de “El Gato Montés”. | IRMA COLLÍN

Una escena del primer acto de “El Gato Montés”. | IRMA COLLÍN

Un “gato montés” imponente. La piel y la voz del barítono Ángel Ódena se convirtieron ayer en protagonistas de la función, ese bandolero con un punto de carácter. En los pasillos del Campoamor, en el descanso y al término de la obra, casi se hablaba únicamente de él. El Gato, ayer, se comió la escena en la última jornada del Festival de teatro lírico español de Oviedo con una interpretación tan creíble como sólida. El estreno de la ópera española de Manuel Penella, “El Gato Montés”, arrancó los aplausos del público para poner fin a su XXVIII Edición.

El ciclo comenzó el pasado mes de febrero y marcado por una importante reducción de aforo en el teatro, entradas agotadas con mucha antelación, el estreno de una nueva producción propia de la capital asturiana y más presencia de ópera española. Contó, además, con la presencia del tenor Javier Camarena, una de las estrellas de la lírica internacional el pasado día once.

“El gato montés” destacó por la fuerza de sus personajes principales, por su gato, su Soleá (Nicola Beller Carbone, su gitana (Sandra Fernández) y su torero (Miguel Munguía). La visión de esta ópera hecha por Raúl Vázquez rehúye los tópicos andaluces del bandolero, la gitana y el torero, perfilándolos y dotándolos de una personalidad más humana y creíble, donde sus sentimientos son el verdadero motor de la obra, pero se recrea en el decorado.

Soleá, interpretada por la  soprano alemana Nicola Beller Carbone.

Soleá, interpretada por la soprano alemana Nicola Beller Carbone.

En el segundo acto, la simbología taurina llega a sus cotas más altas. La cogida del torero en la plaza, se interpretó simbólicamente con una cabeza de toro. El papel del torero, con el que cargó con solvencia Munguía, en sustitución del tenor asturiano Alejandro Roy, es el que termina de romper la trama. Soleá, ante la (posible) muerte de su amante, muere también de pena, lo que da pie a los juegos más innovadores de la escenografía al comienzo del tercer acto con simbólicas proyecciones. Una escena casi apocalíptica que marca los contrastes con el comienzo de una ópera española marcada por el baile y el colorido andaluz.

Ese movimiento y dinamismo que marcaron los primeros compases de la función se sustentó en el trabajo del cuerpo de baile. Los bailarines y los coros hicieron un gran papel durante la jornada de ayer. Tanto el coro de niños, como el de adultos tuvieron su peso en la función. Acostumbrados a la zarzuela, esta pieza singular del programa exigió más a un coro que cumplió con creces.

Especial mención merece también el papel de la gitana de Sandra Fernández, que también se ganó la ovación del público del teatro Campoamor. Lo mismo que el del cura interpretado por Fernando Crespo, el padre Antón, que tuvo un número especialmente aplaudido en el primer acto.

Una escena con el padre Antón (Fernando Crespo) en primer término.

Una escena con el padre Antón (Fernando Crespo) en primer término.

La partitura del maestro Penella ha sido adaptada para su representación en el Teatro Campoamor, reduciendo la plantilla orquestal original como consecuencia de las limitaciones de espacio que presenta el foso de la orquesta en el teatro ovetense a consecuencia de la pandemia y la necesidad de respetar las distancias de seguridad entre los profesores de la orquesta Oviedo Filarmonía.

El conocido pasodoble taurino que forma parte del imaginario popular español cedió todo el protagonismo a la OFIL, que lo interpretó con solvencia bajo la batuta del director Lucas Macías.

El “Gato Montés” gustó y sirvió de broche final para una temporada anómala que espera volver a despegar en términos de aforo durante el año que viene. La producción, del Auditorio de Tenerife, tendrá un segundo y último pase este sábado 26 de junio. Las entradas, para esta última cita con el teatro lírico, pueden retirarse en la web municipal.

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